_En las montañas verdes del Oriente antioqueño, donde durante años el conflicto dejó huellas invisibles y profundas, hoy florecen nuevas historias. No solo se destruyen minas; se reconstruyen caminos, parques y, sobre todo, la confianza de las comunidades_.
Soldados del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N.º 7 han demostrado que su misión va más allá de retirar artefactos explosivos: su labor es también social, pedagógica y profundamente humana.
_Concepción: un parque que volvió a latir_
En el municipio de Concepción, el parque principal volvió a llenarse de color, risas y encuentro comunitario. Allí, los desminadores participaron en una jornada de mantenimiento y embellecimiento que incluyó pintura, adecuación de espacios y acompañamiento logístico.
La actividad no se limitó a la infraestructura. Se realizaron talleres de títeres y una emotiva jornada de cine al parque, creando espacios seguros de integración familiar.
El alcalde, Adrián Henao Carvajal, expresó su gratitud con palabras que reflejan el sentir colectivo: «_Quiero enviar un agradecimiento muy especial a los integrantes del Batallón de Desminado Humanitario N.º 7 por su compromiso y colaboración. Su apoyo fue fundamental en la restauración del parque principal y en cada una de las actividades que desarrollamos en nuestro municipio. Dios los bendiga_».
El respaldo en mano de obra, especialmente en labores de pintura y adecuación, permitió recuperar un espacio que es corazón del municipio.
Cerca de 800 personas fueron beneficiadas, principalmente niños y niñas que además recibieron capacitación en educación en el riesgo de minas antipersonal, un componente clave para salvar vidas y generar conciencia.
Más que una jornada comunitaria, fue un acto simbólico, porque donde antes hubo temor, hoy hay cine, juegos y aprendizaje.
San Carlos: una vía que abre oportunidades
«En coordinación con la Junta de Acción Comunal y habitantes de la vereda Puerto Rico, del municipio de San Carlos, se construyeron más de 35 metros de placa huella con la finalidad de mejorar las condiciones para la movilidad de sus habitantes con sus productos, como lo son el pancoger, de esta manera el Batallón sigue contribuyendo al bienestar y servicio y así reafirmando su compromiso con el desarrollo de la comunidad antioqueña», así lo manifestó el teniente coronel Yesid Carreño Sua, comandante del Batallón de Desminado Humanitario N.º 7.
Esta obra beneficia directamente a 35 familias campesinas que utilizan la vía para transportar y comercializar sus productos agrícolas, fortaleciendo así la economía local.
La presidenta de la vereda, Julieth Jara, manifestó con emoción: «_Queremos darles un agradecimiento a los soldados del Desminado Humanitario que nos colaboraron en la construcción de esta placa huella. Muchas gracias».
Para quienes viven del campo, cada metro de vía representa tiempo ganado, menor desgaste físico y más oportunidades de progreso. En regiones donde la geografía es un desafío constante, mejorar los accesos significa dignidad y desarrollo.
Más que soldados, aliados del territorio
Las acciones del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N.º 7 consolidan una presencia institucional cercana y solidaria. Su trabajo articula seguridad, pedagogía y desarrollo social, demostrando que la reconstrucción del tejido comunitario es tan importante como la eliminación de explosivos.
Cada pincelada en el parque, cada metro de placa huella y cada niño que aprende sobre prevención de minas son señales de un territorio que avanza hacia la tranquilidad.
Hoy, el Batallón no solo desmina la tierra, desmina el miedo y, en su lugar, siembra esperanza.