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Si Pedro Sánchez tiene una virtud, esa es la propia de algunos de los cefalópodos que desprenden una tinta, un pigmento oscuro, similar al color de la tinta, al objeto de procurar una estrategia de evasión, de autodefensa. Y Pedro Sánchez tiene esa facultad, como nos ha mostrado muchas veces, la última, ayer, con su mensaje contra el cambio horario semestral. Y sobre esa estrategia va el presente escrito.
No todos los cefalópodos tienen esa capacidad de emitir esa tinta, en concreto, los Nautilidae y la especie octupus, no la emiten.
Igualmente, en el PSOE no todos los miembros tienen esa facultad, o esa prerrogativa; pero Pedro Sánchez sí; y como la generalidad de los cefalópodos, Sánchez la tiene como estrategia de evasión para evitar ciertos temas, marcando la agenda informativa y, por ende, los debates y tertulias en todos los medios de comunicación.
Y que esa estrategia, le funcione repetidamente, demuestra, una vez más, que todos, todos, somos verdaderos súbditos acríticos, meros siervos, pues ‘el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra’, como dijo Néstor Roulet, y añadió, que ‘esos tropiezos son siempre a costa de los demás’; en este caso, nuestro tropiezo es ‘comprar’ acríticamente, todas las paridas que nos lanzan.
Ayer (lunes 20), Pedro Sánchez, a primera hora divulgó un vídeo en su cuenta de X, argumentando que ‘francamente, yo ya no veo ningún sentido al cambio horario’, por lo que cursará la petición al comisario europeo de energía de la UE, Dan Jorgensen, recordando que Bruselas está de acuerdo de poner fin al cambio horario, pues el parlamento europeo ya votó a favor de acabar con ese cambio hace seis años, y confía que el próximo 2026 ya no se produzca, pues hay encuestas que expresan que el 66% de la población está de acuerdo en mantener un. horario fijo’.
Pero, Sánchez, para no mojarse, no se decantó qué horario preferiría fijar, si el de verano o el de invierno; cuando, la mayoría de los especialistas mediterráneos, están a favor del horario de invierno para todo el año.
Asimismo, Pedro Sánchez mostró, una vez más, que es incapaz, o no quiere, desmontar otro de los vestigios franquistas, ya que, sin tener que depender de las mayorías de la UE, él, con un simple decreto, podría anular el cambio impuesto por Francisco Franco en 1941, que tenía como objetivo, alinear el uso horario español con el de Alemania.
España debería tener el horario acorde al meridiano de Greenwich, como se acordó el 1 de enero del 1901, que estableció que la hora oficial debería basarse en el Meridiano de Greenwich o GMT (Greenwich Meridian Time) y que cada 15 grados de longitud tuviese su horario diferente.
Así, España debería tener el mismo horario que el Reino Unido, y que Portugal. Pero Franco, como he dicho, nos alineó con Alemania.
Así, hasta ahora, añadiendo el cambio semestral, en verano tenemos una diferencia de dos horas con el sol de nuestro meridiano; y en invierno, una.
Por eso, Sánchez, si tuviera la voluntad de depurar las medidas impuestas por el dictador, hace años que podría haber anulado esa anomalía horaria. Y, como he dicho, esto no depende de la UE.
Y corregida esa anomalía, otro aspecto sería fijar el horario, eliminando las variaciones semestrales actuales.
En la actualidad, si no hay argumentos de reducción energética; con la interconexión y las redes sociales, tampoco hay ningún argumento para justificar la ‘armonización’ con los países de la UE, pues en ésta hay tres zonas horarias estándar:
- La Europa Occidental, con Portugal e Irlanda (así como al R.U., que no forma parte de la UE)
- La Europa Central, con 17 estados miembros, y
- La Europa Oriental (Bulgaria, Chipre, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Rumanía)
Asimismo, no se ven problemas con los horarios americanos y asiáticos.
Pero el ‘astuto’ Sánchez sólo cuenta medias verdades, las partes que le convienen. Y siempre, y siempre es siempre, tiene a su disposición al monaguillo Salvador Illa, pues, ayer, no tardó más de dos minutos en salir avalando esa idea de su mentor y jefe.
A ellos sólo les importa quedar bien con Bruselas (esa es su idea de ‘hombre de estado’), y les importa un bledo el bienestar psicobiológico de la población; como lo demuestra el mantenimiento del horario franquista.
Y una vez amortizado ya el tema palestino, la idea de ahora, el cambio de horario, es utilizada, también, como tinta de calamar para tapar otros problemas como los judiciales (familiares y de su partido); el cambio de las tasas a los autónomos, la financiación singular para Catalunya, con mantenimiento de la ordinalidad (como se acordó, y que ahora todos quieren olvidar), los presupuestos generales del 2026, etc.
Y ha sido una muestra de sumisión y docilidad, que todos los medios de comunicación hablen del cambio horario, y marginen todos los otros temas; y, encima, Sánchez quede como el genio de la lámpara.
Y de la UE, mejor ya ni hablar, pues un acuerdo de hace 6 años (como el de la de fijar el horario), que no han sido capaces, ni han tenido la voluntad política de implementar, nos demuestra, una vez más, el poder de su BURROcracia, como tapadera.
Como pasa con el reconocimiento del catalán, euskera y gallego, que siempre encuentran excusas, y siempre hay otros temas más importantes. Así que, según la UE, deberemos esperar que no tengan ningún tema, que tengan la agenda vacía, para ocuparse de nuestra lengua. Así de ínfimo es su nivel político, humanístico y social.
Y a esa BURROcracia hay que añadir la falsedad de Pedro Sánchez, que no se ha empleado a fondo para defender nuestra lengua, pues, salvo alguna manifestación, todo han sido fuegos de artificio; una estrategia muy diferente, cualitativa y cuantitativamente, con las presiones y negociaciones ejercidas para imponer a su vicepresidenta Teresa Ribera Rodríguez, como vicepresidenta primera y comisaria de competencia de la UE (diciembre del 2024)
Pero claro, el reconocimiento del catalán, euskera y gallego no fue una decisión de Pedro Sánchez, fue un trágala que aceptó para que fuera votada Francina Armengol, como presidenta del congreso de los diputados, pero, desde el 2023 ocupa ese puesto, y nosotros seguimos sin conseguir nuestra contrapartida. Tampoco hemos conseguido ninguna contrapartida por el voto a favor de la investidura de Pedro Sánchez como jefe de gobierno, pues, ni la amnistía está plenamente reconocida, siempre hay excusas, otros poderes (que son otras caras de la misma moneda), etc., para incumplir, con lo que, en realidad, no se quiere cumplir.
En definitiva, que, o nos espabilamos y dejamos de rendirnos a los trucos de magia de los tahúres de los poderes españoles, y escapamos de su tinta de calamar, o nunca seremos capaces de conseguir nada realmente sustancial para nuestro País.
TODO DEPENDE DE NOSOTROS