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Los nudos constrictor son los más difíciles o imposibles de desatar, y son los más eficaces para apretar y ahogar. Y, claro, todo el sistema postfranquista y neofranquista, han seguido con esa práctica, tan beneficiosa para las castas dominantes, como vemos con los siguientes ejemplos, de este inicio del 2026, que expongo en el presente escrito.
Un primer ejemplo lo vimos con la creación de la nueva empresa mixta ‘Rodalies de Catalunya SME, SA’, con un consejo de administración formado por cuatro consejeros de Renfe Viajeros y cinco de la Generalitat (la presidenta es la consejera Silvia Paneque y tiene voto de calidad, para dirimir empates), para asumir la gestión directa de las líneas de Rodalies y Regionales. El capital social inicial es de 2 millones de euros, con una participación del 49,9 % por parte de la Generalitat y del 50,1% por parte de Renfe.
La creación de esa nueva empresa ha sido el peaje de Pedro Sánchez, para su investidura y, también, la de Salvador Illa. Pero en los acuerdos iniciales con ERC (de noviembre de 2023 y de julio del 2024), se había pactado el traspaso integral, si bien, la realidad nos ha mostrado que no es así, ya que, se ha blindado la actuación de Renfe, al ostentar el estado el 50,1% de la participación, y al establecerse que las decisiones estratégicas necesitarán el visto bueno de, como mínimo, tres cuartas partes del consejo de administración; y, el 75% del consejo, son 6,7 personas; así que, serán precisos los votos de 7 consejeros, para decidir sobre las inversiones, mejoras, etc., por lo que los 5 de la Generalitat no servirán para casi nada, si al estado no le interesan.
Es decir, Rodalies continuará dependiendo directamente de Madrid, máxime, cuando uno de los nuevos consejeros es Raquel González, del sindicato UGT, una condición in extremis del sector de los maquinistas de Renfe y de Adif que, en marzo del año pasado, boicotearon pasar a depender de la Generalitat, a pesar de que se les garantizaban todas sus prebendas y privilegios, pero, su ‘españolismo’ estaba por encima de todo.
Que unos trabajadores tengan el poder de hacer cambiar un acuerdo de estado, es una muestra más de la vergonzante situación de dependencia y debilidad que sufrimos; y los acuerdos adoptados, son una pura estafa más, una burla absoluta, que nos confirma que nunca existe buena voluntad en el estado para cumplir sus acuerdos, nunca tienen ni han tenido palabra; y, como ya apunté, ‘un hombre vale lo que vale su palabra’. Y ellos (Sánchez e Illa) accedieron a sus respectivas poltronas, pero, la materialización parcial y restrictiva de los acuerdos, se demora y demorará años y años.
Un segundo ejemplo, también fruto de los citados acuerdos debidamente pactados, lo tenemos con la decisión de los gobiernos central y autonómico, para que la Generalitat pueda participar en la gestión del aeropuerto del Prat (Barcelona).
AENA (aeropuertos españoles y navegación aérea) está presidida por Maurici Lucena, a propuesta de Pedro Sánchez. Y, es preciso recordar que Lucena, había ido como número dos de las listas del PSC/PSOE al Parlament de Catalunya, en las elecciones del 2012.
Aún así, Lucena ha asegurado que el ejecutivo de Pedro Sánchez no puede hacer valer su 51% de AENA, para tomar decisiones sobre la gestión de los aeropuertos e insinuó que, si lo hace, y cede competencias, no las aplicaría porque, según su opinión, la transferencia de aeropuertos a terceros o la cesión de parcelas de gestión como resultado de acuerdos políticos, por más que un gobierno español quisiera imponerlas al consejo de administración de AENA, serían nulas de pleno derecho; y, por eso, ha cerrado todas las puertas a un posible traspaso de la gestión de los aeropuertos o a la participación de las comunidades autonómicas. Y añadió que a menudo se considera que el estado puede hacer lo que quiera en AENA, y eso es un malentendido, pues si el gobierno tuviese la tentación de imponer su fuerza del 51% sobre el 49 % de los accionistas privados, hay un límite, si se considera que la decisión, objetivamente, perjudica o beneficia a AENA.
Lucena añadió que los aeropuertos de AENA funcionan bien y la compañía proporciona unos dividendos apreciables a sus accionistas, y se preguntó ¿por qué hay personas que cuestionan la integridad de los activos de AENA y solicitan transferencias a las comunidades autonómicas o bajadas de tarifas, o plantean el desmantelamiento del marco regulador? Y se contestó que no tengo ninguna respuesta racional.
Es interesante recordar que AENA era una empresa 100% pública hasta que el gobierno de Mariano Rajoy decidió privatizar el 49 %, sacándola a la bolsa; pero, disponiendo el 51 %, decide las inversiones, la estrategia o la designación del cargo de presidente, que son decisiones estrictamente políticas.
A mi modo de ver, tanto los maquinistas de Renfe y Adif, como el citado Maurici Lucena, tienen una gran empanada mental y, además, han olvidado que las decisiones políticas, democráticamente adoptadas, deben prevalecer sobre los intereses de grupúsculos con reminiscencias franquistas y dictatoriales. Y, en el caso de Lucena, la vergüenza es mayor, al aceptar que una decisión política, avalada por el 51%, tenga valor, si es para nombrarlo a él presidente, pero nada más, pero, claro, una vez encumbrado y asimilado, ya está comprado, y forma parte del problema franquista, como los maquinistas en cuestión.
Como vemos, estos dos ejemplos son verdaderos nudos constrictor, que, como he mencionado, son muy difíciles o imposible, de deshacer. Y casos así, tenemos muchísimos, ya que toda la estructura y configuración del estado, desde la constitución, hasta el reglamento más insignificante, están inspirados y avalados mediante el abrazo amenazante de infinitas boas constrictor.
Y todo este entramado tan férreamente armado forma un búnker inexpugnable, máxime, teniendo a todos los poderes del estado: el judicial, militar, policial, etc., para protegerlo y, si cabe, reformarlo o reinterpretarlo, para acorazarlo más.
Es inconcebible que, en un mundo tan cambiante, en el que el derecho y las instituciones internacionales están tan en entredicho, en el reino español sigan impolutos los nudos constrictor.
Y, ante esta situación, los independentistas catalanes tenemos una única salida, una única opción, y esa alternativa estriba en olvidarse de esos terribles e inexpugnables nudos; y recordar el legendario nudo gordiano, ante el cuál, Alejandro Magno (356 a.C. – 323 a.C.), al ir a conquistar Persia, se enfrentó al reto de deshacerlo; y solucionó el problema cortándolo de un golpe con su espada, y diciendo ‘es lo mismo cortarlo que desatarlo’.
Según la leyenda, dicho nudo lo estableció Gordias, al fundar la ciudad de Gordio y ser elegido monarca; y, en señal de agradecimiento, ofreció al templo de Zeus su carro, atando la lanza y el yugo con un nudo cuyos cabos se escondían en el interior, y tan complicado que nadie podía desatarlo. Y se decía que aquel que lo consiguiese, conquistaría Oriente (Asia)
Los analistas siempre aconsejan el pensamiento lateral, para abordar problemas aparentemente irresolubles; y el cortar el nudo, es un buen ejemplo, una excelente metáfora de pensamiento lateral.
Por todo ello, los independentistas catalanes debemos cortar todo tipo de amarras, incluso con los pseudo líderes que siguen apoyando el estatus quo, y seguir manteniendo los infinitos nudos constrictor y los abrazos de las boas constrictor, efectuados por quintacolumnistas.
Hay un único nudo que debemos cortar, el gordiano, el matriz, pues ya estamos cansados del yugo que nos imponen (y que, en la actualidad, sigue presente en el emblema del yugo y las flechas falangista, que sigue plenamente vigente).
Y ese nudo estuvimos a punto de romperlo el 1 de octubre del 2017, con el referéndum que democráticamente vencimos, por lo que nos queda el siguiente paso, traducirlo en gestos. Y eso, podemos y debemos hacerlo mediante la presión, contundente, firme y efectiva (y siempre pacífica), en las calles, hasta que la situación sea irreversible.
Obviamente, eso tiene un gran coste, pero los jubilados, que estamos libres de muchas obligaciones familiares, y tenemos tiempo, podríamos ser la punta de lanza y, en el momento decisivo, la sociedad en su conjunto podría avalar la situación, hasta hacerla irreversible. Asimismo, hay otras muchas acciones que deberíamos hacer todos, como es el darnos de baja de todas las empresas comerciales de matriz española e, incluso, de las instituciones financieras que no nos fueron fieles, pues esa presión sería muy relevante.
Al romper ese nudo gordiano, todos los otros nudos constrictor, caerán por sí solos, por más Lucenas, maquinistas, jueces, policías y militares, que haya. Y así, romperemos, también, con el doble juego de Sánchez e Illa, que, por un lado, hacen ver que ceden, y por la otra, no hacen más que defender el sistema; pues no quieren ni enfrentarse a unos simples empleados, como los maquinistas, ni se atrevan de cesar a Lucena y echarlo de las filas de su partido, ya que su acción es un enfrentamiento total, en la línea del tribunal supremo oponiéndose a aplicar la ley de la amnistía.
En definitiva, el estado tiene una única opción democrática, y es avalar el referéndum del 2017 o propugnar uno de nuevo, sin represiones. Salvo eso, todo lo demás será seguir con el puro y duro ‘atado y bien atado’ franquista, por más engaños y paños de agua caliente que intenten poner.
Y en ese momento, los Lucenas y maquinistas de turno, como otros funcionarios que se opongan, deberán quedarse en su actual reino, ya que aquí no los querremos, y serán postergados, por su falta de ética, de moral y de sentido de la democracia.