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El dilema del voluntario y el rol de polizón en el colectivo independentista

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Para complementar los aspectos psicosociales mencionados en mi escrito de ayer, sobre el efecto espectador y la ignorancia colectiva, como causas de la inacción, me parece de interés plantearnos los siguientes elementos, que detallo en el presente escrito.

Para ello, seguiré como ayer, es decir, en primer lugar, transcribo las explicaciones de los dilemas en cuestión, y después, haré una aproximación a nuestra situación, al colectivo independentista catalán.

‘El dilema del voluntario: describe una situación en la que cada uno de los jugadores debe sopesar si hace un sacrificio por la comunidad o se abstiene y espera que sea otro quien tome esa iniciativa (rol que se denomina ‘polizón’). 

Un ejemplo es si se fuera la electricidad en todo un barrio. Todos los habitantes saben que la compañía solucionará el problema, siempre y cuando al menos una persona llame para notificar, lo que le causará algún coste económico. Si no hay voluntarios, no hay beneficio para ningún participante. Si alguien llama voluntariamente, el resto obtiene el beneficio y el voluntario paga el coste.

Una variante posible es que el voluntario no se beneficie de su acción. En tal caso, hay un incentivo mayor para ser un polizón y no para sacrificarse.

(…) En un equilibrio de Nash de estrategias mixtas, conforme se da un aumento de jugadores se reducirá la probabilidad de que cualquiera de los jugadores sea voluntario y disminuirá la probabilidad de que al menos una persona sea voluntaria, lo cual es un resultado del efecto espectador’ (que ya expuso ayer)

(https://share.google/HauuUkkMMJZBAUQY5)

‘Problema del polizón: En economía, negociación colectiva, psicología y ciencia política, se llama polizones a aquellos individuos o entes que consumen más que una parte equitativa de un recurso, o no afrontan una parte justa del costo de su producción. El problema del polizón, también conocido como el consumidor parásito se ocupa de cómo hacer para evitar que alguien pueda ser un polizón, o por lo menos limitar sus efectos negativos.

El significado de ‘equitativo’ no está exento de controversia, por lo general se considera al problema del polizón como un ‘problema’ económico cuando se ocupa de la ausencia de producción o producción insuficiente de un bien público, y por ello de una ineficiencia de Pareto, o cuando conduce al uso excesivo de un recurso de propiedad común.

(…) En el contexto de los sindicatos, un polizón es un empleado que no paga cuota sindical, pero que sin embargo recibe los mismos beneficios conseguidos por la representación sindical para sus asociados que sí abonan su cuota (…)’

(https://share.google/gPJDWPsP81LzGZHYW)

Pues bien, refiriéndonos a nuestro colectivo, es cierto que la mayoría esperamos que sean los otros, los que tomen las iniciativas y que se arriesguen a ser criticados por ello (e incluso castigados, si fracasan), pues, siempre es más fácil criticar que construir. Y, claro, una vez esos voluntarios consiguen un cierto consenso, la mayoría, acríticamente, nos apuntamos al carro vencedor, como meros polizones.

Así, los polizones actúan siguiendo los patrones del ‘efecto espectador’, apoyándose en la ‘ignorancia colectiva’; pues siempre piensan que la mayoría no puede estar equivocada (salvo si en las elecciones ganan los partidos competidores, claro; entonces buscamos todo tipo de argumentos y subterfugios). Pero, llegado el caso que las gestiones de los voluntarios prosperen, y a medida que los espectadores (polizones) paulatinamente vayan posicionándose a su lado, las ideas mayoritarias irán cambiando, y esos polizones verán autojustificado su cambio.

Pero siguiendo las ineficiencias de Vifredo Pareto (1848 – 1923), en sus teorías conocidas como el ‘óptimo de Pareto o eficiencia de Pareto’, hay otros elementos en juego que debemos contemplar en el análisis de los dilemas sociales (o problemas de acción colectiva), pues:

‘En esos dilemas sociales se evidencia que todos los agentes implicados estarían mejor cooperando, pero no lo hacen, debido a intereses en conflicto entre ellos que desalientan la acción conjunta.

(…) Mancur Olson, en su libro ‘La lógica de la acción colectiva’ (1965) planteó que los problemas surgen cuando demasiados miembros del grupo optan por buscar el beneficio individual y la satisfacción inmediata, en lugar de conformarse con los mejores intereses a largo plazo del grupo. (…) Y eso comporta el agotamiento de los recursos, la baja participación de votantes, etc. (…)

(https://share.google/hZTwOJ62HDHbk1Ck)

Es evidente que esas ‘explicaciones’ sobre los diferentes intereses de los agentes implicados, es una clara referencia a los partidos políticos y colectivos sociales independentistas, más interesados por los posibles beneficios para sus respectivos colectivos, obviando el beneficio general. Y ese posicionamiento recuerda las tesis de Thomas Hobbes, en su ‘Leviatán’ (1651), que dijo que ‘si dos hombres desean lo mismo, que sin embargo no pueden disfrutar ambos, se convierten en enemigos’.

‘Pero los bienes públicos son bienes que no son rivales ni excluibles. Se dice que un bien no es rival si su consumo por parte de un consumidor no tiene ningún impacto en el consumo de otro consumidor. Además, se dice que un bien no es excluible si aquellos que no pagan por el bien no pueden evitar que disfruten de los beneficios del bien. (…) El aspecto de la no excluibilidad de los bienes públicos es donde entra en juego una faceta del problema de la acción colectiva, conocido como el problema del aprovechado (…)’

(https://share.google/hZTwOJ62HDHbk1Ck)

Pensando en los catalanes españolistas, me parece apropiado señalar que el beneficio de la posible República Catalana, efectivamente, será un bien no rival ni excluible, incluso entre los que se hayan caracterizado por el papel del ‘aprovechado’, pues el sistema será totalmente democrático y transversal, sin exclusiones ni diferencias, y eso no será por generosidad, si no por el normal ejercicio democrático. Unos claros ejemplos serán la mejora de la red ferroviaria, las medidas paliativas y correctoras del cambio climático, etc.

En definitiva, dada la situación actual, debemos plantearnos las diferentes alternativas:

  • El individualismo: maximizar los resultados propios, independientemente de los demás;
  • La competencia: maximizar los resultados propios en relación con los demás; y
  • La cooperación: maximización de los resultados conjuntos.

y actuar en consecuencia, racionalmente, pues sólo así superaremos los problemas descritos en los dilemas presentados en este y en el anterior escrito; y, llegado a ese momento, con toda seguridad tendremos más próxima la República Catalana.