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El insaciable Leviatán español

Amadeo Palliser Cifuentes

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Antoine-Laurent Lavoisier (1743 – 1794) enunció que ‘la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma’, y los catalanes podemos confirmarlo, al contemplar el monstruo Leviatán español, que no desaprovecha ninguna ocasión para mostrar su voracidad; y así, por ejemplo, vemos que la programación de la próxima visita del Papa León XIV a Barcelona (prevista para los días 9 a 11 de junio), claro, tras pasar, previamente, por Madrid (del 6 al 9), será utilizada por el estado para mostrar la castellanización y españolización de nuestra historia y cultura, llegando al extremo de apropiarse de la figura de Antoni Gaudí i Cornet (1852 – 1926) y, también, del Monasterio de Montserrat, como intento explicar a continuación.

El general Miguel Primo de Rivera Orbaneja (1870 – 1930), presidió la dictadura que lleva su nombre (1923 – 1930); y, en 1923, emitió un real decreto de medidas y sanciones contra el separatismo, prohibiendo el uso del catalán en el ámbito público. 

El año siguiente, en la Diada del 11 de setiembre de 1924, estando suspendidos todos los actos de celebración, se mantuvo la misa, en la iglesia Sant Just i Pastor, en recuerdo de los muertos en 1714. De camino, un policía preguntó a Valls, el acompañante de Gaudí, adónde iba: ‘vaig a missa’ contestó Valls en catalán. El policía le contestó que no se podía pasar, que fueran a otra iglesia, pero respondieron que querían ir a esta, y el policía les dijo que por esa puerta no se podía pasar, que fueran por otra, y allí, en la calle Ciutat, también les impidieron entrar.

En ese momento, Gaudí, decidido, intentó entrar en la iglesia, reproduciéndose el diálogo:

¿dónde va Vd.?,

‘vaig a missa’.

No se puede pasar.

Doncs jo passaré.

Usted no pasará, y le cogió del brazo.

‘Per què m’agafa pel braç, vostè?’

Siga usted.

Valls intervino a favor de Gaudí y ambos fueron arrestados y conducidos a la delegación de policía de la plaza Regomir, siendo acusados de haber insultado a los policías. Ante las falsas acusaciones, Gaudí, repetidamente, alegó, enojado, de que él no había insultado a nadie, diciendo:

‘Mentida, jo no he insultat ningú’

Cállese usted.

‘Jo no puc ni dec callar. Que digui la veritat i callaré’.

Cállese y siéntese.

y ante las amenazas, tuvo que sentarse y callarse. Durante el interrogatorio:

¿Cómo se llama usted?

‘Antoni Gaudí’.

¿Qué edad tiene?

‘71 anys’

¿Qué profesión?

‘Arquitecte’

Pues su profesión le obliga a usted a hablar en castellano.

‘La professió d’arquitecte m’obliga a pagar contribució i ja la pago, però no a deixar de parlar la meva llengua’

¿Cómo se llama su padre?

‘Francesc Gaudí’

¿Qué es eso de Francesc? Si usted no fuese viejo le rompería la cara; sinvergüenza, cochino.

‘Jo a vostè no l’insulto i vostè a mi sí. Jo parlo la meva llengua.

Si usted no fuese viejo…

‘No m’insultin, que no hi tenen dret’.

En este momento llegó una señora muy atribulada y, dirigiéndose al Sr. Gaudí, le dijo: ‘Ai, Senyor Gaudí, m’han dit que l’havien agafat quan volia entrar a Sant Just, i encara no deu haver esmorzat, vol que li porti un vas de llet?’

¿Quién le ha dado permiso para entrar?

‘A la porta he demanat permís i me l’han donat’

Siéntese usted. 

Los policías rompieron todo lo que habían escrito hasta aquel momento y volvieron a empezar. 

El senyor Valls dijo: Señores, sería muy triste que la señora también tuviera que perder toda la mañana aquí. Sería mejor darle permiso para que saliera a buscar un desayuno para el Sr. Gaudí.

Que se vaya, respondió uno de los cuatro policías.

El Sr. Valls añadió: ‘Y ahora permítanme que les diga que no comprendo como se molesta de esta manera a personas honradas…’

Un policía le contestó: Cállese usted. Si no fuera tan viejo, le rompería la cara.

Valls respondió: ‘Aquí no tendría ninguna gracia. En la calle, mano a mano, ya sería otra cosa’.

Tras un momento de burlas, volvió la señora, llevando una botella de leche, una copa, un panecillo de Viena y una cuchara, todo envuelto en una servilleta. El Sr. Gaudí, agradeciéndole, almorzó. Al acabar, la señora recogió los trastos y volvió a salir, despidiéndose del señor Gaudí.

Al poco, entró un oficial de policía, que ordenó que pusieran la declaración dentro de un sobre y ordenó: acompañen a estos señores a la Delegación de la Lonja.

Al llegar a la Llotja, los policías entregaron la documentación y los dos detenidos. Y el mando que les recibió, leyó el pliego de cargos, repitiendo la situación precedente, por lo que Valls contestó: ‘El Sr. Gaudí está en su perfecto derecho hablando en catalán’.

El jefe de policía respondió: ¿Ve Ud. Sr. Gaudí, como su compañero habla el castellano?

Gaudí contestó: ‘Si, ja ho veig, però jo en tinc prou amb la meva llengua’

Después de esto, Valls fue liberado, pero retuvieron a Gaudí en un calabozo, tras cachearle’. Horas más tarde, le comunicaron que, si pagaba 50 pesetas de fianza, podría salir; por lo que escribió al Rector de la iglesia de la Merced, amigo suyo, pidiéndole 75 pesetas (50 para su fianza y 25 para pagar la del preso que compartía celda).

(totbarcelona.cat)

Esta situación vejatoria se mantiene en la actualidad, pues, por ejemplo, ayer fui a renovar mi DNI, a la comisaría de la policía nacional, y, allí, la prudente cobardía, me aconsejó hablar en castellano, como hice, pues no tengo la valentía mostrada por Gaudí.

Y ayer vi, asimismo, una nueva muestra del nefasto ‘servicio público’ del estado español hacia la colonia catalana, pues, a pesar de tener cita concertada dos meses atrás (pues el servicio está colapsado), tuve que hacer una larga cola y, después, ‘se cayó el sistema’, según comentaron, así que la espera duró más de 3,5 horas. Por suerte, ya me dieron el definitivo (alguna ventaja tiene ser mayor, 75 años. Gaudí se libró de que le partieran la cara, a los 71)

Como vemos, hay cosas que nunca cambiarán, mientras mantengamos el statu quo, tal como comenté en mi escrito de ayer.

Todo este inciso me parece necesario, como preámbulo a mi crítica sobre la castellanización – españolización de la próxima visita papal a Barcelona, en la que visitará la basílica de la Sagrada Familia y el monasterio de Montserrat, entre otras actividades.  Y, en toda esa visita, el cortejo terrenal estará presidido por el rey Felipe VI, Pedro Sánchez, diferentes ministros y autoridades españolas, junto al vasallo Salvador Illa (que, con toda seguridad, lucirá su corbata verde, para mostrar su fidelidad a la corona). 

‘Esta presencia institucional busca proyectar una imagen de asimilación cultural y de pacificación, que invisibilice la catalanidad original del templo de Gaudí (…) y, de la misma manera, la extensión de la comitiva oficial hacia Montserrat pretende desnudar el monasterio de su significado histórico como refugio del catalanismo, convirtiendo uno de los grandes símbolos nacionales de Catalunya, en un simple decorado del aparato del estado español’.

(Joan Puig, ‘Alerta: el estado prepara la españolización de la visita del Papa para usurpar Montserrat y el legado de Gaudí’, larepublica.cat, 21 de mayo del 2026)

En este artículo, Puig anima a los catalanes para mostrar, en todo momento, nuestras señas de identidad, para que los 1600 periodistas internacionales, vean nuestra discrepancia. Y espero, que sea así.

Es evidente que todos, empezando por el mismo Papa, buscan la máxima exposición mediática. Y claro, el rey ‘preparaO’ también, como Pedro Sánchez y así, hasta el monaguillo Illa, pues todos consideran ese acompañamiento, como si fueran a una nueva cruzada en tierra de infieles, que les comportará la bula, la indulgencia plenaria de toda su corrupción.

Y a tal fin, a esas autoridades, sin la menor ‘auctoritas’ (prestigio y legitimidad), les importa un bledo incumplir sus propias leyes, pues, como repetí hace días, el estado debería ser aconfesional; y, por lo tanto, no debería pagar ni un céntimo de los 15 millones del coste previsto de esa visita (teniendo en cuenta que el ayuntamiento de Barcelona cederá gratuitamente el estadi olímpic, etc.)

Pero, al Leviatán español todo le es igual, siempre que su imagen personal e institucional salga beneficiada. Y, a tal fin, los personajes mencionados, actuarán como Wendigo, el monstruo legendario del canibalismo; una criatura que posee a las personas, provocándoles un hambre insaciable y el deseo de devorarlo todo a su paso.

Y ese ancestral e insaciable monstruo Leviatán, descrito en el Génesis, como sabemos, fue adoptado por Thomas Hobbes de Malmesbury (1588 – 1679), en su ensayo con el título ‘Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil’ (1651), pero es evidente que los políticos no lo han leído, y así nos va.  

Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844 – 1900), escribió que:

‘Quien con monstruos lucha, cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti’

Y, para nuestra desgracia, sabemos que Oriol Junqueras (ERC), y muchos exindependentistas, han acabado convirtiéndose en monstruos, con un gran abismo dentro suyo.

Pero, aún así, no estamos solos, y sabemos que estamos en el lado correcto de la historia, por más que Pedro Sánchez, como el gran Wendigo, se haya apropiado, también, de ese eslogan.

En definitiva, que, ante las dificultades, los independentistas debemos aplicarnos más, esforzarnos más, y ser más valientes, no como yo, ayer, que no fui capaz de actuar como Gaudí, tal como he comentado.

Pero, aún así, no debemos desfallecer, tenemos muchos otros compañeros más valientes y decididos, que hemos de tomar como referentes, y no olvidar los precedentes, como Antoni Gaudí, al que hemos de defender de la apropiación castellana – española, pues, si levantara la cabeza, no nos perdonaría que no lo hiciéramos, ni que, por nuestra cobardía y comodidad, se apropiaran de su historia.