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El JOMO vs el FOMO

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Muchos nos sentimos afectados por la vorágine acelerada de estos tiempos de excesos materiales, verbales, etc.; por eso me ha parecido muy interesante el artículo de Laura Saula, titulado ‘Frecuentemente nos olvidamos de pensar por nosotros mismos’ (Ara de hoy, 16 de junio 2025), del que, seguidamente, me permito hacer una aproximación a nuestro entorno político actual.

Todos vivimos noticias que nos impactan más que otras y, como ejemplo, el pasado día 13, leyendo el artículo de Assumpció Maresma Matas, titulado: ‘¿El rey de los españoles viene a bendecir un cambio de rumbo de Montserrat?’ (Vilaweb, 13 de junio 25), se me revolvieron las neuronas, e, inmediatamente reproduje mi cabreo en mi siguiente escrito titulado ‘Época de vacas flacas’, señalando que ‘(…) los catalanes estamos pasando por esa fase de vulnerabilidad y acumulando desgracias (…) pues el colmo de los colmos es que hasta el abad de Montserrat ha traicionado el simbolismo histórico de ese monasterio’.

En ese escrito, tras explicar las declaraciones del abad Manel Gasch, apunté que ampliaría el tema el próximo lunes 23, cuando se produzca la caciquil visita del rey Borbón al mencionado monasterio (acompañado del servil Salvador Illa); pues Montserrat, como señalé, ‘es más que un monasterio’, es un símbolo de la democracia y de la catalanidad. Y que igualar a los represores y a los reprimidos, es una gran traición, así como una muestra amoral, inmoral y falta de ética.

Pues bien, estos días he estado sorprendido al ver la nula respuesta a las infaustas declaraciones del abad, pues no he leído ninguna crítica, hasta hoy, que el maestro Julià de Jòdar, ha publicado su artículo titulado ‘Al abad de Montserrat, humildemente’ (Vilaweb, 15 de junio 25), con el que coincido totalmente.

Y este ejemplo me parece muy interesante para reflexionar, de la mano del filósofo danés Svend Brinkmann, basándome en el citado artículo de Laura Saula y en otras informaciones que he recopilado sobre el particular.

Saula señala que:

‘En un mundo dominado por la inmediatez y la superficialidad en el que la desinformación es el pan de cada día y las redes sociales nos empujan a estar conectados todas las horas, pensar se convierte casi en un acto reivindicativo. Encontrar un espacio de crítica y reflexión es más necesario que nunca, o al menos eso es lo que asegura el filósofo danés Svend Brinkmann, autor del libro Think (Pensar, Koan, 2025), que llega un año después de su exitoso libro ‘The joy of missin out’ (La alegría de perderse cosas, Koan, 2024) en el que reflexionaba sobre el FOMO y el miedo de perderse siempre planes supuestamente mejores que los nuestros’.

(…) y citando al filósofo, señala que ‘debemos redescubrir el valor de la reflexión crítica en un mundo obsesionado por la productividad y el bienestar instantáneo (…) una sociedad que lo vive todo con una actitud instrumental (…) parece que todo ha de ser útil y servir para alguna cosa, cuando la vida, la historia y la naturaleza ya tienen un valor intrínseco para los seres humanos (…) en la sociedad moderna somos bastante buenos pensando para solucionar problemas, pero nos hemos olvidado del valor de pensar por el simple hecho de pensar (…) y para recuperar este espacio reflexivo, hemos de encontrar oasis donde poder huir de las exigencias de la velocidad y el instrumentalismo a los que nos vemos absorbidos (…) históricamente, estos oasis fueron, precisamente, las escuelas (…) el término escuela proviene del griego antiguo y significa ‘tiempo libre’, un tiempo que permitía dedicarse a cuestiones importantes sin que esto estuviera ligado a la utilidad inmediata (…)’

(Ara, 16 de junio 2025)

Sé que es una petulancia autocitarse, pero me parece oportuno transcribir los siguientes fragmentos de mi escrito titulado ‘El resucitado Pedro Sánchez levita en Barcelona, como un presunto experto alfarero’ (de mayo 2024), para, de ese modo, ampliar la información:

‘El filósofo danés Svend Brinkmann (n. 1975), gurú del JOMO (*), autor de diferentes libros, entre ellos ‘Sé tu mismo’, ‘Culturas del diagnóstico’, ‘La alegría de perderse cosas’, etc., explica, precisamente, que debemos actuar como somos, y olvidarnos de acumular, de querer más y más, dejándonos engañar por un estado corrupto del que desde 1714 conocemos cómo piensa y actúa.

Según Brinkmann, el placer de perderse algo facilita ganar tiempo de forma inteligente. Así, el JOMO está en contra del FOMO (**)

(*) JOMO: Joy of missing out, el placer de perderse cosas.

(**) FOMO: Fear of missing out, miedo a perder algo.

Por todo ello, hemos de superar el FOMO, el tener miedo a independizarnos, a perder la tutela española, y pasar al JOMO, una filosofía que permite un mayor autocontrol y una existencia con una verdadera intención y objetivo, es decir, vivir en el momento que queremos.

Pues bien, y volviendo al ejemplo de las nefastas declaraciones del abad de Montserrat, pero, también, a la maraña de artículos, declaraciones y contradeclaraciones respecto a la corrupción institucional del estado español, me parece un buen consejo superar el complejo de FOMO, el miedo a perdernos cosas.

Sabemos que el pensamiento colonial español se expande de forma metastásica en todos los órganos de sus colonias, gracias a los innumerables cipayos, los catalanes españolistas al servicio de su rey, el descendiente y representante de nuestra derrota de 1714 y también de 1939.

Y esa dominación y represión desde 1714, nos ha mostrado sus diferentes caras, a cual más horrorosa y horripilante. Así que, tras esos 311 años, parece que deberíamos estar curados de espantos, y no caer en cantos de sirenas ni promesas de ningún tipo, promesas que sabemos que siempre acaban olvidando, esfumándolas. 

Con eso no quiero decir, en absoluto, que debamos ‘pasar’ de las inmorales declaraciones del abad de Montserrat, que, como señala Julià de Jòdar en su artículo mencionado:

‘(…) el monasterio de Montserrat corre el riesgo de convertirse en una basílica de sombras igual que la Sagrada Familia es ya un templo de mercaderes (…) Quizás los vientos de la Iglesia vuelven a soplar en contra del pueblo – protagonista, en última instancia, de la historia -, pero, sin este pueblo, Montserrat será como un árbol sin savia (…) y seguiremos con una democracia otorgada, y no con la capacidad de decidir libre y democráticamente de qué manera puede expresar una nación su voluntad de gobernarse (…)’.

No debemos pasar, debemos criticarlas en todos los medios y con todas las fórmulas posibles. Y debería haber muchos escritos, como el de Jòdar, pidiendo la rectificación del abad por razones éticas y políticas (ese autor anuncia que, como señal de protesta, devolverá la ‘sierra’ del premio de la Crítica Serra d’Or de Literatura que le entregó el mencionado abad el pasado 4 de abril, si bien conservará las dos concedidas (2007 y 2011) por respeto al padre Massot ‘que no creo que se encontrara cómodo en la actual coyuntura’.

Igualmente debemos criticar y oponernos a todas las acciones del reino español, desde la próxima visita de Felipe VI (el 23 de junio, el día del ‘flama del Canigó’, como apunté, hasta las medidas unificadoras y homogeneizadoras del represor Illa, que, con su ejemplo de la ampliación del aeropuerto, quiere acabar de liquidar nuestra identidad cultural y social como país, como explica ‘El cant dels segadors’, en su versión original, popular del siglo XVIII (documentada por Manuel Milà i Fontanals, 1818 – 1884) basada en la sublevación de Catalunya en 1640 contra el rey Felipe IV (de la casa de Austria, es decir, anterior a los Borbones, pero con idéntica animadversión contra los catalanes) (nota: según diferentes fuentes, el doctor Ignasi Barraquer i Barraquer (1884 – 1965) en una visita de Juan Carlos I a su clínica, aconsejó al rey que no pusiera el nombre de Felipe a su hijo, por los malos recuerdos; pero ya vimos el caso que le hizo el Borbón, pues prefirió ‘marcar paquete’) :

Catalunya, gran condado, 

quien te ha visto tan rica y plena

ahora el rey nuestro señor

declarada nos tiene la guerra.

Seguid segando

seguid segando, que la paja va cara.

seguid segando.

El conde duque de Olivares

hace tiempo que le come la oreja:

ahora es hora, nuestro rey,

ahora es hora que hagamos la guerra.

Contra todos los catalanes,

ha veis qué ha hecho:

pasaron villas y lugares

hasta llegar al lugar de Riudarenes.

Ya han quemado una iglesia,

que Santa Coloma se llamaba;

quemando albas y casullas,

quemando cálices y patenas.

Del pan que no era blanco

decían que era demasiado negro

y lo daban a los caballos

todo para asolar la tierra.

Del vino que no era bueno

decían que era demasiado agrio

y regaban las calles

todo para desolar la tierra.

Delante de sus parientes

deshonraban a las doncellas

y mataban a sus padres

si de mal daban queja.

Dieron parte al virrey

del mal que aquellos soldados hacían.

Licencia les he dado yo,

mucha más se pueden tomar.

Al oír todo esto

se revolucionó la tierra.

Ya entraron en Barcelona

cien personas forasteras,

con el nombre de Segadores

porque eran tiempos de siega.

De tres guardias que hay,

ya han muerto la primera;

fueron a la prisión,

a dar libertad a los presos.

Ahora eran los diputados,

y los jueces de la audiencia,

y mataron al virrey

al huir en una galera.

El obispo los bendijo

con la mano derecha e izquierda

¿dónde está vuestro capitán?

¿cuál es vuestra bandera?

Sacaron al buen Jesús,

todo cubierto con un velo negro:

aquí está nuestro capitán.

ésta es nuestra bandera.

A las armas catalanes,

que el rey nos declara la guerra.

Seguid segando

seguid segando,

que la paja va cara.

Los independentistas catalanes somos pacíficos, y rechazamos toda violencia, pero, también la del estado español, así como la violencia ideológica, cancerosa, de los cipayos de todo tipo, de toda especie. 

Por todo ello, hemos de superar el FOMO (Fear of missing out, miedo a perder algo), el tener miedo a independizarnos, a perder la tutela española, y pasar al JOMO (Joy of missing out, el placer de perderse cosas) una filosofía que permite un mayor autocontrol y una existencia con una verdadera intención y objetivo, es decir, vivir en el momento que queremos.

Alfons Durán-Pich, en su blog Alfdurancorner, ayer inició su escrito con la siguiente cita:

‘Todos sabemos que la luz viaja a una velocidad superior al sonido. Es por esto que algunas personas parecen brillantes hasta que se ponen a hablar’ (Albert Einstein, 1879 – 1955)

En definitiva, que no debemos desmoralizarnos ante nuevos problemas puntuales, que debemos contextualizarlos sin relativizarlos en modo alguno. Y debemos ser concientes que nuestra responsabilidad fundamental radica en nosotros mismos, en nuestras acciones, en nuestra proactividad, es decir, tomando activamente nuestro control y decidiendo, anticipándonos a los acontecimientos, y siendo autónomos. Y si así, y el ejemplo se multiplica, mejor, claro; en caso contrario, al menos tendremos la tranquilidad moral de haber hecho lo posible, sin desorientarnos por los que sólo hablan mostrando su mediocridad y acritud.

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