Buscar

El lado oscuro de la Luna

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

En estos momentos, la pretendida ‘pacificación’ del represor Salvador Illa, está en sus horas más bajas, como lo está su política descafeinada basada en la gestión que, con la crisis ferroviaria, ha tocado hondo, ha quedado hundida. Y, en estos momentos, ¿Catalunya se puede permitir dos meses de convalecencia de su president? Por más que nos digan que él está al corriente de todo, y que sigue marcando las grandes decisiones, ¿es lógico adoptar un período de provisionalidad, dada la crisis actual? Sobre el particular va el presente escrito.

Efectivamente, Albert Dalmau, seguirá ejerciendo de conseller de la presidencia, y de president provisional ‘in pectore’; y, teóricamente, el ejecutivo seguirá su hoja de ruta marcada, pero, es lógico considerar que la operatividad del día a día se verá afectada.

En una democracia transparente, no hubiéramos pasado dos semanas con un presidente ingresado en un hospital, con unas referencias de los responsables médicos, y sin siquiera una simple fotografía ni mensaje directo; máxime cuando los consellers sustitutos dijeron que Salvador Illa había estado al corriente de todo y tomando decisiones en todo momento. Pero el excesivo celo de su privacidad personal se contradice con el cargo que ostenta, pues el respeto a la intimidad no debe mermar la información precisa que requieren los ciudadanos, ya que, al fin y al cabo, es un personaje público, y a él se debe, incluso en momentos que la ruptura del equilibrio entre las esferas privada y pública pueda incomodar.

En otro contexto, Gemma Marfany, en su artículo titulado ‘El lado oscuro’ (elnacional.cat, de hoy, 31 de enero), recuerda el álbum conceptual de Pink Floyd: ‘The Dark Side of the Moon’ (El lado oscuro de la Luna), y explica que, metafóricamente, habla del lado oscuro de la vida diaria de los humanos’. 

Y ese lado oscuro, evidentemente, también lo tiene la política, ya que, en el caso de la baja del president Illa, parece que es de mala educación hablar sobre los problemas derivados de su ausencia, incluso parece una desfachatez política, para obtener algún tipo de rédito partidista.

Pero nada más lejos de la realidad, ya que la Tierra sigue girando sin parar, y todos los problemas (guerras y crisis de todo tipo) siguen, pues, al fin y al cabo, todo ser humano es un mero grano de arena intrascendente (a no ser que se trate del sheriff mundial, claro). Por eso, me parece interesante reproducir algunos párrafos de la mencionada canción, de Pink Floyd, de 1973:

‘Todo lo que tocas,

todo lo que ves,

todo lo que pruebas,

todo lo que sientes,

todo lo que amas,

todo lo que odias,

todo de lo que desconfías,

todo lo que salvas,

todo lo que das,

todo lo que negocias,

todo lo que compras, mendigas, pides prestado o robes,

todo lo que creas,

todo lo que destruyas,

todo lo que haces,

todo lo que dices,

todo lo que comes,

todo con quiénes te reúnes,

todo lo que menosprecias,

todo con quienes te peleas,

todo lo que existe,

todo lo que pasó,

todo lo que está por venir

y todo lo que está bajo el Sol está en armonía,

pero el Sol es eclipsado por la Luna’.

Así, a pesar de que el ejecutivo se esfuerce, voluntariamente, para mantener la normalidad, la ‘armonía’, el lado oscuro de la Luna, que, metafóricamente son todos los problemas cotidianos, eclipsará al sol (Illa), máxime, si éste está de baja por enfermedad; pues me parece evidente que la gestión de la crisis ferroviaria, por ejemplo, su fracaso informativo y, en definitiva, su vínculo con Pedro Sánchez, no son exactamente igual con o sin el president, por más que, en última instancia, se hayan adoptado las medidas aconsejadas por los técnicos y especialistas, pues el estilo, la impronta y el carácter del president, en momentos así, da o debería dar un plus político, que hasta ahora ha faltado.

Siguiendo con la mencionada canción:

‘Y si el dique se abre muchos años antes de lo debido,

y si no hay ninguna habitación sobre la colina,

y si tu cabeza explota con oscuros presentimientos,

te veré en el lado oscuro de la Luna.

El loco está en mi cabeza.

Los locos están en mi cabeza.

Tú levantas la navaja, tú haces el cambio,

tú me reacomodas hasta que esté curado.

Tú cierras la puerta y tiras la llave.

Hay alguien en mi cabeza, pero no soy yo.

Y si la nube estalla y sientes un estruendo en tu oído,

gritas y nadie parece oírte.

Y si la banda en la que estás

comienza a tocar diferentes melodías,

te veré en el lado oscuro de la Luna’.

La ciudadanía, los catalanes, en general, ante los problemas graves, necesitamos un responsable que realmente escuche y actúe siendo un gobierno de todos, no sólo en los panfletos y mensajes del más simplón marketing, como hasta ahora.

Ya vimos que durante la pasada Feria del Libro de Guadalajara (México), del 29 de noviembre al 8 de diciembre del pasado 2025, el president Illa permaneció prácticamente, toda la semana allí, a pesar de surgir, en su ausencia, la peste porcina africana en Catalunya, que afectaba al sector porcino; y toda la oposición le criticó por ello, y, como no podía ser de otra forma, Silvia Paneque, la portavoz  del gobierno de la Generalitat, aseguró que ‘el presidente, telemáticamente, había presidido, liderado y organizado la respuesta del gobierno y todas las reuniones que se han convocado para abordar este tema (…) estamos absolutamente seguros de que hemos hecho lo que había que hacer’.

En la baja de Salvador Illa la respuesta del gobierno de la Generalitat, obviamente, ha seguido esa misma línea, como ya he mencionado, incluso en su momento inicial, el pasado 17 de enero, estando en la unidad de cuidados intensivos (UCI), nos dijeron que seguía al corriente y plenamente activo (¿…?, ¡ … ¡), y ayer, le vimos salir del hospital, con una muleta y cargado de carpetas, para hacer los pocos pasos hasta el coche oficial. Obviamente, nos tratan como si fuéramos menores de edad.

Y todo ese proceder me parece impropio de una democracia que se vanaglorie de transparente. Pues ni el gobierno, ni los partidos de la oposición, han estado en su mejor momento, que digamos.

Y dada esa falta de comunicación, clara y precisa, me parece apropiado reproducir el siguiente cuento de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo (1899 – 1986), pues todos estamos así de perdidos, desconectados y, en definitiva, desmotivados y desmovilizados. Y eso es, precisamente, lo que pretende el represor Illa, esa es su ‘pacificación’:

‘Un sueño

En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mi, escribe en caracteres que no comprendo, un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular … El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben’.

Y mientras tanto, el represor estado español sigue aplicándonos su catecismo, con su rodillo habitual, y sin el menor pudor, ni moral ni ética, ya que, ‘curiosamente’, Adif ha detectado 155 puntos en la red ferroviaria catalana, en los que los trenes deben reducir la velocidad, y que requieren una rápida intervención. Yo no creo en las casualidades y, al ver ese número, se me encendieron todas las alarmas, pues me pareció un claro recuerdo de la represión efectuada tras el referéndum del 2017. No tuvieron ni la estética de incluir otro punto, para indicar 156 puntos a solucionar.

En definitiva, que los independentistas catalanes no debemos despistarnos, ni dejarnos engañar por la soporífera y anestesiante política de Salvador Illa, pues, si eso es su ‘pacificación’, realmente dista muchísimo de la plena democracia.