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El lenguaje como incomunicación

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Constantemente tenemos ejemplos de la confusión generada por el ruido del lenguaje o por su ausencia, el silencio; no en vano, Gloria Fuertes García (1917 – 1998) afirmó, en un poema, que ‘Primero fue el grito’, pues es evidente que el lenguaje, a veces, es fuente de incomunicación, ya que dificulta el escuchar, pensar, entender, responder, etc., como intento explicar a continuación.

Tenemos múltiples ejemplos, entre ellos:

a – 

Uno de muy actual, es el término ‘genocidio’ que, a menudo, aplicamos a la ligera, ya que el significado, el contenido (el concepto, la idea o referencia mental que deseamos transmitir) no siempre coincide con el significante, la forma (la huella mental que tenemos del sonido con el que dicho referente debe asociarse; traducción fónica del concepto). Pues es sabido que el lenguaje, a menudo, tiene un plus sobreañadido (consciente o inconscientemente).

b –

Otro ejemplo, que también he detectado estos días, confirma el énfasis del lenguaje como expresión y manifestación del estatus quo imperante. Estoy leyendo la novela histórica ‘Set bales en la nit’ (siete balas en la noche), de Xavier Vidal Alemany (editorial Columna, Barcelona, octubre de este 2025), que explica el contexto del asesinato del abogado y político Francesc Layret i Foix, el 30 de noviembre del 1920 (la semana próxima se cumplirán 105 años de su ejecución), en la puerta de su domicilio, en la calle Balmes 26 de Barcelona, a los 40 años de edad. Una época muy oscura y tenebrosa, multiplicada y alimentada por el capitán general de Catalunya, Joaquim Lleó Milans del Bosch Carrió (1854 – 1936) y el gobernador civil de Barcelona, el general Severiano Martínez Anido (1862 – 1938), que reprimieron el movimiento obrero mediante la aplicación de la salvaje y criminal ‘ley de fugas’ y todo tipo de torturas.

Layret, según estoy leyendo, fue amigo de Salvador Seguí i Rubinat (‘El Noi del Sucre’) (1886 – 1923) y de Lluís Companys i Jover (1882 – 1940).

Asimismo, hace unos días, estuve hablando con un compañero de Meridiana Resisteix, sobre el pedagogo Francesc Guardia i Ferrer (1859 – 1909), del que es un verdadero especialista.

Pues bien, buscando información en Wikipedia, he detectado la diferencia en el lenguaje, como expongo, por la información sobre la causa de su muerte:

  • Francesc Guardia i Ferrer: pena de muerte, herida por arma de fuego.
  • Francesc Layret i Foix: homicidio, herida por arma de fuego.
  • Salvador Seguí i Rubinat: ejecución extrajudicial.
  • Lluís Companys i Jover: pena de muerte, herida por arma de fuego.

Y a esta lista, añado, también a:

  • Salvador Puig i Antich (1948 – 1974): pena de muerte, garrote vil.

Según el diccionario de la RAE: ‘La acción típica del delito de homicidio consiste en matar o privar de la vida a otra persona, siendo indiferentes los medios empleados. La muerte se produce como consecuencia de una acción u omisión del autor. Tanto el sujeto activo como el pasivo pueden ser cualquier persona’ (…) ‘Tanto ‘matar’ como ‘morir’ se refieren al fin de la vida, pero ‘matar’ significa ‘acabar con la vida de alguien o algo’, y ‘morir’ significa ‘dejar de vivir’.

Legalmente, el homicidio incluye el asesinato, el homicidio sin premeditación (homicidio imprudente), y el homicidio legal (es decir, el que se comete sin ninguna de las calificaciones del asesinato: premeditación, intención, alevosía, ensañamiento, premio o promesa remuneratoria).

Pero las mencionadas ‘penas de muerte’ u ‘homicidios legales’ tuvieron esa premeditación, intención, alevosía, ensañamiento y recompensas, así que la mencionada ‘legalidad’ quedó en entredicho desde el primer momento. Así, todas esas ejecuciones son asesinatos, un delito contra la vida y, encima, con el ánimo de humillar y de utilizarlo como ejemplo escarnecedor ante sus compañeros, para asustarlos e intimidarlos. 

Además, por más formalismos legales que se puedan vestir esas ejecuciones, no dejan de ser muestras de la peor civilidad (mejor dicho, de la mejor incivilidad), pues denotaron una total falta de ética y de moral. Igualmente, la privación de la libertad, aplicada a los líderes independentistas, salvando las distancias, fue otra muestra de incivilidad, pues carecieron de toda ética y moral.

c –

Y así, podríamos sacar mil ejemplos más del lenguaje cotidiano de los políticos, cuando hablan de la estabilidad, la convivencia, del nivel y calidad de vida, de democracia, de libertad, de singularidad, de justicia, de objetividad, de paz, etc.

Con esos ejemplos hemos visto que las funciones del lenguaje, a menudo, son desbordadas, buscando, precisamente, la incomunicación, los sobreentendidos y malentendidos.

Es sabido que el arte tiene un mensaje, un fin, y la belleza, es, simplemente, el medio para seducirnos; así, el principio y el fin del arte, es la comunicación.

Y, teóricamente, la política, el ejercicio político, debería ser como el arte, y los discursos y parafernalias, deberían ser meros medios para seducirnos; pero, ‘curiosamente’, se han tergiversado los términos, y han puesto en primer lugar, el lenguaje infinito para conseguir la seducción política, como fin en sí mismo, para conseguir los medios (obtención y mantenimiento en el poder)

Por todo lo expuesto, deberíamos ser capaces de analizar la comunicación con la que nos invaden, atendiendo a las reglas que se deducen de los siguientes aforismos:

  • ‘No esperes a que te toque el turno de hablar: aprende a escuchar de verdad y serás diferente’ (Charles Chaplin).
  • ‘Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice’ (Peter Drucker).
  • ‘En comunicación la mejor improvisación es una buena planificación’ (John Powel).
  • ‘La comunicación es el puente entre la confusión y la claridad’ (N. Turner).
  • ‘Si no puedes explicar o comunicar algo utilizando un lenguaje que un niño de 6 años no comprenda, entonces tú mismo no lo entiendes’ (Albert Einstein).
  • ‘Las conversaciones son siempre peligrosas si se tiene algo que ocultar’ (Agatha Christie).
  • ‘Suelen hacer falta tres semanas para preparar un discurso improvisado’ (Mark Twain).
  • ‘Es inútil toda polémica si no hay esperanza de que resulte provechosa’ (Lluís Vives).
  • ‘Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más sencilla; entre dos expresiones, la más breve’ (Eugeni d’Ors).
  • ‘Con la misma palabra se puede hundir o alzar una novela (o a una persona). Nuestro lenguaje es nuestro mundo’ (Ludwig Wittgenstein)

Así que, en plena paradoja de vivir en la era de la comunicación, nos sentimos más solos que nunca, más aislados e incomunicados. Por lo que debemos rebelarnos rechazar el tipo de informaciones desinformantes, y recordar que, generalmente, su excesivo ruido y redundancia, siguiendo los algoritmos que nos tienen asignados, tienen como único objetivo convertirnos en meros consumidores de sus productos, incluso nuestro voto es considerado como un producto puntual.

En definitiva, que debemos tener presente que, al margen de que en la Biblia se diga que el principio fue el Verbo, atendiendo al poema de la citada Gloria Fuertes:

Primero fue el grito,

luego la palabra

después cantó la hiena

y el vacío del corazón lleno de huecos

llenó sus oquedades con miradas.

Los hechos no sobrevivieron a la palabra.

Después vinieron las lluvias

y los ojos no sobrevivieron

a las dudas.

Por todo ello, debemos esperar una buena lluvia, que nos limpie de tantos cantos de hienas que nos ‘llenan’; y así, poder gritar, en catalán, pues, como dijo Federico Fellini (1920 – 1993): ‘Un lenguaje diferente es una visión diferente de la vida’, y nuestra visión nunca será la española (ni viceversa).