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El momento de los negacionistas y terraplanistas políticos españoles

En memoria de Salvador Puig Antich, asesinado por los franquistas el 2 de marzo de 1974.

Amadeo Palliser Cifuentes    amadeopalliser@gmail.com

No tengo calificativos para determinar la actuación de los poderes del estado, ya que no dejo de sorprenderme, pues estamos subidos al mayor shambhala, la mayor montaña rusa del parque temático de PortAventura (Tarragona)

Ayer vimos que la fiscalía de Catalunya ‘reflotó’ la querella contra el president del Parlament de Catalunya, Roger Torrent, y tres miembros de la mesa. Asimismo, la abogacía del estado solicitó al tribunal de cuentas, información sobre el abono de 4,1 millones de € del aval impuesto a los presos políticos (que la caja de resistencia ya ingresó en su momento), paso previo para que el tribunal supremo decida sobre la posibilidad de la concesión del indulto (informe que es preceptivo, pero no vinculante para el ejecutivo). Pero, interinamente, el juez Marchena les retirará el tercer grado penitenciario, claro.

Asimismo, vimos cómo se condena a Nicolás Sarkozy, y al rey emérito se le ponen alfombras de plata para que vaya regularizando su situación fiscal.

Y sin olvidar el ‘affaire’ del F.C. Barcelona, con el registro de su sede, y detención para declarar, de su expresidente y varios miembros de su ejecutiva.

Todo esto es más de lo mismo, nada que nos sorprenda.

Ahora bien, lo ‘curioso’, es que todos estos procedimientos tengan un calendario ‘tan ajustado y afinado’ a los momentos políticos, ya que la querella contra los diputados catalanes, por desobediencia al tribunal constitucional, se comunica justo ahora que, tras las elecciones, habiendo vencido los independentistas catalanes, y a escasos días de conformar el nuevo Parlament (el próximo 12 acabará el plazo para elegir al nuevo president), al que se postulan varios candidatos, y teniendo bastantes números, tal como van los pactos, asignar dicho cargo a la CUP, independentistas radicales, pues bien, justo ahora, por ‘casualidad’ hacen aflorar la querella, como aviso a navegantes. Y la ideología y actuación de la fiscalía es clónica con la de la judicatura, y eso que dicen que la justicia es un poder independiente.

Y así como la fiscalía, jerárquicamente depende del gobierno, también depende del ejecutivo la abogacía del estado, y ambos organismos no dejan de buscar los menores resquicios para ir contra todos los poderes autonómicos catalanes. Esa es la forma que tiene Pedro Sánchez de ‘dialogar’ y de ‘desjudicializar’ la política.

El historiador Joan B. Culla, en su artículo ‘Negacionismo político’, señala que:

‘A la manera de su antecesor José Luís Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez es una mezcla de funambulista, prestidigitador y tahúr (…)

(…)

En relación a Catalunya, Rodríguez Zapatero pasará a la historia por sus promesas vacías o, sencillamente, falsas. Desde la célebre ‘aceptaré el Estatuto que apruebe el Parlament de Catalunya’, hasta aquella frase dirigida, en aquel momento al líder de ERC en Madrid, Joan Puigcercós: ‘En mi España plural os vais a sentir tan cómodos que dejaréis de ser independentistas’. Pedro Sánchez ha jugado el mismo juego, en unas circunstancias mucho más dramáticas: reconocer primero ña existencia der un ‘conflicto político’ Catalunya-España, para negarlo después y convertirlo en una fractura entre catalanes; crear una mesa de diálogo entre gobiernos y de inmediato mantenerla paralizada durante un año, con pretextos diversos; anunciar los indultos a favor de los líderes condenados por el Supremo, y demorarlos mientras consiente que la Fiscalía (‘¿y de quién depende la Fiscalía…?), los obstaculice.

Últimamente, pero, el inquilino de la Moncloa ha hecho un paso más en su política de tahúr, de jugador tramposo. Es relativamente discutible que Salvador Illa insista en negar la evidencia y repita que el 14 F ‘ganó la izquierda y perdió la independencia’. Ahora bien, que en sede parlamentaria el presidente del gobierno español falsee la verdad como el más sectario de los opinadores de la prensa de Barcelona, esto ya es más grave.

(…)

Resulta que los 652.858 sufragios del PSC representan, sobre el censo, un 11,6%. Y bien, con el soporte de poco menos de uno de cada diez electores potenciales, Salvador Illa reclama las presidencias tanto de la Generalitat como del Parlament, se considera legitimado para imprimir un giro de 180º a la política catalana, y Sánchez le ríe la gracia ¿No lo encuentran extraordinario? Más aún: cuando el junio del 2018 el mismo Sánchez asumió por primera vez la presidencia del gobierno después de la moción de censura contra Rajoy, el PSOE tenía, sobre el censo, un soporte electoral del 14,9%, cosa que no le impidió coger y ejercer el poder sin ninguna duda de su propia autoridad. Hoy, después de las dos convocatorias electorales del 2019, al socialismo español le han dado el sufragio un modesto 18,3% de los ciudadanos con derecho de hacerlo ¿Ustedes observan que esto cuestione el carácter legítimo de las decisiones que el ejecutivo sanchista va tomando?

Posiblemente, antes de reactivar la mesa de diálogo, y aprobar de una vez los indultos de los presos políticos, y… convendría que el inquilino de la Moncloa recuperase también en público, el sentido de la realidad, distinguiese entre la propaganda partidista y el discurso de un gobierno serio y dejase de practicar este grotesco negacionismo según el cual los independentistas han sido vencidos y desarmados en las urnas. Qué más querrían algunos (…)’

(Ara, 2 de marzo 2021)

Sobre este tema ya escribí hace unos días, expresando que era pura demagogia, claro, ya que, en las democracias, lo que cuenta es el voto ejercido, no los cálculos sobre el censo. Y los independentistas ganamos con casi un 52%. Y punto final, no hay que darle vueltas.

Otras elucubraciones son las que están haciendo ERC y los Comunes de Pablo Iglesias y Ada Colau, que intentan vertebrar una mayoría de izquierdas, cuando la realidad es que, en estas elecciones, como dijeron todos los unionistas, en particular y de forma repetitiva Salvador Illa (PSOE-PSC) se trataba de un plebiscito contra el independentismo. También lo decíamos los independentistas, claro. Y lo que no es correcto, vistos los resultados, es cambiar el eje de las elecciones, que en ningún momento fue ‘derechas / izquierdas’, si no ‘independencia / dependencia’.

Por eso considero que es una estafa al electorado que ahora ERC se doblegue, y quiera hacer prevalecer el primero de los ejes mencionados. Ciertamente, hay muchas necesidades y precariedades económicas y sociales, pero eso no ha de hacer cambiar el eje, ya que, primando el segundo, no se ha de olvidar la gobernanza del día a día. Y es evidente que hasta que no tengamos la independencia, no tendremos la totalidad de nuestros propios recursos para afrontar las necesidades reales de la ciudadanía, que ahora, con un déficit fiscal anual de 16.000 millones de euros, nunca se solventarán.

Efectivamente, es fundamental el momento, el presente, se ha de vivir, actuar y gestionar de forma seria y en profundidad, pero sin olvidar la conveniencia de presionar, ir comprometiendo y poniendo en evidencia las contradicciones del Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, y de todo su gobierno de coalición.

No podemos aceptar que los indultos y el final de la persecución de los más de 3000 independentistas perseguidos por su fiscalía, como avanzadilla de la maquinaria judicial, se utilice como moneda de cambio por ningún tipo de concesión o marcha atrás por nuestra parte.

Obviamente, cada momento es peculiar, pero debemos tener presente que este término proviene del latín ‘momentum’, contracción de ‘movimentum’, derivado a su vez de ‘movere’, mover; por lo tanto, parece derivarse que el momento equivale a la duración de un movimiento. Así que me parece que deberíamos abandonar la concepción absolutista del momento abstracto e independiente del antes y del después.

En definitiva, que cualquier análisis debe contemplarse en todo su contexto, no de forma puntual y diferenciada, como muy bien explica el siguiente texto de Albano Dante Fachín, en su cuenta de Facebook:

‘Creo que los ‘berridos’ de la derecha y de la ultraderecha autoritaria no abrían de arrinconar las fuerzas progresistas. Tenemos derecho a hacernos preguntas, pensar y preguntarnos más allá de la ‘condena sin matices’ que nos quieren imponer.

Pienso:

No hay duda que pegar fuego a una furgoneta policial es una práctica peligrosa que puede poner en riesgo la vida de personas. Esto es absolutamente innegable y es preciso impedir que esto pase, por el bien de todos.

Y, dicho esto, PREGUNTO:

Hemos visto centenares de veces las furgonetas de la policía practicar la ‘técnica del carrusel’ que consiste en lanzar la furgoneta a toda velocidad contra los manifestantes.

(…)

Esta práctica se hizo servir mucho durante las protestas contra la sentencia de los presos independentistas. El riesgo por la vida de los manifestantes es evidente.

(…)

La muerte por atropellamiento es muy probable con un vehículo lanzado a 60 o 70 kilómetros por hora en una calle llena de gente. No ha habido muertos, de milagro.

(…)

Creo que es obligado hacernos estas y muchas más preguntas si queremos soluciones, si queremos verdaderos debates sobre la convivencia, modelo policial y todas estas cuestiones tan importantes.

O eso o dejarnos arrastrar por la histeria autoritaria de la derecha y la ultraderecha. Una histeria que (y esto es preciso decirlo claro) cree que la seguridad y la vida de un policía VALE MÁS que la de un manifestante. Esto no es aceptable.

No podemos dejar el debate en manos de aquellos que APLAUDEN la violencia policial (muchas veces ilegal) y a la vez ‘CONDENAN’ a gritos la violencia contra la policía.

En una sociedad democrática, cuando hablamos de las vidas, todas valen igual. No podemos dejarnos arrinconar por aquellos que NUNCA DIRÁN NADA DELANTE las prácticas ilegales de la policía.

Es más: no podemos dejarnos marcar el debate sobre ‘violencia’ por gente que hoy ‘condena’ la acción de unos manifestantes y ayer hacía tuits alabando a la Guardia Civil, condenada por torturas.

Y a pesar de todo, vemos como, cobardemente, salen en tromba responsables de izquierdas a sumarse a la loca condena sin ningún matiz, por miedo a lo que diga la derecha autoritaria.

Y tanto que es preciso hablar de violencia. Y tanto que es muy preocupante y peligroso que se pegue fuego a una furgoneta policial.

Es preciso afrontar el tema de manera honesta. Pero no se puede hablar sobre violencia con quien considera que la vida de los manifestantes vale menos que las de un policía.

PD: admito la posibilidad de estar equivocado en algún enfoque o razonamiento. Lo que no admito son lecciones de unos políticos corruptos, autoritarios y que menosprecian la vida de millones de personas. Ni una’.

(Albano Dante Fachín, 28 de febrero de 2021)

Obviamente, como se explica en este fragmento, todas las vidas son igual de valiosas, por lo que no es ético ni moral, sobrevalorar el riesgo del conductor de la furgoneta policial, y menospreciar el accidente sufrido por una manifestante que perdió un ojo por un disparo de una salva de foam. Y en esta última década ya se han perdido media docena de ojos y un testículo (por las anteriores pelotas de goma, y por las actuales balas de foam)

Pero, los negacionistas como Pedro Sánchez, según el citado J. B. Culla, actúan, como muchos otros, presuntamente de izquierdas que, a mi modo de ver, están a la altura de los terraplanistas, es decir, siguiendo un pensamiento que ‘nace de la desconfianza en el conocimiento experto y de una mala manera de entender el escepticismo’, afirma Susana Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Integrada, de la Universidad Estatal de Nueva York.

Los terraplanistas forman parte de una ‘comunidad’ extrema, y es imposible convencerles de su error, pues ven conspiraciones por todos lados. Y eso es, precisamente, lo que les pasa tanto a todos los poderes del estado, como al equipo del ayuntamiento de Barcelona, con Ada Colau a la cabeza y, ahora, a los principales dirigentes (que no líderes) de ERC, desde Oriol Junqueras, Pere Aragonés, y toda su disciplinada legión de miembros de ese partido que, de forma acrítica, aceptan los postulados unionistas, y, consecuentemente, olvidando y traicionando a los votantes independentistas.

Muchos tenemos claro que no hay alternativa, debemos independizarnos de un estado con un pasado y un presente muy negro.

Hoy, 2 de marzo, se cumplen 46 años del asesinado, por garrote vil, del joven anarquista y antifascista Salvador Puig Antich (1948-1974), tras un juicio del todo irregular y manipulado. Y el estado español, transcurrido todo este tiempo, todavía no ha pedido perdón ni anulado el juicio; y ahora, teniendo el gobierno ‘más progresista’ como se autodenominan ellos mismo, no han encontrado el momento oportuno. Y, claro, es que ellos, como todo negacionista, buscan un momento abstracto, que no existe ni existirá.

Por esto, me parece importante reproducir, seguidamente, la canción compuesta por Lluís Llach en 1974, en memoria de Puig Antich:

Y si canto triste

Yo no amo el miedo, ni lo quiero para el mañana,

no lo quiero para hoy, ni tampoco como recuerdo;

me gusta la sonrisa

de un niño junto al mar

y sus ojos como un ramo de ilusiones estallando.

Y si canto triste

es porque no puedo

borrar el miedo

de mis pobres ojos.

Yo no amo la muerte

ni su paso tan helado,

no la quiero para hoy, ni tampoco como recuerdo;

que me gusta el latir de ese corazón que, luchando,

da vida a la muerte a la que lo han condenado.

Y si canto triste

es porque no puedo

borrar el miedo

de mis pobres ojos.

Yo no amo mi canto, porque sé que han callado

tantas bocas, tantos clamores, diciendo la verdad;

que yo amo el canto de la gente de la calle

con la fuerza de las palabras

enraizadas en la razón.

Y si canto triste

es porque no puedo

borrar el miedo

de mis pobres ojos.

(Puig Antich en Barcelona, y Heinz Chez en Tarragona, fueron ejecutados el mismo día, siendo los dos últimos asesinados con el garrote vil).

En el año 1976, el cantautor Joan Isaac, compuso la canción ‘A Margalida’, la novia de Salvador, cuya letra es:

A Margalida

Marchaste no sé donde

ni las cimas ni las aves

no te saben los pasos

Volaste sin decir nada

dejándonos sólo

el canto de tu sonrisa

No sé dónde estás, Margalida

pero el canto, si te llega

tómalo como un beso

Grita el nombre

de tu amante

bandera negra en el corazón

Y posiblemente no sabrás

que su cuerpo a menudo

nos crece en las venas

Leyendo su gesto

escrito por las paredes

que lloran la historia

No sé dónde estás, Margalida

pero el canto, si te llega

tómalo como un beso

Grita el nombre

de tu amante

bandera negra en el corazón

Y que con esta canción

renazca su grito

por campos, mares y bosques

y que sea su nombre

como sombra fiel

que es nuestra siempre

No sé dónde estás, Margalida

pero el canto, si te llega

tómalo como un beso

Grita el nombre

de tu amante

bandera negra en el corazón

Grita el nombre

de tu amante

bandera negra en el corazón.

Ambas canciones se convirtieron en verdaderos himnos, en recuerdo del asesinado Salvador, y de los muchos que, como él, sacrificaron su vida, por un futuro mejor, prescindiendo de los momentos puntuales, en aras de una continuidad de momentos.

Y claro, como he señalado, el momento debe estar relacionado con el movimiento. No con quedarse sentados en el sofá, que es lo que quieren los negacionistas / terraplanistas. Por eso seguimos reivindicando la memoria de todos los que nos precedieron en nuestro empeño contra el estado español.