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El poder popular

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Estos días hemos tenido nuevos ejemplos del poder del pueblo, ya sea mediante las elecciones (como las de ayer en Nueva York, con la victoria de Zohran Mamdami) o en la Comunidad Valenciana (por la exitosa persistencia de las manifestaciones contra el gobierno de Carlos Mazón); (los catalanes también vimos nuestra fuerza, consiguiendo el referéndum del 2017). 

Y eso nos confirma que si el pueblo va unido, se cumple la premisa de que ‘el pueblo manda y el gobierno obedece’ (como dijo Emiliano Zapata (1879 – 1919), en Chiapas; o con la variante ‘la gente es la que más manda y el gobierno obedece’, como se proclama en la canción ‘Grandola, vila morena’, de José (Zeca) Alfonso; convertida en himno el de la Revolución de los Claveles, del 25 de abril de 1974, en Portugal)

En el despotismo o absolutismo ilustrado, propios del Antiguo Régimen, hasta finales del siglo XVIII, el lema de los diferentes gobiernos era: ‘todo para el pueblo, nada por el pueblo’ o ‘todo para el pueblo, pero sin el pueblo’.

Y dicho lema se tergiversó con la Revolución Francesa (1789 – 1799), pasando a ser: ‘todo para el pueblo y por el pueblo’, mensaje utilizado, posteriormente, por Abraham Lincoln (1809 – 1865): ‘gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’. 

En la actualidad, con las democracias, se considera que se mantiene el citado espíritu revolucionario, pues las elecciones son la base de la lógica democrática de participación directa y, también, de la indirecta o representativa, aunque, en este caso, la participación sea más distante.

Ahora bien, cuando la democracia no es plena, y se utilizan los formalismos para acorazarse en el poder, en realidad nos encontramos con una democracia irregular o defectuosa, pues se produce una desconexión, y se rompe la causalidad que exige la norma: ‘causa causae est causa causati’ (la causa de la causa es la causa de lo causado’, como propugnó Tomás de Aquino (1225 – 1274) en su obra ‘Quaestiones disputatae’, que contemplaba diferentes variantes: ‘quicquid est causa causae, est etiam causa causati’ (cualquier cosa que sea la causa de la causa, es también la causa de lo causado) o, en plural ‘causa causorum’ (causa de las causas), esta última es un trabalenguas más sencillo, pues las anteriores expresiones nos pueden recordar al ‘tengo una gallina pinta, pipiripinta, pipirialegre y gorda, que tiene tres pollitos pintos, pipiripintos, pipirialegres y gordos’ . 

Así, en la actual democracia irregular que tenemos, vemos que el PP y Vox consideran que con la dimisión de Carlos Mazón (con un año de retraso), queda zanjado el conflicto de la Comunidad Valenciana, y ahora les procede mantener el poder, para seguir beneficiándose de las ingentes labores de reconstrucción, que, si no se controlan a fondo, con auditorias neutrales, sabemos que acabarán fomentando más corrupción (pues el PP valenciano, a lo largo de las últimas décadas, se ha comportado como una verdadera mafia al respecto)

Obviamente, la opción más democrática, como he indicado en diferentes ocasiones, sería convocar elecciones anticipadas, para que la población tuviera la última decisión. 

Pues, seguir manteniendo las actuales cuotas de poder, y esperar a las elecciones del 2027, a mi modo de ver, no es más que un fraude de ley (fraud legis), es decir, utilizar las leyes para eludir la finalidad intrínseca de la ley; ya que, de ese modo, obtienen un fin ilícito (mantener el poder en contra de la voluntad popular) a través de un medio lícito y normativo. Es la controversia tradicional de la preponderancia de las leyes sobre la voluntad popular, como nos aplicaron contra los independentistas catalanes.

Es evidente que aunque Mazón haya dimitido como president de la Generalitat (ahora sigue en funciones, hasta el nombramiento de su sucesor) y a pesar de que mantenga su acta de diputado, para mantener el aforamiento, sus culpas penales: ‘in eligendo’, ‘in vigilando’, y por acción u omisión, no deberán decaer, pues, en el caso que nos ocupa, Carlos Mazón y todo su gobierno mostraron su impericia, negligencia, imprudencia y la inobservancia de reglamentos o deberes de sus cargos, con consecuencias criminales.

En esa línea, los representantes de los familiares afectados por la DANA, ayer (04/11), en la comisión del congreso de los diputados, manifestaron que la dimisión de Mazón, era el primer paso, como reclaman en sus pancartas: ‘Mazón dimisión’, y que el siguiente deberá ser la prisión: ‘Mazón a prisión’ (como se puede leer en otras de sus pancartas populares); y, en el fuero interno autocensurado, el tercer paso sería: ‘Mazón al paredón’, siguiendo con los ripios y pareados, pues todos tenemos asumida la ley del Talión: del ‘ojo por ojo’, si bien, como he dicho, nos autocensuramos por cuestiones morales y éticas.

Ahora bien, contemplando la situación de las actuales democracias, en muchos países, como los EUA y también aquí en España, podemos constatar que la realidad del lema que nos ocupa, de ‘poder del pueblo’, se ha traducido en el ‘poder sobre el pueblo’; la práctica de Donald Trump, es un claro ejemplo, que confiemos que el giro iniciado por el citado Zohran Mamdami, y también por Abigail Spanberger en Virginia, y Mikie Sherrill en Nueva Jersey, representen una regeneración, un renacimiento de la democracia, y no una nueva versión del populismo más barato.

Ahora, en España, debemos celebrar, obviamente, el triunfo de la persistencia de las manifestaciones mensuales que han venido realizando los valencianos, y eso nos ha de reforzar en la convicción de que ‘el pueblo unido jamás será vencido’ (de Jorge Eliecér Gaitán, 1898 – 1948), y ese es el camino que debemos seguir (o retomar).

Ante esta situación, me parece ilustrativo efectuar la comparación metafórica que seguidamente expongo: 

Ayer 04/11), en el programa ‘Més Nit’ (Catinfo), entrevistaron a Dolors Rodríguez Roig, una de las comisarias de la exposición ‘Miró i els Estats Units’ (Miró y los Estados Unidos) presentada en la Fundació Joan Miró (Barcelona) y, en sus comentarios, explicó que una de las obras que se pueden contemplar en esa exposición, es la llamada ‘Natura morta del sabatot’ (naturaleza muerta del zapato), también conocida como ‘Natura morta de la sabata vella’ (naturaleza muerta del zapato viejo), óleo que Joan Miró pintó, en París, entre el 24 de enero y el 29 de mayo de 1937, y que, actualmente forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

‘ (…) Con el objetivo de colaborar con la República española, Miró presentó esa obra, junto con el cartel ‘Aidez l’Espagne’ (ayudad a España) en la Exposición Internacional de París de 1937, al lado del Guernica de Picasso. Dicha exposición fue realizada en un pabellón diseñado por Josep Lluís Sert, en el que Miró también pintó un mural, titulado ‘El segador’, obra que desapareció cuando se desmanteló el pabellón.

El historiador del arte y analista Daniel Giralt-Miracle, comentó, respecto a la ‘Natura morta del sabatot’:

‘Siempre me ha impresionado mucho esta obra oscura, contundente y trágica. Miró expresó aquí todo el drama de una guerra civil como la del 1936 – 1939. Picasso denunció la guerra con un grito como el Gernika, mientras que Miró lo hizo a su manera, introspectivamente, aludiendo al desastre, a la miseria, al hambre, con esta obra irrepetible’.

‘Miró no representa los horrores de la guerra, pero expresa la consciencia de la relación con los objetos cotidianos (…), el testimonio es terrible. Los objetos, como el nudo de la Grande Chaumière, se inflan, se desbordan, adquieren proporciones insólitas, su presencia se volvia amenazadora y obsesiva, como ciertas pesadillas. El incendio no afecta ni desfigura completamente los objetos, pobres, cotidianos. Esta apariencia de los objetos es necesaria para la tensión lírica, para la universalidad del drama. (…) Según el propio Miró, ‘toda esta representación, la hizo pensando en el cuadro ‘Zapatos del labrador’, de Van Gogh’.

(Wikipedia)

Pues bien, me parece que esta obra y su interpretación, podría ser igualmente válida, si la extrapolamos a la actual situación política en el reino español (y a otros muchos países), y, también, a las diferentes comunidades autónomas, pues los diversos estamentos y políticos, pueden verse representados con el zapato multicolor de la obra, que, por más que se disfracen y maquillen, no dejan de ser meros zapatos viejos. Y el entorno del resto de las imágenes de la obra, claramente, podemos interpretarlas, también, como representaciones de la sociedad actual que conformamos.

Y, en definitiva, los independentistas no podemos ni debemos seguir manteniendo el actual estatus quo, debemos volver a unirnos y romper el esquema que nos tienen impuesto como mordaza, y solo hay un camino, que es el de recuperar el poder popular.