
amadeopalliser@gmail.com
Estos días vamos viendo que las teóricas líneas rojas para formar un cordón sanitario a la extrema derecha, están haciendo aguas por todos lados. Y eso es una muestra más del sentido utilitarista en la gestión política, que olvida las ideologías, como intentaré explicar en este escrito.
Pedro Sánchez había comentado de forma repetida la necesidad de frenar a la extrema derecha, incluyendo a Giorgia Meloni (Italia), y a Viktor Orbán (Hungría), en su lista negra por su ideología pro-fascista; pero la dura gestión de la inmigración de ambos mandatarios, por lo visto, ha hecho cambiar la opinión de Sánchez que, desde hace meses, fue cambiando y suavizando sus declaraciones, hasta el extremo de negociar con Meloni la aceptación del cambio de cromos en el nombramiento de comisarios europeos y, todo ello, para que aceptaran a Teresa Ribera, como vicepresidenta de consejo de la UE.
Esa es la hipócrita política de Pedro Sánchez, llegando al summum ayer, que la Moncloa, aprovechando la visita de los reyes españoles a Italia, ha concedido la gran cruz del orden de Isabel la Católica a Giorgia Meloni (primera ministra), a Antonio Tajani (ministro de exteriores), a María Tripodi (subsecretaria de exteriores) y a Giuseppe Buccino (embajador de Italia en España); con esas condecoraciones, ‘reconoce los méritos extraordinarios de carácter civil de aquellas personas que contribuyen a las relaciones de amistad con la nación española y con el resto de la comunidad internacional’. A Sergio Mattarella (presidente), le ha concedido el collar de Carlos III, como muestra ‘de afecto de Sánchez con el jefe de estado italiano’.
Por lo visto, ayer fue un día de rebajas, del todo a cien, pues esos reconocimientos fueron regalados a granel y de forma indiscriminada, ya que premiar a Tajani, por ejemplo, un personaje formado en la órbita de Silvio Berlusconi, e involucrado en diferentes asuntos opacos, como el Dieselgate (prevaricación sobre la manipulación de piezas de Volkswagen), no tiene ninguna razón de ser, salvo, claro, que desde siempre se ha mostrado contrario al independentismo catalán (por eso, el 3 de octubre del 2018, el partido de extrema derecha, unionista español, Societat Civil Catalana, le concedió el premio ‘Seny’; y en febrero del 2019 vetó la conferencia que querían hacer los presidents Quim Torra y Carles Puigdemont en la sede del parlamento europeo, alegando motivos de seguridad). Y eso sí que son ‘favores’ que el estado español agradece.
Ya conocemos el nulo valor de esas condecoraciones y falsas acciones que dicen reconocer; ya vimos que el año pasado, la guardia civil concedió la medalla del mérito civil al comisionista Víctor de Aldama, ahora en trámites de juicio, uno de entro los 515 condecorados aprobados por el ministro de interior Fernando Grande-Marlaska. Todo es pura fanfarria, para pagar a los aduladores.
Y todo eso nos muestra la prepotencia del trilero Pedro Sánchez, y nos confirma, claramente, su pensamiento real, a pesar de que, hipócritamente, cuando le conviene, pacta acuerdos con los movimientos independentistas, y ayer, incluso expresó de nuevo, que no descarta reunirse con Carles Puigdemont y Oriol Junqueras (si gana las elecciones de ERC), pero que no tiene agendadas esas reuniones. Mentiras tras mentiras, pues hace exactamente un año ya expresó su disposición de entrevistarse con Puigdemont, pero, claro, en ese momento se negociaba la investidura de Sánchez. Y, una vez conseguida, todo quedó en el olvido.
Con todo, me parece que ha quedado meridianamente claro que las líneas rojas, los cordones sanitarios, son utilizados a conveniencia y criticados, si las cruza la oposición.
Ya hemos visto que el voto en la misma línea en la moción de censura entre ‘La France Insoumise’ de Jean-Luc Melenchon (que con la alianza de izquierdas ganó las elecciones, obteniendo 190 diputados) y el partido de extrema derecha ‘Rassemblement National’ de Marine Le Pen, para derrocar al jefe de gobierno macronista, Michel Barnier.
Y esa fue una gran lección, que no debería demonizar a las izquierdas, como tampoco tuvo que haberlo sido la pinza efectuada en los años 90, entre Julio Anguita (Izquierda Unidad) con José María Aznar (PP) para derrocar a Felipe González.
Igualmente debemos recordar la pinza entre Ada Colau (Comunes/Podemos) con Manuel Valls (Ciudadanos) o entre Jaume Collboni y Daniel Sirera (PP), en ambos casos, para evitar un alcalde independentista (Ernest Maragall y Xavier Trías). En todos esos casos podrá argumentarse que fueron pactos con el PP, pero cabe recordar que el PP hasta hace poco incluía en sus filas a la extrema derecha, pero su ideología españolista, como la del partido de Valls, no dejan de ser primos hermanos de Vox.
Y también ha quedado claro que regalar las investiduras, permitiendo que gobiernos débiles como el de Pedro Sánchez, Salvador Illa (Generalitat) y Jaume Collboni (ayuntamiento de Barcelona) son malas jugadas, ya que, después, una vez instalados en las respectivas poltronas, no hay mecanismos para descabalgarlos, a pesar de que contravengan los acuerdos pactados, como es el caso; y, así, actúan como si tuvieran mayorías absolutas, por el pudor y temor de la oposición para no traspasar las mencionadas líneas rtojas.
Y, en el interín, como estamos ahora, vemos que Pedro Sánchez vuelve a necesitar el apoyo de los independentistas, para sacar adelante los presupuestos generales del 2025, y, por eso, ha vuelto a cambiar de careta, para recuperar puentes con Junts y ERC.
Pero, aún así, lo hace sin prescindir de su prepotencia, pues ayer, en el coctel navideño en la Moncloa a los periodistas, dijo perlas como:
- ‘Creo que Junts no está midiendo bien lo que pide la sociedad catalana, que ahora mismo está en posiciones más pragmáticas y no quiere confrontación’.
- ‘Entiendo que Carles Puigdemont tenga una posición contundente de defensa de los intereses de Catalunya, pero si se alía con el PP, Junts quedará aislado en el tablero político catalán’.
- ‘No creo que se pueda hablar de una alianza entre el PP y Junts (por la votación contra los impuestos a las eléctricas) sino, sólo son votaciones puntuales que Junts busca poner el dedo en el ojo del gobierno’
- ‘No considero que el aviso de Puigdemont del lunes pasado sea un ultimátum’
Y esos comentarios son propios de un Sánchez autoconsiderado ‘el rey Sol’, que piensa que él puede hacer lo que le dé la gana, según sus conveniencias, y su famoso ‘pragmatismo’, pero que niega toda validez y honorabilidad, cuando son los otros los que aplican su pragmatismo. Y para evitar ese posible pragmatismo ajeno, saca a relucir el miedo, el espantajo de un gobierno de derecha extrema con la extrema derecha. Y así, Pedro Sánchez va tirando de la rifa, c
Ya lo vimos con la copa américa de vela, de la que se han negado a ofrecer las cuentas, el balance de resultados; y ahora, Collboni ha anunciado que el coste de la salida del Tour de France del 2026, costará, nada más y nada menos, que 9,7 millones de euros que pagarán a Amaury Sport Organisation. Toda una vergüenza, ya que nos muestra que la única guía que tienen esos ‘gobiernos’ es seguir favoreciendo el gran turismo, olvidando otras necesidades vitales y prescindiendo de los inconvenientes y molestias del excesivo turismo, y de la carestía de vida que comporta, y no solo en las viviendas reconvertidas en turísticas y temporales.
Y encima, Sánchez presume de saber y conocer mejor que nadie la realidad catalana, una realidad que fabula para amoldarla a sus intereses, pero su ‘pacificación’, ‘mejora de la convivencia’, etc., no dejan de ser meros mantras mediáticos, que repite para modular a la opinión pública descafeinada, a pesar de que esos mantras que no se ajusten a la realidad.
Yo creo que los independentistas no debemos caer en esa trampa sanchista, con su ‘yo o el caos’, pues él también es el caos, como vemos con la represión e incumplimientos que no paran, pues la infrafinanciación se eterniza, y la descatalanización no cesa, para eso tiene a sus delegados Illa y Collboni, para hacer el sucio trabajo de zapa, a modo de gota malaya (o de bota española, como apunté hace unos días)
Desde 1978, el PSOE ha gobernado 27 años (gobiernos de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez), es decir, que en el 59% de ese período, el trato vejatorio dado a Catalunya, ha sido similar al aplicado por el PP, y podemos confirmar que todos esos años han sido y son de un trato discriminatorio, insultantemente despectivo.
Y no me valen los argumentos de que Sánchez aprobó los indultos y la amnistía; pues no las aprobó convencido, sino de forma restrictiva y obligado por las negociaciones. Y que ahora la aplicación de la amnistía esté encallada judicialmente, no deja de ser un mero formalismo, ya que, en realidad, los partidos sistémicos, como el PSOE, son parte consustancial del estado. Y la mencionada entrega de las medallas a representantes italianos, es una buena muestra de ello.
Todo es una gran vergüenza, y no hay que diferenciar entre el mal menor y el mal absoluto, pues pactar y no cumplir, además de mentir, es procrastinar: diferir, aplazar, postergar y aparcar las medidas acordadas es un fraude en toda regla. Y todo es mal, aunque esté ‘justificado’ por una hiperactividad, pues los trileros siempre tienen escusas superiores para justificarse. Incluso el mal banal, también es mal, como señaló Hannah Arendt (1906 – 1975)
Y la procrastinación, desde tiempo inmemoriales, ya era considerada negativa, como expresaron:
- Hesíodo (s. VIII a.C.): ‘no dejes el trabajo de hoy para mañana, ni pasado mañana, el trabajador que procrastina no llenará el granero, el hombre que no trabaja siempre estará en la ruina’.
- Ciceron (106 a.C. – 43 a.C.): ‘en la ejecución de casi toda tarea, la lentitud y la dilación es lo peor’
José Antich, tituló su editorial de ayer (elnacional.cat, 11/12), ‘Sánchez, como si oyese llover’, y en su desarrollo refleja, de forma clara, la prepotencia de Sánchez, en la línea de lo que he expuesto.
Así, Sánchez es un personaje que se considera superior, elegido por los dioses, tocado por la gracia divina, y lo expresa con su prepotencia narcisista, similar a la que tiene el capitán, en el siguiente chiste (que ya cité en un escrito de hace un par de años), y que muestra su desconocimiento del entorno:
‘Conversación entre americanos y gallegos
Conversación grabada de la frecuencia marítima, canal 106, en la costa de Fisterra (Galicia)
Gallegos: les habla A-853, por favor, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos, se aproximan directo hacia nosotros, distancia, 25 millas náuticas.
Americanos: recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar coalición.
Gallegos: negativo, repetimos, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión.
Americanos: al habla el capitán de un navío de los Estados Unidos de América, insistimos, desvíen ustedes su rumbo quince grados norte para evitar colisión.
Gallegos: no lo consideramos factible ni conveniente, les sugerimos que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.
Americanos: les habla el capitán Richard James Howard, al mando del portaaviones USS Lincoln, de la marina de los EEUU, el segundo navío de guerra más grande de la flota americana. Nos escoltan dos acorazados, seis destructores, cinco cruceros, cuatro submarinos y numerosas embarcaciones de apoyo. Nos dirigimos al golfo Pérsico para preparar maniobras militares ante una eventual ofensiva. No les sugiero … les ordeno que desvíen su rumbo quince grados norte. En caso contrario nos veremos obligados a tomar las medidas que serían necesarias para garantizar la seguridad del buque y de la fuerza de esta coalición. Ustedes pertenecen a un país aliado y miembro de la OTAN, así que obedezcan inmediatamente y quítense de nuestro camino.
Gallegos: les habla Xosé Manuel Otero Rivas, somos dos personas, nos escoltan nuestro perro, nuestra comida, dos cervezas y un canario que ahora está durmiendo. Tenemos el apoyo de cadena dial de A Coruña y el canal 106 de emergencia marítima. No nos dirigimos a ningún lado ya que les hablamos desde tierra firme, estamos en el faro A-853 de Fisterra, de la costa de Galicia. No tenemos ni puta idea en que puesto estamos en el ranking de faros españoles. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y les dé la puta gana para garantizar la seguridad de su buque de mierda que se va a hacer hostias contra las rocas, por lo que volvemos a insistir y le sugerimos que lo mejor, más sano y más recomendable es que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.
Americanos: bien, recibido, gracias.
(https://search.app/TyQcPT1zskRDBS6GA)
Y tenemos calado a Sánchez, conocemos sus estrategias y sus fanfarronadas, como en la breve fábula de Esopo (620 a.C. – 564 a.C.):
‘El fanfarrón
Cuentan que un hombre que era atleta partió de un pueblo para competir en las olimpiadas en una ciudad lejana. Topos le conocían y sabían que era endeble y débil.
Pero cuando este hombre regresó, comenzó a contar a todos sus grandes hazañas: Teníais que haberme visto en Rodas, di un salto tan grande que todos me ovacionaron con fuerza. Un salto que jamás ningún otro atleta había conseguid jamás. Las gradas se pusieron en pie y comenzaron a gritar mi nombre. Fue algo muy emocionante, me colmaron a felicitaciones.
El hombre añadió, además, que tenía testigos en Rodas por si alguien los pedía.
Oye, amigo, dijo de pronto uno de los oyentes, nosotros no necesitamos testigos, esto es Rodas, da ese salto aquí y te creeremos.
(https://tucuentofavorito.com)
En definitiva, ante un Pedro Sánchez, embaucador y desconocedor de nuestra realidad y, aún así, que actúa de forma prepotente, sólo nos queda rechazarlo, no volverlo a apoyar más, aún siendo conscientes del riesgo de que las próximas elecciones las ganen el PP y Vox.
Si fuera así, sería porque la mayoría social española lo habría elegido y votado. Y eso, sería consecuente con la errática política de Pedro Sánchez, que sería el máximo culpable y responsable de su derrota y alternancia política.
Los independentistas no tememos a las urnas. Y en cada situación reivindicaremos nuestros deseos, que siempre serán ‘imposibles de alcanzar’ ya sea con gobiernos del PSOE como del PP.
Y somos conscientes de que, con la derecha en el gobierno español, seguirán los recortes de nuestras libertades (salvo que necesiten nuestros votos, claro; todos recordamos que Aznar, cuando necesitó los votos de Jordi Pujol, pasó a alabar el catalán y a decir que ‘hablaba el catalán en la intimidad’; y el PP, pasó del ‘Pujol, enano, habla castellano’ a decir, ‘Pujol, guaperas, habla como quieras’)
Por todo ello, sólo nos queda una vía: implementar la victoria del 1 de octubre del 2017, unilateralmente; pues, aunque aparentemente ahora estemos muy desunidos, desmotivados y desmovilizados, llegado ese momento, con toda seguridad volveremos a ser la mayoría social que tuvimos hasta el 2017, y en ese nuevo momento, lo haremos mejor.