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El reino español sigue con sus tradicionales despropósitos, disparates y desatinos

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Estos días tenemos más informaciones que demuestran la forma de operar del ‘Torrente’ estado español, prosiguiendo, por lo tanto, con su impronta picaresca, heredera de la ‘cultura’ descrita en la novela anónima ‘La vida de Lazarillo de Tormes y sus fortunas y adversidades, publicada en 1554, como explico con un par de ejemplos recientes:

1 – Pinturas de Sixena

El historiador del arte Albert Velasco (Lleida, 1976) y conservador del Museu de Lleida (2007 – 2019) que cesó como protesta por la expropiación efectuada, acaba de publicar ‘Les pintures de Sixena. Un foc que encara crema’ (un fuego que todavía quema) (edit. Pòrtic, 2026), en el que critica a todas las instituciones que intervinieron: aragoneses, jueces, autoridades españolas, políticos catalanes e incluso el mismo MNAC, diciendo ‘sé que estas cosas no gustarán, pero yo soy un historiador, y he de decir las cosas como son’; y, entre otras cosas, comenta:

‘(…) La situación de las pinturas del MNAC es muy excepcional, sin precedentes en la historia de los museos mundiales. Porque no es simplemente un caso de restitución patrimonial, es decir, de una comunidad que reclama a la comunidad vecina unas obras de arte. Estamos delante de un conflicto político de primer nivel que se enmarca en lo que hemos visto los últimos años del conflicto entre Catalunya y España (…) es decir, hay un trasfondo político detrás de estas reclamaciones patrimoniales.

Es preciso destacar la inconcebible ausencia del ministerio de cultura, concretamente del ministro Ernest Urtasun y de su mano derecha, Jordi Martí Grau; sencillamente, no se explica, es como si ahora, en Catalunya, tuviésemos un problema gravísimo de salud pública y no interviniesen la conselleria de salut o el ministerio de sanidad. Es decir, es inexplicable. El ministerio tiene un organismo, el IPCE, que es el instituto que más sabe en todo el estado, en cuestiones de conservación y restauración, las cuestiones que ahora afectan a las pinturas de Sixena en el marco de la ejecución de la sentencia. Es inaudito y es una imprudencia desde el punto de vista no solo político, sino también técnico, no solicitar la opinión de este organismo. El ministro Urtasun y su mano derecha, Martí Grau, lo hacen por razones políticas, no por razones técnicas, porque no quieren que el IPCE se posicione – y, por lo tanto, el ministerio – en contra de los intereses de una comunidad autónoma – en este caso Aragón – y a favor de los intereses de otra comunidad autónoma – en este caso Catalunya.

En un país normal, todos estarían pidiendo la dimisión de estas dos personas, porque están actuando de una manera muy imprudente e irresponsable.

Este informe lo puede pedir la juez, la Generalitat y el MNAC. Este último lo pidió, pero el problema está que el ministerio debe autorizarlo, y tenemos a los señores Urtasun y Martí Grau, haciendo de muro de contención, maniobrando políticamente para que este informe no salga de su ministerio. Y también es evidente, efectivamente, que la juez lo podría pedir, ella más que nadie, incluso para protegerse, ya que no es una papeleta fácil; tiene sobre la mesa uno de los problemas más importantes que se han dado en materia de conservación y de restauración, en los últimos años en el mundo, y ha de tomas una decisión. El MNAC, con muy buen criterio, le dijo: ‘Señoras juez, pida el informe al IPCE, haga el favor, que será mejor para todos’. Y la juez dijo que no. ‘que en este estado de la ejecución de la sentencia, este informe ya no es necesario’. Es evidente que la juez, que es de Osca y que es aragonesa, va por trabajo y tiene un objetivo muy claro, que es que las pinturas vuelvan al monasterio de Sixena. Pero esto es una imprudencia terrible, por parte de la juez, hasta el punto de que la demanda contra ella, que han anunciado hace poco cinco consellers es, en parte, por esto. Porque ella podría estar prevaricando no pidiendo este informe. Se ha denunciado el posible delito que está a punto de cometer una juez: si las pinturas se empiezan a desmontar y se estropean, esto es un delito que atenta contra el código penal, contra la constitución española, contra la ley del patrimonio histórico español, contra la ley del patrimonio cultural catalán … es muy grave que la juez no haya pedido este informe al IPCE, es, nuevamente, una anomalía más de este caso.

Con relación a la Generalitat, se destapó que había la voluntad, por parte del president Salvador Illa y de su entorno más próximo, de devolver inmediatamente las pinturas, de no generar más conflictos con esto, de no hacer enfadas a los vecinos aragoneses, porque nos habían de dar soporte para la financiación singular. Es una posición absolutamente naïf por parte de todo un president de la Generalitat, que demuestra un desconocimiento gravísimo de la situación. Además, con el agravante que sus altos cargos del departament de cultura no le habían informado adecuadamente. Estas maniobras que la Generalitat estaba haciendo en contra del MNAC son una cosa inaudita. La Generalitat maniobrando en contra de los intereses del MNAC para devolver las pinturas, la Generalitat maniobrando en contra de los intereses de todos los otros, como comunidad, como propietarios simbólicos de este patrimonio. Porque están en tierras catalanas, y mientras estén en territorio catalán, las pinturas de Sixena serán patrimonio catalán, porque así lo dice la ley. Es muy grave que la Generalitat maniobre en contra de los intereses de todos nosotros como comunidad. 

(…)

Hay un relato técnico, y es el que está imperando estos días, porque estamos en el momento de si las pinturas pueden ir o no a Sixena, y si pueden vivir para siempre en Sixena o no, y este es el relato fundamental (…) y desde Aragón se ha manipulado la historia de una manera indigna en relación con este tema. Se ha querido presentar a Josep Gudiol como un expoliador, como alguien que fue a saquear el monasterio, incluso se ha llegado a decir que él fue una de las personas inductoras del incendio para poder llevarse las pinturas. Se han dicho toda clase de tonterías no solo por personas desinformadas y con mala fe, sino incluso por personas con cualificación técnica. La realidad es que el señor Gudiol se comportó de una manera irreprochable. Le hemos de dar las gracias cada día de nuestra vida por haber salvado las pinturas, juntamente con dos personas que no se las cita tanto: Antoni Robert y Antoni Llopart. Los tres fueron las personas asignadas por la Generalitat el año 36 para ir al monasterio de Sixena y salvar lo que había quedado de estas pinturas que habían sido destruidas, incendiadas.

Incluso ni siquiera los franquistas nunca se atrevieron a dudar de la honorabilidad de Gudiol ni de las personas que le ayudaron. Los franquistas siempre consideraron que aquello fue una operación de rescate in extremis, en un contexto bélico. En cambio, hoy tenemos una juez, todo un gobierno aragonés, todo el ayuntamiento de Vilanova de Sixena y buena parte de la opinión pública aragonesa, dudando de la honorabilidad de Gudiol y de cuál fue su ánimo cuando fue a rescatar las pinturas: rescatarlas y salvaguardarlas. Lo que no se atrevieron hacer los franquistas, lo hacen personas en pleno siglo XXI. Y esto es terrible, pero no es de extrañar, en un contexto en el que la extrema derecha y estas opiniones tan furibundamente españolas y anticatalanas están al orden del día. Detrás de todo esto hay un componente anticatalanista fundamental.

(…) Lo más noticioso del libro, pueden ser los correos sobre el abogado de Vilanova de Sixena (Jorge Español), emitidos por Gianluigi Colalucci, restaurador de la Capilla Sixtina, muerto en el 2021. En ellos, Colalucci se quejaba amargamente del acoso al que le estaba sometiendo el abogado. En aquel momento, Colalucci era el máximo especialista mundial en pintura mural en cuanto hace a conservación y restauración, y se había posicionado a favor de no tocar las pinturas del museo y esto, evidentemente, perjudicaba los intereses aragoneses. Español empezó una cruzada contra este experto, para hacerle cambiar de opinión, cosa que no consiguió. Pero lo más grave es que, desde Aragón, y también con la implicación de Jorge Español y del periodista aragonés Ángel Huguet, publicaron una entrevista falsa al Diario del Alto Aragón, en el que hacían decir a Colalucci lo contrario de lo que había dicho en los medios catalanes. Fue gravísimo, e ilustra el nivel de putrefacción al que ha llegado este tema.

(…) La parte catalana también ha hecho cosas mal, y una de éstas, fue no contar inicialmente con la opinión de Colalucci, no se le pidió que fuese a declarar a Osca, al juicio del 2016. Es inexplicable (…) El MNAC también lo hizo mal. Sé que estas cosas no gustarán, pero yo soy historiador, y he de decir las cosas como son.

(…)

Este caso, efectivamente, nos enseña muchas cosas. De entrada, cualquier historiador del arte al que se le pregunte, dirá que las obras han de estar en su lugar de origen. Esto es incuestionable. Porque los lugares de origen del patrimonio religioso, en este casdo, son las iglesias, que le dan sentido y contexto. Son la comunidad por la que aquellas obras fueron concebidas, pintadas, realizadas. Por lo tanto, que existan los museos, es una anomalía, pero son fruto de la historia. Cuando estamos hablando de pintura mural -como las de Sixena y las de Vall de Boí -, una vez las pinturas han dejado estas iglesias, es decir, que se han arrancado y han pasado por unos procesos muy traumáticos de conservación y de restauración, no pueden volver. Ni las de Sixena, ni las de Boí. Fíjate, estás hablando con uno de Lleida, y yo soy el primero a defender que las pinturas de la Vall de Boí no han de volver a su lugar de origen, ya que sería una aberración desde el punto de vista técnico (…) por lo tanto, a pesar de que las restituciones de patrimonio son muy recomendables cuando técnicamente sean viables, en caso como las de Sixena y Boí, son altamente desaconsejables (…)’

(entrevista realizada por Berto Sagrera, elnacional.cat, 5 de abril del 2026)

2 – Líneas ferroviarias de Rodalies (desdoblar la R3, entre Parets y la Garriga)

‘(…) Con décadas de retraso tenemos las obras de la R3 para desdoblar la línea entre Parets y la Garriga. Bajo la estación de La Garriga, un túnel de un solo carril conectaba las dos partes del municipio, separadas por la vía del tren. Era obvio que aquel puente se debía ensanchar, y así se ha hecho. Ahora es un puente más ancho, pero, desgraciadamente, más bajo, tan bajo que no pasan las ambulancias Ho hace mucho, un vecino que perdía mucha sangre se salvó de milagro esperando la ambulancia, que debió hacer una larga y estúpida vuelta por la carretera de Samalús antes de socorrerlo. No pasan las ambulancias, tampoco los camiones … tampoco los camiones de los bomberos. Ya ha sucedido que diversos camiones se han encastado contra el techo del puente y los bomberos también lo tenían complicado para acceder.

El drama no se acaba aquí, porque la alternativa al primer túnel es otro que hace pasar coches y camiones que vienen de Samalús por delante de dos escuelas y donde Adif hizo construir un muro de hormigón, que hace dos semanas se desplomó. Por suerte no hubo heridos, pues habría sido una tragedia en hora de entrada o salida de las escuelas.

(…)

Con todo, y contra la política de pacificar el tránsito en La Garriga, la calle principal, ahora es más concurrida de camiones y de automóviles. Y lo que es más fuerte, la tercera opción prevista es un nuevo túnel por debajo de la vía y del paseo, para que los camiones enlacen con la C-17 atravesando otra zona escolar. 

Todo hace sospechar que Adif decida los túneles sobre plano (…) sólo la desidia de quien toma las decisiones a 600 kms de distancia y con absoluta indiferencia por la vida de los ciudadanos afectados puede explicar este desastre. Catalunya quizás no es una colonia en el sentido estricto, pero el tratamiento que reciben sus ciudadanos lo hace pensar a menudo’.

(Jordi Barbeta, ‘La mentalitat colonial’, elnacionaql.cat, 5 de abril del 2026)

Barbeta, en este artículo señala, asimismo que:

‘En diferentes ámbitos de la administración estatal en Catalunya se percibe una frecuencia creciente de actitudes que si no son directamente hostiles, son más propias del tratamiento que solían utilizar las metrópolis en las colonias, donde los derechos y los intereses de las personas y del territorio son sistemáticamente ignorados, si no, vulnerados (…) El colonialismo se manifiesta, de diversas maneras, y una es ocupar el territorio, pero desentenderse de sus necesidades y de las de sus habitantes (…)’.

Por todo lo expuesto, creo que la tradicional actuación del estado español es un despropósito, desde la óptica catalana; pero, desde la perspectiva del estado central, es un verdadero propósito, ya que tiene una clara intención, un plan y una finalidad, y no es otra que perjudicar, constantemente, a Catalunya, como vemos con la lengua, las inversiones, etc.

Y en este momento, con un president de la Generalitat (Illa) y un alcalde de Barcelona (Collboni) del mismo partido que Pedro Sánchez, que, como hemos podido comprobar, en última instancia siempre vela por el interés del estado español y, por lo tanto, su principal objetivo es ocuparse de nuestro país, extraer todo lo que les venga en gana, y … potenciar la españolidad de los catalanes.

El abogado Gonzalo Boye, en su artículo de hoy, titulado ‘Qui decideix’ (quien decide), señala que el error es:

‘(…) considerar episodios separados lo que en realidad forma parte de una misma estructura. Por que cuando uno observa con un mínimo de atención lo que pasa con la escuela catalana, con Rodalies y con el debate sobre el financiamiento singular, lo que aparece no es una suma de polémicas, sino una misma lógica de poder. En los tres casos, bajo formas diferentes, emerge la misma frontera: la autonomía catalana es tolerada mientras no pretenda convertirse en capacidad efectiva de decisión’.

(elnacional.cat, 6 de abril del 2026)

En definitiva, que mientras sigamos aceptando un president de la Generalitat, que no es más que un delegado del gobierno central (formado con personajes como Urtasun), que obedece ciegamente al estado, especialmente a su rey, y que defiende el tratamiento colonial que nos aplican, no saldremos del actual contexto expropiador.