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En mi escrito de ayer, centrado en la prohibición del burka y del niqab, apunté que hoy comentaría el anuncio de la prohibición del catalán en la Franja (Aragón) y en la recentralización y homogeneización de las actuaciones de protección civil, como hago a continuación.
Efectivamente, el reino español siempre aprovecha la ocasión de no perder la ocasión de expresar su actividad represora de Catalunya, confirmándonos, así, su contumacia, es decir, su ‘tenacidad y dureza en mantener un error, sinónimo de obstinación o terquedad’, como describe el diccionario de la RAE.
Y, a tal fin, utiliza todos sus diferentes brazos ejecutores, como vemos por los siguientes ejemplos de esta semana. Y sus argumentos son tan peregrinos, como los del sargento chusquero explicando a los reclutas ‘que las bombas, si no cayesen por acción de la fuerza de la gravedad, lo harían por su propio peso’ (expresión popular, que me ha recordado Marçal Sintes, en su artículo de hoy, en el Ara, titulado ‘El aeropuerto del Prat nos lo pintaremos al óleo’, en el que señala la irregular posición de Maurici Lucena, presidente de AENA, que ‘olvida’ que es un empleado de Pedro Sánchez, como ya comenté hace unas semanas, pues es otro ejemplo de la contumacia mencionada).
1 – El PP y Vox aragoneses pactaron, anteayer, la liberación de la imposición del catalán en la Franja oriental de Aragón.
Esa fue una condición de Vox, la extrema derecha, para investir presidente de Aragón, a Jorge Azcón, del PP. Y, en el texto del acuerdo, el apartado en cuestión se titula ‘Libertad ante el adoctrinamiento y la imposición’, es decir, trabajar para reformar la ley que dice que el catalán de Aragón es lengua propia en la Franja, asimismo, se acuerda la supresión del Instituto Aragonés del Catalán, que vela por la aplicación de la normativa del catalán y por el uso social de la lengua.
Los ataques al catalán no son nuevos, ya los vimos en el 2013, con el mismo PP y el PAR (partido aragonés regionalista), que se inventó el nombre del LAPAO (lengua aragonesa propia del área oriental), para evitar su denominación habitual e histórica, que es el catalán, puesto que consideran que hablar el catalán es defender los Països Catalans; y en el 2015, esa decisión debió ser derogada, revirtiendo la denominación de catalán. Y también vemos esos ataques en la comunidad Balear, gobernada por el PP.
La Franja, que es colindante con Catalunya, tiene unas variedades lexicas ribagorzanas y lleidatanas y, geográficamente, tiene diferentes denominaciones, dependiendo del punto de vista que se considere, así, en Catalunya se denomina La Franja de Ponent, y, en Aragón, la consideran La Franja de Aragón o Franja Oriental de Aragón; mientras que, en aragonés, se denomina La Francha de Llevant.
Históricamente, esa zona perteneció a los Països Catalans, si bien en 1300, el rey Jaume II entregó parte de la Ribagorza y la Llitera a Aragón y, posteriormente, el Matarranya, Fraga y Mequinensa. En 1592, Felipe II acabó de anexionar las restantes partes de la Ribagorza a Aragón. Y en 1822, el estado español, arbitrariamente, estableció la estructura de las provincias, cuidando que los Països Catalans quedaran troceados arbitrariamente, sin respetar los antiguos reinos peninsulares y, así, se consolidó que una serie de comarcas del Principado, quedaron adscritas a Aragón (Huesca, Zaragoza y Teruel) y otras a Valencia y Alicante.
Su población asciende a unos 48.000 habitantes, y 3925 Km2. Esos pobladores se autodenominan frangencs o franjolins, un gentilicio compuesto como catalanoaragoneses o catalanoparlantes de Aragón; y también, más específicamente, como fragatins, ribagorçans, llietrans o matarranyencs. Y su lengua es hablada por el 80% de sus habitantes, si bien, en Aragón no la consideran lengua oficial y, administrativamente, tiene una presencia nula. En el año 2016, algunos ayuntamientos de esta zona aprobaron en sus plenos, declarar el catalán lengua de uso preeminente en sus municipios, pero con escaso recorrido.
Tradicionalmente, el Bisbat de Lleida incluía las comarcas aragonesas de la Franja de Ponent, con la excepción de la zona de Beseit y Vall-de-roures al Matarranya.
La segregación se empezó durante la dictadura franquista y se culminó durante la pseudodemocracia actual, pues las autoridades, en 1998, consiguieron la separación eclesiástica, añadiendo ese territorio aragonés a un nuevo obispado de Barbastro-Montsó, situado dentro de su comunidad. Y esa segregación es el motivo del litigio sobre las obras del monasterio de Sixena, que he comentado en diversas ocasiones, pues, el nuevo obispado las reclama a su tradicional e histórico conservador, el Bisbat de Lleida (Museu Diocesà de Lleida) y, complementariamente, por el MNAC.
Y como pasa en todas las zonas fronterizas, la Franja es viva, manteniendo los lazos culturales con Catalunya, a pesar de la administración aragonesa, y del odio que manifiestan el PP y Vox, contra todo lo que sea catalán, y también contra el aragonés (propio del norte de la comunidad aragonesa), ya que, para ellos, el único idioma válido es el castellano, si bien, de momento, consideran, también, el aragonés como lengua propia, mientras que el catalán siempre ha sido marginada con todos los efectos de la disglosia y de la atrición lingüística, para reducir o eliminar su efectividad como primera lengua.
Pues bien, si en el año 2013, como he señalado, quisieron rebautizar el catalán como LAPAO, ahora lo quieren eliminar, quieren ‘liberar Aragón del catalán, libertad ante el adoctrinamiento y la imposición’, como si los habitantes de la Franja fueran sometidos obligatoriamente a una lengua extranjera, por lo que es preciso vacunarlos contra una epidemia peligrosa, olvidando que el catalán es su lengua milenaria, que preservan y mantienen libremente.
¿Qué mejor muestra de ODIO, de catalanofobia, podemos observar y padecer? Así es España, una, grande y libre; una y grande por imposición, y libre, siempre que sus súbditos (que no ciudadanos) acaten dicha unidad, claro. Y todo eso, ante el silencio de los partidos políticos españolistas, como Podemos, Sumar y el PSOE, claro, aunque, tímidamente y de forma obligada, el PSC y los Comunes hayan expresado sus leves críticas al PP y Vox.
Y ese odio lo vemos en todos los poderes del estado, desde el judicial al policial, que buscan reducir el catalán a un residual estado folclórico. Y el gobierno de Salvador Illa, con sus consellerías de Salud y de Política Lingüística, no se atreven, ni les interesa, regular sanciones para preservar el catalán, aduciendo que no tienen atribuciones, y es así, pero no luchan para tenerlas, que es lo más grave, ya que el modelo que llevan en su ADN cultural, es el castellano y su reino.
2 – El gobierno de Pedro Sánchez crea una secretaría para recentralizar y homogeneizar las actuaciones de protección civil.
El consejo de ministros del pasado martes creó la secretaría denominada ‘Protección civil’, y que será dirigido por Virginia Barcones, y aglutinará las funciones de la dirección general existente, ganando rango administrativo, con el objetivo de disponer de una plataforma nacional de reducción del riesgo de desastres.
Fernando Grande-Marlaska, el ministro de interior, del que depende esa nueva secretaría, informó que el objetivo será el de reforzar el modelo basado en el cogobierno y la coordinación entre administraciones, para disponer de un sistema integral y fuerte de protección civil, ante las posibles catástrofes climáticas, meteorológicas, incendios forestales, etc. Y, de ese modo, se conseguirá una respuesta más robusta, moderna y eficaz.
Pero, claro, ‘olvidan’, voluntariamente, que hay funciones transferidas a las diferentes comunidades autonómicas, y que esa medida de recentralización es una clara invasión de competencias que, en esta materia, son autonómicas.
Y me parece que ese es el objetivo que subyace a esta y otras medidas, ir desnaturalizando a las autonomías, para potenciar estado central y su macrocefalia absolutista.
El argumento del ministro es el de mejorar la prevención, elaborar informes de riesgo y coordinar políticas públicas, establecer directrices básicas de protección, etc., incluso la gestión del sistema de información y de alarmas y sus mecanismos de ES-Alert.
Pero es vergonzoso que intenten argumentar esa recentralización con aspectos como la modernización y la eficacia, cuando, científicamente, está comprobado y demostrado, que el mayor conocimiento y la operatividad, se consiguen con la proximidad. Por eso, racionalmente, es más lógico que la coordinación se mantenga en las diferentes comunidades autonómicas; si bien, con el caso de la DANA (gota fría) en la comunidad valenciana en 2024, su gobierno dio muestras de una inoperatividad criminal; pero la colaboración estatal tampoco estuvo a la altura necesaria, pues su respuesta, ante la desgracia, fue quedar a la expectativa, a pesar de los errores del gobierno de Carlos Mazón (PP).
Pero claro, como he dicho, el gobierno del PSOE, como los anteriores del PP, buscan descafeinar el estado autonómico, que siempre les ha molestado, pues, repitiéndome, tienen el ADN castellano – conquistador; por lo que siguen considerando que, en última instancia, todas esas funciones deberían ser efectuadas por militares, esa es su pleitesía. Y, a tal fin, les importa un bledo incumplir los diferentes estatutos de autonomía.
Y esa nueva medida centralizadora y homogeneizadora, la han criticado Junts, ERC y PNV, mientras que el gobierno del represor Salvador Illa, calla, para no molestar a su jefe, y, también, por coincidir en esa idea centralizadora. El PP y Vox, también han criticado esa nueva secretaría, pero por considerarla un nuevo chiringuito de Pedro Sánchez, para colocar a su gente.
Si Pedro Sánchez realmente fuera un estadista, y viera que es preciso reforzar los sistemas de control y respuesta ante las crisis, lo que debería hacer, inevitablemente, es efectuar la tramitación de las dotaciones económicas precisas, para fortalecer y mejorar los sistemas de prevención autonómicas; es decir, no invadiría ni absorbería competencias.
Pero sabemos que el reino español, y todos sus delegados, en las esferas que estén, siguen su patrón de hidalgo venido a menos, pero con sus ínfulas intactas, y su complejo de inferioridad camuflado por su soberbia.
Así, volviendo al españolista Maurici Lucerna que he comentado, y también, en otros escritos, además de mentir, atribuyéndose conocimientos especializados en derecho constitucional, también miente sobre conocimientos técnicos, ya que mintió sobre la eficacia demostrada en otros países, respecto a la centralización, cuando, como señala Marçal Sintes, en su artículo citado:
‘A diferencia de lo que pasa en Europa y en el mundo, el sistema aeroportuario español es radial y la gestión está centralizada en manos de AENA. Resulta una antigualla. Es un sistema unificado en el que pocos aeropuertos que ganan dinero (como el de Barcelona y el de Madrid) financian aquellos que pierden (la mayoría).’
Es decir, que prefieren mantener la antigualla, como en las redes viarias y ferroviarias, que están todas centralizadas, pues, para el estado, Madrid es el Km 0, en todos los aspectos, en todos los poderes: económico, judicial, militar, etc.; y, para ello, si han de mentir sobre la eficacia del sistema centralizado, mienten, y quedan tan panchos, pues nos tratan como a niños desinformados que debemos pleitesía a su impresentable rey.
Estamos en un estado como el Leviatán, descrito por Thomas Hobbes (1588 – 1679) en una obra publicada en 1651, con ese mismo título; es decir, un estado centralista, absolutista e incuestionable, que toma el nombre de Leviatán (una figura bíblica, casi divina) que considera que, sin él, el hombre es el lobo del hombre (homo homini lupus est), solitario, brutal, pobre, desagradable.
Y ante esta situación, el catalán que prefiere seguir siendo español, realmente, se sigue considerando un colonizador – depredador con derecho de pernada, o un indocumentado acomodaticio, y me censuro otros calificativos psicosociales.