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El sueño de la razón produce monstruos

El pintor Francisco José de Goya y Lucientes (1746 – 1828) efectuó una serie de aguafuertes pertenecientes a la serie ‘Los caprichos’, publicada en 1799; 80 estampas, entre ellas, la serializada con el número 43, titulada como ‘El sueño de la razón produce monstruos’, y en la que se ve un hombre sentado que apoya su cabeza en un cubo, ocultando su rostro con los brazos; no se sabe si está abatido, pensativo o adormecido, y a su alrededor, significativamente, revolotean criaturas fantásticas así como un gran murciélago, que lo observan. Y esta estampa, esa imagen, me parece que es atemporal, pues es igualmente válida en este momento, como apunto a continuación.

Ya que me parece que, del hombre actual en esa posición, deduciríamos que no está pensativo, pues esa actividad es muy limitada; tampoco diríamos que está abatido, ya que para eso sería precisa una información y conciencia de la situación; así que, más bien, podríamos deducir que está adormecido, que es el estatus más generalizado y dominante en nuestra sociedad.

Pero no es una posición de ‘dolce far niente’ (la dulzura de no hacer nada), pues en la actualidad no predomina el hábito de relajarse y disfrutar del momento presente, sin preocuparse de las tareas cotidianas; ya que, más bien, esa posición reflejaría, a mi modo de ver, el pasotismo generalizado.

Y no deja de ser lastimoso que hagamos esa dejación de nuestras responsabilidades, máxime cuando las criaturas que nos sobrevuelan son engendros: Trump, Putin, Netanyahu, Xi, etc.; y el gran murciélago Trump, que cada mañana nos sorprende con sus paridas, como, hoy, con su campaña contra el paracetamol por sus ‘vínculos’ con las vacunas y el autismo (en contra de todas las informaciones y estudios científicos).

Y en nuestra política casera también vemos carambolas diabólicas como, por ejemplo, la actitud de Podemos, respecto a su rechazo del proyecto del traspaso de competencias de inmigración a Catalunya, acordado entre el PSOE y Junts, y respaldado por todos los otros partidos, excepto el PP, Vox y… Podemos. 

Es inaceptable que un partido, en este caso Podemos, vote en contra de un proyecto de ley, con el exclusivo objetivo de castigar al PSOE y penalizar a Sumar, es decir, para diferenciarse como más ‘izquierdistas’; pero sin razones ni argumentos lógicos al respecto.

Y así, ese sueño de Podemos, en realidad es una pesadilla, ya que reproduce y refleja sus monstruos internos que, como vemos, es defender el sistema centralista, jacobista. Son reacios a cualquier traspaso de responsabilidades a la Generalitat (el PSOE acepta ese traspaso, obligado por los pactos de investidura; y Sumar por su apoyo inexcusable, pues su política es irrelevante). Y para tapar ese jacobismo, buscan ‘argumentos’ como el racismo y el fomento al odio; infundiendo su detritus diciendo que esa política sería racista en manos de Catalunya y nuestra policía autonómica; pero, aplicada por el estado central y la guardia civil, según Podemos, no es racista; y, por lo visto, según sus elucubraciones, si a medio corto o medio plazo, el gobierno central lo ejercen el PP y Vox, ¿tampoco será racista? Un gran dislate, un disparate. No quieren entender que el mecanismo del traspaso o delegación de funciones y de competencias. 

Pero claro, poder mantener un criterio mínimamente objetivo y crítico, nos exige un gran esfuerzo de información, buscando los medios ‘más’ objetivos y contrastarlos, claro.

Y ese esfuerzo es ingente, ya que los engaños vienen de origen. 

Con el siguiente ejemplo menor, me parece que es suficiente para mostrar la falta de límites en la malformación que nos han transmitido. Pues bien, estos días se está hablando bastante de Miguel de Cervantes, ya que Alejandro Amenábar ha estrenado su película ‘El cautivo’. Una película que se me ha hecho muy larga, excesivamente larga (134’), pesada, aburrida, superficial y light (en cuanto se refiere a la vida y condiciones carcelarias), de los 5 años de cautiverio de Cervantes en Argel (1575 – 1580), y mostrando la homosexualidad del autor con el veneciano Hazán Bajá (rey de Argel desde 1577 a 1580), como tema nuclear de la película (si bien es un aspecto no suficientemente documentado). 

(En el regreso desde Nápoles, a bordo de una pequeña embarcación, llamada ‘Galera Sol’, fueron asaltados (a la altura de Cadaqués o Palamós) por una pequeña flota turca, que capturó a todos los tripulantes, incluidos Miguel de Cervantes y su hermano Rodrigo, y trasladados a Argel).

Pues bien, de la película, hay un aspecto que me parece destacable, y es que señala que Miguel de Cervantes tenía, como apellido materno, el de Cortinas (su madre fue Leonor Cortinas Sánchez), así era Miguel de Cervantes Cortinas (1547 – 1616), y no Saavedra, como siempre nos habían indicado todos los libros e incluso en la actualidad se sigue enseñando en los ciclos educativos. Por lo visto, ‘Saavedra’ era un mote que significa ‘tullido’ en árabe (‘el manco de Lepanto’, por sus heridas, que no exigieron la amputación, en esa batalla, el 7 de octubre de 1571)

Por lo visto, al propio Cervantes no le desagradó ese mote, y lo utilizó; pero, me parece evidente que ese proceder no es más que un nuevo ejemplo del machismo imperante desde hace muchos siglos, pues invisibiliza la estirpe materna. Pero todavía es más vergonzoso que se haya ocultado, incluso en la actualidad, su apellido materno.

Y todos los gobernantes, con su ‘razones’ y sus estrategias, a pesar de sus intentos en camuflarlo y evitar presentarse tal como son, nos muestran que, salvo contadísimas y dignas excepciones, son meros productores de monstruos, de todo tipo, como, acertadamente, nos reflejó Goya en sus mencionados aguardientes.

Por todo eso, me parece más que evidente la necesidad de informarnos, pues es la única forma de concienciarnos como es preciso, y ese es el primer requisito e inexcusable, para poder diseñar las estrategias y acciones que nos lleven a la implementación de la República Catalana.