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El economista estadounidense Dani Rodrik (n. en Estambul en 1957), reflejó su famoso trilema imposible, que es una teoría político-económica que determina que: ‘es imposible alcanzar simultáneamente la hiperglobalización económica, la soberanía nacional y la democracia política; un país solo puede elegir dos de estos tres objetivos’. Y el Palantir, entre otros sistemas, desgraciadamente, nos demuestra cuál es la apuesta de los estados. En este escrito comento esta apuesta.
Si bien es cierto que la historia no está determinada, me parece evidente que hay acontecimientos previsibles y orquestados por terribles líderes, que son verdaderos hitos, y que, aparentemente, actúan de detonantes distorsionadores, más si cabe, y que aceleran los cambios. Y a título de ejemplo, por sus efemérides, destaco un par de históricos:
Ayer (25/04) se cumplieron 319 años de la victoria del ejército borbónico de Felipe V, sobre el ejército de Carlos de Austria y las tropas valencianas y catalanas, el 25 de abril de 1707, en la batalla de Almansa y, como dice el refrán: ‘Quan el mal ve d’Almansa, a tots alcança (*)’ (cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza), ya que comportó la caída del reino de Valencia, con una represión terrible y bestial en Vila-real y en Xátiva) y, años después, de toda Catalunya (1714).
(*) Al Tall, grupo musical valenciano
Y hoy (26/04) se cumplen 40 años del accidente nuclear en la central Vladímir Illich Lenin de Txornóbil (Chernóbil, Ucrania, entonces Unión Soviética), el más grave de la historia, sucedido el 26 de abril del 1986, clasificado con el nivel 7, el más alto en la escala internacional de accidentes nucleares, solo comparable con el de Fukushima en el año 2011, con grandes desgracias humanas y medioambientales.
Los efectos de esos sucesos todavía duran, como señaló el mencionado grupo musical Al Tall, en su disco ‘Quan el mal ve d’Almansa’ (1978):
‘Que conjur no dura sempre
i la historia ja és passada,
però el mal que vingué d’ella,
mal d’Almansa,
rosega encara i alcança
tot el poble’
(que el conjuro no dura siempre / y la historia ya está pasada, / pero el mal que viene de ella, / mal de Almansa, / mordisquea todavía y alcanza / todo el pueblo’
En un posterior escrito me referiré a ese mal de Almansa y a sus consecuencias de toda índole, pero mi interés, en este momento, es recordar que esos males duran generaciones, como el mal que se está produciendo en este momento con la IA, pues, por su incipiente inconsciencia a nivel general (ya que los indignos dirigentes, sí que son conscientes), está infligiendo un mal igualmente irreversible que también durará generaciones y, seguramente, comportará el fin de la ética y de la moralidad, como expongo a continuación.
Volviendo al mencionado Rodrik, en 1997 publicó su primera obra premonitoria, titulado ‘¿Ha ido la globalización demasiado lejos?, pasando a ser uno de los libros más importantes de la década, en la que afirmó que ‘hemos de entender que la globalización no ha caído del cielo. Se ha construido y formado por nuestras propias decisiones’. Y en el año 2011, publicó ‘La paradoja de la globalización’, en la que defendió su trilema mencionado, señalando que los estados deben elegir una combinación de dos de los siguientes vértices, sacrificando el tercero:
- Hiperglobalización económica: integración total de los mercados globales, libre flujo de capitales y mercancías.
- Soberanía nacional: capacidad del estado-nación para tomar sus propias decisiones políticas y económicas sin restricciones externas.
- Democracia política: sistema donde el gobierno responde a la voluntad de la mayoría de sus ciudadanos.
El autor considera tres combinaciones posibles:
- Democracia + Soberanía: (federalismos limitado / proteccionismo). Si se prioriza la soberanía y la democracia, la globalización profunda se frena para proteger la economía local y la voluntad popular.
- Globalización + Soberanía: (Estados Unidos y China). Se prioriza la integración económica y el control nacional, pero se limita la democracia (reducción de derechos laborales o justicia fiscal) para satisfacer a los mercados globales.
- Globalización + Democracia: (Unión Europea, federalismo global). Se cede soberanía nacional a instituciones supranacionales para mantener la democracia y la integración económica.
(fuente: varias páginas de Wikipedia)
Y viendo la situación política nacional e internacional, me parece evidente que predomina la segunda combinación señalada (incluyendo a Rusia), que se ha impuesto en sus respectivas esferas de poder. Asimismo, todos hemos experimentado que la globalización se ha impuesto, en gran parte, por el trabajo multiplicador de soberbios administradores cortoplacistas, buscadores de éxitos fulgurantes, puntuales, despreocupándose de las repercusiones a corto, medio y largo plazo, pues su egolatría es lo único que les rige.
Y el dominio de esos narcisistas y ególatras, nos está llevando a la situación actual, que la empresa Palantir, ha expresado esta semana, diciendo: ‘La era atómica, una era de disuasión, está acabando, y una nueva era de disuasión basada en la inteligencia artificial está a punto de empezar’.
‘(…) Esta frase forma parte del extenso tuit que la multinacional de tecnología militar y cibervigilancia Palantir publicó esta semana. Un tuit que en realidad es una manifestación en la que la empresa desgrana su ideología: imponer un servicio militar obligatoria, desarrollar armas impulsadas con inteligencia artificial sin pararse en debates teatrales, la superioridad de los EUA respecto al resto de países o la creencia de que hay culturas superiores a otras. Una ideología que Palantir aplica cuando participa en operaciones como la persecución de inmigrantes en los EUA por parte del ICE, las guerras de Irán y de Ucrania o el golpe en Venezuela.
(…) Alex Karp, cofundador y ejecutivo jefe de Palantir no sólo dirige la empresa de IA con ánimo de lucro, sino, también, con una aspiración ideológica, pues el citado mensaje en X se basa en su obra ‘The technological republic’ (la república tecnológica), en el que detalla 22 puntos concisos, estructurados y demoledores.
Para empezar, Palantir defiende que ‘no todas las culturas son iguales’, ‘algunas culturas han producido avances vitales; otras continúan siendo disfuncionales y regresivas’ (…) y presenta a los EUA como una nación superior, pues ‘ningún otro país en la historia del mundo ha avanzado más en valores progresistas que éste. Los EUA están lejos de ser perfectos, pero es fácil olvidar cuantas oportunidades más hay en este país para aquellos que no son élites hereditarias, que en cualquier otra nación del planeta’.
(…) La compañía cree que el orden sólo se puede mantener por la fuerza. ‘La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer, requiere alguna cosa más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre programario’. La tesis resuena con el lema casi orwelliano que la administración Trump ha rescatado de la época de Ronald Reagan: ‘Peace through strenagth’ (paz por la fuerza).
Palantir considera que toda la sociedad ha de participar en la defensa del país. Por ejemplo, ‘el servicio militar debería ser un deber universal’ y ‘la élite de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación’ (…) ‘Silicon Valley ha de tener un papel en la lucha contra la delincuencia violenta’.
(…) ‘La cuestión no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito (…) dejándose de romances y de debates éticos, y hacer todo lo posible para que los EUA no pierdan la carrera para aplicar la IA para uso militar’.
(…) Palantir, pero, también aspira a ser el panóptico con el que la administración vigile constantemente a sus ciudadanos. Por ejemplo, se ha empezado a aplicar la ID de Palantir, cruzando todos los datos de los ciudadanos, para crear una especie Google Maps que el ICE hace servir para localizar a inmigrantes en los EUA.
(…) Kart considera que él parte de un análisis pragmático que los círculos progresistas de los EUA no han hecho y que, en consecuencia, esto le da la razón. Su conclusión es que hay una especie de guerra de civilizaciones en la que la IA es clave para mantener la idea actual de Occidente (…)’
(Antònia Crespí Ferrer, Washington, Ara, 26 de abril 2026)
Olivier Tesquet, autor de ‘Apocalypse Nerds: Comment les technofascistes ont pris le pouvoir’, según explica Cristina Mas, en su artículo ‘Europa ha caído en el vasallaje de Palantir’, entrevistando a Tesquet, destaca que:
‘(…) Palantir, en el imaginario de ‘El señor de los anillos’ de Tolkien, es una piedra que permite ver a distancia. La empresa se dedica a conseguir grandes volúmenes de datos y cruzarlos con su programario (sus grandes plataformas Gotham y Foundry) y a ofrecer a los servicios de inteligencia, ejércitos, cuerpos policiales o grandes empresas, una información que hasta entonces supuestamente no veían. Palantir se constituyó después del atentado del 11 de setiembre del 2001 en los EUA. El mensaje de Thiel y de Alex Karp era que los servicios de inteligencia habían fallado en su misión, que no habían conseguido proteger los EUA ni identificar las amenazas, y que la empresa privada debía tomar el relevo.
(…) Palantir está muy implantada en Europa. Es una extensión de la administración Trump, con una voluntad hegemónica de los EUA, y Europa, en cierta forma, ha caído en el vasallaje de Palantir. Francia (…), Inglaterra (…) Alemania han firmado contratos.
(…) Y el sistema Palantir crea dependencia, una vez un estado lo contrata, es difícil salir (…) y así, Palantir conserva la propiedad intelectual de las fórmulas de cálculo y esto quiere decir controlar cómo se toman las decisiones. Sin estos servicios, las instituciones y ejércitos perderían capacidades clave (…) el problema es la pérdida de soberanía: los estados delegan funciones esenciales en una empresa privada que, además, quiere proteger el mercado de la democracia. Alex Karp dice claramente que no es preciso debatir la IA. Y Peter Thiel hace años que dice que la democracia y la libertad no son compatibles (…)
(Ara, 26 de abril del 2026)
Y sobre el particular, Núria Orriols Guiu, en su artículo titulado ‘¿Cuáles son los vínculos entre Palantir y el gobierno español?’, explica que al menos, hay dos contratos con el ministerio de defensa, ya que Palantir empezó a operar en España en 2022, si bien en 2018 ya había tenido cierta actividad.
Según explica, el segundo contrato, el de mayor cuantía (16,5 millones de euros) se concedió de forma secreta y sin competencia. El objeto de la licitación es poco claro: ‘Contratación de una solución de fusión y análisis de inteligencia en el ámbito del sistema de inteligencia de las fuerzas armadas’ (SIFAS), y por esa opacidad, amparada en la seguridad nacional y la defensa, ‘sabemos lo que nos han querido comunicar, pero qué hay en esa materia extremadamente sensible’.
Genís Roca, consultor y especialista en nuevas tecnologías, afirmó a Orriols, que el programa estrella, Palantir Gotham, se utiliza para el rastreo de personas, y, para ello, recoge todo tipo de datos de la población, los procesa e identifica modelos de comportamientos individuales y colectivos concretos. (…) Es decir, es un producto que, ‘por definición, tiene un alto valor estratégico, ya que se pone a Palantir en el corazón de la defensa, ahora que todos hablan de soberanía tecnológica’ (…) y depender de un actor externo (EUA e Israel), es problemático (…)
(…) Roca también apunta que esta tecnología ya está entrando en las grandes empresas. Según la plataforma de datos TheirStack, utilizan Palantir el BBVA (para valorar riesgos de créditos), Mahou San Miguel (para aplicarlo en la cadena de suministros) y la Mutua Madrileña (para la detección de fraudes), y dice que ‘hace mucho tiempo que las empresas, con la excusa de dar ciertos servicios, y los estados, con la excusa de dar seguridad, cruzan límites. Los derechos de la ciudadanía están amenazados’.
(Ara, 26 de abril 2026)
Efectivamente, este mal que viene de los EUA, a mi modo de ver, acaba con la ética y la moral, en los altos niveles empresariales y políticos, y nos deja a los ciudadanos como súbditos espiados y espiables. Los independentistas catalanes ya vimos, y seguimos viendo, el mal uso que hace el estado español: Pedro Sánchez y los diferentes poderes policiales, parapoliciales, militares, etc., con el sistema israelí Pegasus. Y ahora, con el Palantir, el control será muy superior, claro, por lo que podemos empezar a temblar.
Esther Vera, titula su editorial del Ara de hoy ‘La tentación del nosotros’, y me parece que su mensaje también podríamos aplicarlo al tema del espionaje que nos ocupa, pues los poderosos se consideran de la fraternidad del ‘nosotros’, mientras que a la ciudadanía nos consideran ‘los otros’, es decir, los que no son ellos (los poderosos). Y esa diferenciación entre el yo / nosotros y el tu – ellos / vosotros, es genética en todos los animales, pero cuando esa diferenciación la efectúan los Trump, que consideran su nosotros los EUA, contra el resto del mundo, podemos estar seguros de que todo irá a peor.
Y si ‘el mal de Almansa’ dura más de 300 años, el mal de los neofascistas que se consideran de una civilización superior, marcará el futuro de la humanidad, o acabará con el futuro, pues simplificarán el trilema de Rodrik: ellos, los funcionales y el resto, los disfuncionales y explotables.