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Equilibrio inestable o desequilibrio

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

La situación política internacional y local nos muestra una inseguridad, una inconsistencia, en definitiva, una inestabilidad propia del desequilibrio que nos domina; desequilibrio vestido de equilibrio, de estabilidad y, en definitiva, de ‘normalidad’. Pero no nos dejemos engañar, la realidad es fluctuante, entre lo mal y lo peor, como intento explicar.

Un ejemplo claro, lo tenemos con las ‘negociaciones’ entre Oriol Junqueras (ERC) y el PSC/PSOE (Salvador Illa y Pedro Sánchez), por el traspaso de la recaudación IRPF, pactado para la investidura del subalterno Illa; y que ahora, nos dicen que:

  • Salvador Illa, expresa su compromiso total para recaudar el IRPF, pero, con la trampa de no especificar el calendario de su traspaso y, claro, olvidando que en el pacto de investidura, se acordó que la Generalitat recaudaría y gestionaría el importe, no únicamente haría de mero recaudador.
  • Pedro Sánchez, hace equilibrios para no comprometerse, ya que su ministra de hacienda, María Jesús Montero, no quiere poner en riesgo su próxima campaña electoral como candidata a las elecciones autonómicas andaluzas. Es decir, que ambos ceden a la catalanofobia y anteponen el interés partidista a los acuerdos generales.
  • Y los técnicos de hacienda, como los policías patrióticos, los maquinistas de Renfe, etc., actúan como contrapoder (mejor dicho, como el verdadero poder central), contrarios a la menor transferencia de funciones (que no de gestión)

Y en ese contubernio, vemos que Oriol Junqueras (ERC), en cada ‘crisis’ acaba reduciendo sus demandas, como vimos, cuando retiró del congreso de diputados, esa enmienda de ley, y ahora todo ha quedado pendiente de la confirmación de Sánchez.

Un Sánchez que es la clara muestra de la debilidad de un gobierno minoritario, con un apoyo de investidura más que agotado. Y así, en pleno desequilibrio político, vemos que al tahúr Sánchez, ya se le han agotado los trucos, pues, de tanto repetirlos, ya aburren; pues, todos se han dado cuenta de su falta de palabra y de compromiso.

Y en ese marasmo desequilibrado y desequilibrante, vemos que el titiritero Gabriel Rufián, intenta jugar sus cartas personalistas, como vimos el pasado miércoles en su conferencia en la sala Galileo Galilei, del barrio de Chamberí (Madrid), pero sus tesis de ‘que viene el lobo’ de la extrema derecha, de por sí, ya no movilizan a nadie. Hace décadas que el PSC/PSOE (y, ahora, también ERC) juegan con esta carta marcada: ‘si tu no vas, ellos vuelven’ (ellos, representados como perros buldog)

Tomando la casualidad del nombre de la sala mencionada, me parece preciso señalar que Rufián ignora que Galileo Galilei (1564 – 1642), ratificando a Arquímedes de Siracusa (287 a.C. – 212 a.C.), dijo: ‘dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra’, pensando en una palanca imaginaria y sin límite de medida que, apoyada en un punto, podría mover cualquier peso, por enorme que fuera. Pero, claro, de acuerdo con Galileo, el punto de apoyo ha de ser fijo; y Rufián, ni nadie, en este momento, tienen un punto de apoyo estable, pues la política no deja de ser un pantanar de tierras movedizas.

Y ni ese mismo Galileo, ante la inquisición, no se atrevió a defender su teoría del geocentrismo, ni a decir la frase que se le atribuye: ‘Eppur si muove’ (y, sin embargo, se mueve). Y, claro, el mencionado Rufián, tampoco se atreve a renunciar, claramente, a su independentismo, si bien lo tiene hibernado en la recámara. 

El mencionado Arquímedes comentó, asimismo que ‘aquel que lo intentó y no lo consiguió, es superior al que ni lo intentó’. Pero, aún es peor el que no lo intentó y engañó, como el represor Illa, diciendo ayer: ‘sé lo que hay que hacer, sé como hacerlo, y sé que lo haré’, confirmando otro de los pensamientos de Arquímedes: ‘los sueños son las esperanzas de los tontos’. Y Arquímedes también dijo: ‘después de todo, no puedes aprender historia a la inversa’, solo podemos avanzar hacia adelante.

Me parece evidente que, en la actual situación de desequilibrio desequilibrante, lo que impera es la política de las carambolas, así como el efecto dominó, o efecto bola de nieve, que cada acción comporta, pues, al estar todos y todo en una situación de equilibrio inestable, cualquier perturbación nos aleja de nuestra posición inicial, y nos impide volver a ella; por lo que tendemos a buscar otra posición sucedánea más estable.  Y eso es lo que buscan los poderes del estado, que cada vez bajemos más nuestro listón de exigencias, como hace repetidamente ERC. 

Dada esta situación, los independentistas catalanes deberíamos asumir otra de las frases de Arquímedes: ‘Noli turbare circulos meos’ (no molestes a mis círculos), una de las últimas frases del filósofo griego, absorto en sus cálculos, antes de ser ejecutado por un soldado romano, en el sitio de su ciudad, el año 212 a.C., en el contexto de la Segunda Guerra Púnica. Es decir, debemos ir a la nuestra, sabiendo que, por definición, todo equilibrio es inestable, pero confiando que, finalmente, si persistimos, quizás nuestros nietos puedan gritar: ‘eureka’.

Y para ello, lo que debemos evitar, es mantener la inmovilidad, para no desequilibrar el efímero equilibrio que nos imponen, pues, en física, el equilibrio inestable ofrece menos resistencias para retornar a nuestro punto original: el 1 de octubre del 2017.  Así que debemos persistir, seguir insistiendo, seguir ‘molestando’, incordiando, como la mosca cojonera.