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España, mala gestión y pésima información

Como todos sabemos, y yo he repetido en múltiples ocasiones, el problema de la pandemia es general, si no, no sería una pandemia, sería una epidemia, etc.; y todos sabemos, que nadie tiene la fórmula mágica para su tratamiento. Pero también es verdad que, en cada estado, en función de sus responsables políticos y sanitarios, así como en función de otras muchas variables, como el nivel de riqueza, de cultura, de civismo, etc., los tratamientos y resultados son diferentes.

Y centrándonos en España, tenemos un jefe de gobierno que, a sus incapacidades, une la de ser un pésimo actor, ya que su puesta en escena impostada, falsa.

Y a su mala gestión, ya comentada de forma repetida, pero que repetiré mil veces más, hasta que no seamos independientes, es preciso señalar su pésima información.

Siempre se ha dicho que la información es percibida como una de las muestras del poder. Pero hemos tenido enésimas muestras de que las ruedas de prensa son cualquier cosa, menos informativas, pues no transmiten apenas nada novedoso. Y eso es una demostración de que el gobierno (y también el de la Generalitat) no tienen el conocimiento preciso, y sin ese conocimiento, no hay información a transmitir.

El término ‘información’, etimológicamente, se compone de dos partes latinas: ‘in’ y ‘formatio’,

·       ‘in’ indica dirección hacia adentro, generar algo hacia adentro; algo que proviene de afuera.

·       ‘formatio’ se refiere a la acción de formar, de dar forma.

Asimismo, el sustantivo latino ‘informatio/nis’, del verbo informare, significa ‘dar forma a la mente’, disciplinar, enseñar, instruir.

Es decir, que los gobiernos central y autonómico, teóricamente, quieren generarnos una forma, se supone, que de actuar.

Y cuando el mensaje se limita a consignas prohibitivas y restrictivas, mediante expresiones marciales de estado de alarma, toque de queda, moral de victoria, etc., como hace repetidamente Pedro Sánchez, es evidente que no transmite ningún conocimiento experto, pues desde el momento inicial ya sabemos las tres medidas básicas: mascarilla, distancia e higiene.

En este sentido, el mensaje que da el gobierno es meramente biológico conductual, un estímulo condicionado a un castigo, mientras que el famoso perro de Ivan Petrovich Pávlov (1849-1936), fue condicionado mediante un premio, que siempre es más positivo. Pero si el propio mensaje es contradictorio, como hemos visto por la imagen de Pedro Sánchez en su entrevista con el Papa, sin mascarilla y sin mantener la distancia, el propio mensaje pierde toda su fuerza, pues ya lo dice el mensaje que vale más una imagen que mil palabras.

‘Según Deleuze, la información social es un sistema de control, en tanto que les a propaganda de consignas que deberíamos de creer o hacer que creemos. En tal sentido, la información es un conjunto organizado de datos capaz de cambiar el estado de conocimiento en el sentido der las consignas transmitidas’.

(Fuente: Wikipedia)

Las características de la propia información: significado (semántica), importancia (relativa al receptor), vigencia (en la dimensión espacio-tiempo), validez (relativa al emisor: se evalúa si el emisor es fiable o puede proporcionar información no válida) y valor del propio contendido (activo intangible: la utilidad que tiene dicha información para el destinatario).

En el caso que nos ocupa, cuando vemos que el emisor o emisores (contando también al gobierno en funciones en la Generalitat de Catalunya), imparten unos monólogos que los receptores no valoramos, por verlos inconsistentes, contradictorios, improvisados, etc., pues tenemos múltiples ejemplos, como:

1 –

La declaración del estado de alarma por seis meses, ¿por qué no por dos, por tres?, ¿qué argumento científico sanitario justifica ese largo período? Dado que se trata de una limitación de un derecho fundamental, la decisión debería ser justificada claramente, argumentada con datos objetivos. Pero no, lo fácil es actuar de forma burda, y después decir que cada comunidad autónoma ya irá modulando la delimitación en función de los resultados epidemiológicos propios. Esto es una burla, es tomarse los derechos y libertades humanas por una nadería. Esa es su idea ‘progresista’. DE VERGÜENZA.

Y en esa línea de saltarse todas las líneas rojas de los derechos humanos, todos sabemos que tomar una medida dura, cuesta al principio, pero después, repetirla o ampliarla, ya cuesta menos. Siempre, dicen, que es difícil matar o robar por primera vez, después, parece, ya cuesta menos. Aquí en Catalunya lo sabemos bien, aplicar el 155 y quitarnos la autonomía apenas costó la primera vez, y después, Pedro Sánchez lo ha utilizado repetidamente como amenaza, de que lo volvería a aplicar si fuera necesario; o, impedir que un president electo de la Generalitat, como Carles Puigdemont, fuera president, apenas les costó, después impedir a candidatos como Jordi Turull y Jordi Sánchez), o inhabilitar a un president en ejercicio, como Quim Torra, por una pancarta pidiendo la libertad de los presos, ya les salió gratis.

2 –

Otro ejemplo lo tenemos en la obligación de las mascarillas al aire libre, aún manteniendo la distancia de seguridad de 1,5 o 2 metros.

Sabemos que, por lógica, cuantas más medidas protectoras, mejor; pero ¿qué argumento científico – sanitario, justifica esa obligatoriedad, si se mantienen las distancias o si se está sólo?

Obligar por obligar, sin que los receptores entendamos la utilidad de la medida, difícilmente pueda entenderse como precisa.

3 –

Y, siguiendo con las mascarillas, vemos que algunas personas no las llevan y otros las llevan mal colocadas, incluso en el transporte público.

Esto, además de un incivismo por parte de esas personas, comporta situaciones incómodas, como, por ejemplo, sin ir muy lejos:

·       Ayer, en el corte diario de la avenida Meridiana de Barcelona, una de las tres personas unionistas, que vinieron a incitarnos, y nos fotografiaron y filmaron, no llevaba la mascarilla, y lo hacía de forma ostentosa, a pesar de que se le dijo que se la pusiera. Pues bien, una pareja de los ‘mossos’ (la policía autónoma) que vigilan el corte, y que vieron lo que sucedía, pasaron a un par de metros de ellos, y no le dijeron nada, claro que el unionista, cansinamente y de forma muy lenta y pausada se la fue poniendo, de forma incitadora.

·       Esta mañana, en el Metro de Barcelona, un par de jóvenes, por decirlo de alguna forma, llevaban la mascarilla en la barbilla; y, más próximo, un hombre la llevaba por debajo de la nariz. Éste, al ser avisado, de forma educada, por otro pasajero, se ha hecho el tonto, por lo que yo también le he dicho que se la pusiera bien, y ha hecho el gesto de ponérsela bien y caérsele otra vez, diciendo que no se le aguantaba, por lo que el otro pasajero le ha dicho que se hiciera un nudo, o se pusiera una de nueva.

Esto sólo son dos ejemplos menores, lo sé, como también sé que no podemos pretender ser policías; pero sí que sé que son situaciones violentas que estresan, especialmente el segundo ejemplo; como o son ver a personas bebiendo o fumando tranquilamente por la calle, tirando todo el humo. (Yo soy fumador, casero, sólo fumo en casa, con el daño a mi familia. Pero ahora no estoy hablando del tema de la nicotina, si no del virus).

Soy consciente que, por falsa rebeldía, insolidaridad, incultura, etc., este tipo de personajes no se corregirán, y que, en este caso, lo único que entenderán son las multas, pues por muchos discursos que se hagan ni por muchos panfletos que se coloquen en los diferentes puestos, no cambiarán; pero sí que cabría señalar que, en estos casos sería preciso una policía más vigilante. Y, en este sentido, sería positivo oír a los políticos, qué medidas concretas piensan poner. Claro que la alcaldesa Colau, sólo sale para criticar a la Generalitat, nunca para tratar problemas suyos, es decir, nuestros, como, por ejemplo, que, en la ciudad de Barcelona, cada cinco días muera una persona de las llamadas ‘sin techo’, de estas que ‘nadie vemos’

4 –

Otro ejemplo lo tenemos con la limitación horaria, pues, como comenté en un escrito anterior, tiene una incidencia estadística irrelevante.

Pero ahora parece que lo importante es demostrar qué gobierno es más restrictivo, y aquí, en Catalunya, se ha adoptado la medida más rígida, de 22.00 a 06.00 h.

Sabemos que los jóvenes salen por las noches, y que algunos hacen el llamado botellón.

Pero, a mi modo de ver, no se trata de limitar la movilidad de toda la ciudadanía, por una minoría. Y, por estos casos concretos, no está justificada la aplicación de un estado de alarma. Lo que es preciso es más vigilancia y pedagogía.

Pero, los gobiernos que tenemos están más por la labor de la aplicación de las leyes marciales generales, como he dicho; lo importante, parece es que la ciudadanía vea que los políticos deciden cosas, que toman medidas duras, que son valientes y están determinados. Pero, a mi modo de ver, eso no es más que una muestra de incompetencia, por no saber qué hacer.

5 –

Etc.

Podría seguir esta lista interminable, pero creo que ya es suficientemente ilustrativa de lo que pretendía en este escrito, es decir, que cuando los mensajes no son claros, no están suficientemente explicados y acompañados con las medidas precisas para su correcta implantación, no dejan de ser meros brindis al sol.

Todos sabemos que lo que necesitamos son informaciones expertas, basadas en contenidos útiles, como saber los rastreadores y pruebas pcr disponibles; y no informaciones como la del ministro de sanidad, Salvador Illa, diciéndonos que a final de año tendremos no sé cuantos millones de vacunas. Sólo eso ya sería motivo de cese, pero, estamos en España, claro.

La ciudadanía queremos y necesitamos información útil, y, para ‘animar’ un poco este escrito, seguidamente reproduzco parcialmente la de la siguiente fábula sufí:

‘La historia del cerrajero:

‘Había una vez un cerrajero al que acusaron injustamente de unos delitos y lo condenaron a vivir en una prisión oscura y profunda. Cuando llevaba allí algún tiempo, su mujer, que lo quería muchísimo, se presentó al rey y le suplicó que le permitiera por lo menos llevarle una alfombra a su marido, para que pudiera cumplir con sus postraciones diarias. El rey consideró justa esta petición y dio permiso a la mujer para llevarle una alfombra para la oración.

El prisionero agradeció la alfombra a su mujer, y un día, haciendo sus oraciones, vio que su mujer había tejido en la alfombra el dibujo de la cerradura, el plano de la prisión que lo tenía retenido y de la mejor noche para poder huir; información que le fue muy útil para poder escapar’.

Sé que los políticos no tienen la información útil para luchar con el covid-19; por lo que no hay que pedírsela. Pero sí, que mantengan la boca callada si no tienen nada mejor que decir. Estamos cansados que apenas un día después del estado de alarma, ya se filtren informaciones sobre el confinamiento los fines de semana; o las diferentes medidas sobre el teletrabajo (que salgan diferentes consellers de la Generalitat diciendo cosas diferentes al respecto, no es nada ilustrativo, ni pedagógico, ni motivador).

Estamos cansados de especialistas científicos y sanitarios que nos invaden repetidamente con información sobre ratios, que ya no aportan nada nuevo, pues sabemos que los porcentajes están en función del número de pruebas pcr que se hacen en cada comunidad.

Y estamos cansados de mensajes pasando toda la responsabilidad a la ciudadanía, cuando ayer el ministro de sanidad, Salvador Illa y pablo Casado, del PP, junto con 150 invitados, personajes del mundo político, empresarial y deportivo, acudieron a una entrega de premios, en la gala de los ‘Leones de El Español’, organizada por un medio de comunicación (el diario El Español).

La ministra Montero ha asegurado que ‘aunque se cumplían las medidas de seguridad, habrá que hacer autorreflexión’.

Según información de El Periódico, en la cena ‘no se respetaron las distancias de seguridad’, y asistieron el ministro de sanidad, Salvador Illa, la ministra de defensa, Margarita Robles, el ministro de justicia, Juan Carlos Campo, el ministro de cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, etc.

Uno de los premios se le dio a la ministra de defensa.

(fuente: El Periódico)

La información no dice a qué hora acabó la ceremonia, pero dudo que todos llegasen a casa antes del estado de alarma.

La periodista Carme Chaparro se ha quejado en twitter, diciendo: ‘¿entonces, entiendo que se me cupieran, podría organizar una cena en casa con 150 personas, ¿verdad? ¿no va a salir nadie a pedir perdón?’

Este ejemplo, como el de Pedro Sánchez con el Papa, demuestran que es muy fácil culpar y restringir la movilidad de la ciudadanía, considerando que ellos están por encima del bien y del mal.

La verdad, estoy muy cansado y deprimido. No quiero ni puedo seguir así. Quiero dimisiones, ceses, y líderes nuevos.

Estoy harto de que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias nos presenten ahora mismo los futuros presupuestos diciéndonos que son los más sociales de la galaxia, que son los más sociales de nuestra historia, cada presupuesto es el mejor de la historia, pero es que sólo faltaría. Y puede ser así, pero eso es lo mínimo, asignarán un poco más a temas sociales (y más dada la crisis de la pandemia), pero callan sobre el presupuesto de defensa, y, claro, encima, a la ministra del despilfarro con los tanques y aviones, le dan una de las medallas, y si compra más tanques le darán más medallas y más grandes.

Todo es vergonzoso. Ahora el gobierno dice que sólo fueron 80 invitados y ocupando un tercio del espacio, y que acabó antes del toque de queda; todo serán mentiras, un escándalo, pues según el estado de alarma, el máximo de las reuniones sociales ha de ser, máximo, de seis personas y el consejo de evitar reuniones sociales y teletrabajar, suspender o aplazar bodas y comuniones, y, como en Catalunya, teniendo los restaurantes y bares cerrados, a pesar de mantener las medidas reglamentarias de distancia.  

En fin, quiero irme a Marte, ya que aquí no hay posibilidad de mejora, si no viene antes un diluvio universal que lo limpie todo, pues en España los verbos dimitir y cesar no los conocen, aquí solo conocen el de imponer.

UNA PURA VERGÜENZA, UNOS POLÍTICOS SIN MORAL NI ÉTICA.

Amadeo Palliser Cifuentes

amadeopalliser@gmail.com