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España: mandatos indebidos

Siguiendo con el escrito de ayer sobre la obediencia debida, que no tiene ninguna justificación ética ni moral, por cuanto los ejecutores, como vimos, excusan sus acciones por el simple motivo de obedecer.

Esa misma inmoralidad, la podemos encontrar en las malas artes de los responsables, que toman decisiones indebidas, sin la menor respuesta de los subordinados, por ejemplo:

Las elecciones generales finalizadas ayer en Portugal, en las cuales, el presidente Rebelo de Sousa ha sido reelegido con una fuerte abstención, casi del 61%; es decir, con sólo un 39% de participación, cuando las anteriores elecciones tuvieron una participación del 47,12% (obviamente, también muy baja).

El motivo de esa gran abstención del 61%, es debido a la crisis de la pandemia; pues, a pesar de las medidas y del voto por correo, los portugueses no han considerado que eran una suficiente garantía ante el riesgo de contaminación.

Los argumentos legales para mantener las elecciones, a pesar de la crisis sanitaria, eran muy consistentes, ya que la constitución portuguesa no contemplaba su aplazamiento. ¿Pero, no hubiera sido posible realizar un acuerdo entre todos los partidos, para poner por encima de las leyes, la vida de los ciudadanos? Obviamente, realizar una reforma de la constitución, meses atrás, es muy fácil decirlo ahora, ya que no se podía ¿o sí? prever la evolución de la pandemia; y, de todos modos, su modificación hubiera requerido ser votada, por lo que el problema hubiese sido el de ahora.

Rebelo de Sousa recibió el 61% de los votos (casualmente, la misma ratio que la abstención), pero, el 61% del 39% de votantes, no llega al 24% de los votos efectivos; es decir, una cuarta parte. Democráticamente, ha ganado, y tiene la legalidad del sistema, ¿pero, socialmente, moralmente, tiene un reconocimiento?    

En las recientes elecciones de los EUA, la participación fue del 66,2%, y Joe Biden obtuvo el 51,31%, es decir, de un censo de 239,2 millones de posibles votantes, obtuvo 81,3 millones, por lo tanto, apenas un 34% del censo.

En las elecciones generales de España del 10 de noviembre del 2019, la participación fue del 69,9%, y de los 24,5 millones de votos emitidos, el PSOE obtuvo 6,8 millones. Así que, sobre los casi 37 millones del censo, Pedro Sánchez obtuvo apenas un 18,4%.

Ya sabemos que ‘la democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás’, como dijo el ex primer ministros británico Winston Churchill (1874-1965)

Por eso, sería preciso que los gobernantes no olvidaran el escaso respaldo popular que tienen, que ponderasen sus decisiones sin olvidar al resto de la población. Pero vemos que es muy difícil, ya que Pedro Sánchez, por ejemplo, actúa como si fuera un monarca absoluto, como si tuviera una mayoría aplastante, decisiva e indiscutible.

Y entre sus decisiones, podemos destacar ahora, su determinación de realizar las elecciones catalanas el 14 de febrero próximo, a pesar de que la mayor parte de los partidos catalanes acordaron retrasarlas, por la crisis del Covid, al mes de mayo. Pero, el PSOE-PSC pretende ‘beneficiarse’ del ‘efecto Illa’, que será, esperamos, ‘el defecto Illa’.

Pues eso, que un jefe de gobierno con una representatividad mínima (si bien con los escaños de Unidas Podemos, tenga una mayoría relativa) decida aprovechar la crisis sanitaria, con el miedo que comporta, especialmente a las personas mayores y más vulnerables, es amoral.

Claro que para eso cuenta con el apoyo del poder judicial y de los demás poderes del estado, pues todos ellos tienen, como único objetivo, ganar a los partidos independentistas, quitarnos la presidencia de la Generalitat y, de ese modo, su sueño es que así, después, podrá abrir el diálogo que tiene frenado; pero será un monólogo consigo mismo, ya que si el futuro president fuera Salvador Illa, veríamos, como muy bien describió Ovidi Montllor en su canción ‘sí senyor’ (que ya transcribí hace unos días), Illa sería el prototipo del: ‘si señor, que sí señor / tiene razón, señor / muy bien, señor / mande, señor / si, señor / re-sí, señor / recontra sí, señor / no se preocupe, señor (…)’

Y eso no deja de ser un abuso de poder, por parte de Pedro Sánchez, pues aprovecharse de las argucias legales tiene un nombre: PREVARICACIÓN.

Y que en su entorno (gobierno y partido) no haya nadie que le replantee el tema, que le haga recapacitar, que le haga ver que esa forma de proceder no es ética, demuestra, una vez más, que todos ellos son unos súbditos, unos aprovechados, en definitiva, cómplices del abusador. Es evidente que no quieren profundizar en la democracia, lo único que buscan el que su partido salga vencedor, para, de ese modo, preservar sus cuotas de poder. Eso sí, el día de las elecciones, esos mismos dirigentes nos dirán que es el día del triunfo de la democracia. ES PARA SALIR CORRIENDO Y NO PARAR; PERO NO, ESTA ES NUESTRA TIERRA, NUESTRO PAÍS, LOS QUE TIENEN QUE IRSE SON ELLOS.

Otro ejemplo lo hemos tenido hoy, al enterarnos que:

‘El patrimonio nacional se gasta medio millón de euros extra en tres piscinas de Felipe VI

El estado español continúa pagando la vida del rey emérito Juan Carlos I huido a Abu Dhabi, y también los extras de Felipe VI que están excluidos del presupuesto general marcado. El último ejemplo es que el patrimonio nacional ha fijado gastarse este año 2021, hasta 500.000 € en el mantenimiento de tres piscinas de la casa real. Este dinero sale del ministerio de presidencia. Un órgano que tiene, oficialmente, la finalidad de preservar el patrimonio histórico y cultural, pero no una piscina particular sin ningún interés arquitectónico.

(…)

Para ello se excusa con que cumple el decreto marcado por el ministerio de sanidad que establece ‘el cuidado de espacios públicos y privados’, pero en estas piscinas solo se pueden bañar Felipe VI, su familia y sus invitados.

(…)

A esos 500.000€ se han de añadir otros 240.000 para el mantenimiento del edifico de la Zarzuela (…), otros 893.000€ para tareas de limpieza, más otros 140.000 para los servicios forestales del palacio. Prácticamente hay 2 millones de euros extras que se han de sumar a los 8,4 millones oficiales que los españoles pagan anualmente con sus impuestos, para mantener a la monarquía.

Patrimonio nacional dedica dinero y personal a la casa real. Según los últimos datos publicados del 2015 (si, de cinco años atrás) se destinan 122 trabajadores a la Zarzuela’.

(Núria Casas, elnacional.com, 25 de enero 2021)

Después nos dicen que la monarquía española es la más austera del mundo mundial, pero, claro, manipulando los costes, faltando todo tipo de transparencia, nadie puede saber el coste real, pues vimos hace poco que el coste de Juan Carlos I en Abu Dhabi, lo pagan entre los ministerios de interior y de asuntos exteriores. Todo es una vergüenza más.

Y claro, así el presupuesto de la casa real, de 8,4 millones de euros, debe quedarles libres de polvo y paja.

Pero, evidentemente, los culpables son los gobernantes, Suárez, González, Aznar, Zapatero, Rajoy y Sánchez, pues todos ellos han consolidado ese tipo de corrupción, toda esa opacidad y, en definitiva, un uso y abuso de caudales públicos, que merecerían un análisis y ser juzgados.

Pero sabemos que la monarquía es tabú, en este país de pandereta, ya que no se pueden realizar comisiones de investigación, ni solicitar las informaciones precisas, ya que los partidos unionistas frenan cualquier actividad clarificadora. Y de la Injusticia española no podemos esperar nada.

Obviamente que, en plena pandemia, con la crisis sanitaria y económica, el ministro de sanidad dé cobertura al mantenimiento de las citadas piscinas, a ese coste de 500.000 €, mientras faltan jeringuillas en los hospitales para aplicar la sexta dosis de la vacuna, ya que, con las jeringuillas disponibles, sólo pueden sacar cinco.

Que Pedro Sánchez y Salvador Illa, prioricen los lujos de Felipe VI y su familia; y que esa familia, por llamarle de alguna manera, no tengan el menor escrúpulo para seguir aprovechándose de los recursos del estado, estando en plena crisis de todo tipo, sólo pueden calificarse de ROBO.

Pero, claro, lo único que les interesa es seguir manteniendo el sistema, seguir con su chollo; y para eso, quieren que la ciudadanía seamos meros súbditos, acríticos, que no replanteemos nada.

Karel Cäpek (1890-1938) en su obra teatral R.U.R. (Rossum’s Universal Robots), representada en Praga en 1921, fue el que por primera vez denominó robot a los androides; que, con el tiempo, la ciencia ficción y la realidad han ido mejorando, para lograr robots, máquinas trabajadoras ‘sin voluntad propia, sin pasiones y sin pasado’, y así nos quieren a todos. Los que ostentan el poder de forma abusiva, quieren tenernos controlados, sumisos, serviles.

Pero, por suerte, de tanto en tanto aparecen verdaderos héroes que hacen que la sociedad de un salto hacia adelante, y un ejemplo, entre los muchos que hay, lo tenemos con Dorothy Counts (1942 – (78/79 años):

‘Érase una vez una chica de 15 años que quería estudiar. ‘No puedes estudiar ahí’, le decía su vecina. ‘No puedes estudiar ahí’, le decía el señor que vendía helados. ‘No vas a estudiar ahí’, le decía el ayudante del sheriff del condado.

Y es que la protagonista de esta historia tenía dos hándicaps nada desdeñables en la Carolina del Norte de 1957, a saber: era mujer y era afroamericana.

‘No puedes estudiar ahí’, le dijeron todos, pero Dorothy, que así se llamaba aquella chica, se matriculó aquel setiembre en un instituto de secundaria para blancos.

El consejo de ciudadanos blancos de la ciudad, compuesto por honorables y respetables miembros de la sociedad local, montó en cólera e instigó al resto de alumnos para que ‘la echaran fuera’ y pidió a las alumnas: ¡Escupidle, chicas, escupidle!

Y así, con el gesto impasible de quien se sabe haciendo lo que debe hacer, entró nuestra Dorothy en el colegio para blancos Harry Harding High School, entre insultos, escupitajos, pedradas, burlas y miradas de odio. No le resultó nada fácil, como imaginarán. Pero ningún músculo de su cara reflejó el miedo que debía sentir; ni la impotencia, ni la tristeza.

Dorothy siguió caminando entre rostros vociferantes y muecas burlescas. La dignidad con piel de ébano, orgullo de género, clase y raza, atravesó con determinación un pasillo de amenazas, de demencial salvajismo endémico, de absurdo y miserable odio … y cubierta de escupitajos tomó asiento en su pupitre.

Durante los primeros cuatro días le volcaron cubos de basura encima mientras almorzaba, siempre sola, en un rincón del comedor escolar.

Ignorada por los profesores, Dorothy atendía a las explicaciones, se aplicaba en sus notas y soportaba estoicamente los objetos que le lanzaban durante las clases.

Finalmente, fue su familia la que empezó a ser objeto de agresiones y amenazas y ante el peligro que corrían sus seres queridos nuestra amiga decidió desistir y se trasladaron a Philadelphia.

En cualquier caso, Dorothy ya había hecho su trabajo. Un año más tarde, miles de estudiantes negros / as de todo el estado se matriculaban en institutos para blancos.

‘No puedes estudiar ahí’, le dijeron. Y vaya si pudo. Y ni su vecina, ni el señor que le vendía los helados, ni el ayudante del sheriff, ni sus compañeras que le escupían, ni sus compañeros que se burlaban, ni ningún miserable miembro del consejo de ciudadanos blancos de Charlotte, en Carolina del Norte, pasaron a formar parte de los libros de historia: Dorothy Counts, si’.

(orfanatodeutopias.wordpress.com)

‘La familia se mudó a Pensilvania, donde Counts asistió sin problemas a la escuela Filadelfia. Posteriormente volvió a Charlotte, donde se graduó en psicología en la universidad de Johnson C. Smith; y dedicó toda su vida profesional a cuidar a niños sin recursos (…) en 2010, la Harding High School rebautizó su biblioteca como Counts-Scoggins, un honor pocas veces concedido a personas vivas’.

(Wikipedia)

Como vemos, siempre es necesaria la heroicidad de unas pocas personas para romper los viejos esquemas. Y nosotros, los independentistas catalanes vemos que los unionistas, en general, y todos los poderes del estado, nos maltratan como a Dorothy, pero, como ella, sabemos que venceremos. NO HAY OTRA.

No podemos seguir en un país con un rey y un gobierno que desprecian la salud, la vida de los ciudadanos, con tal de que su estatus no se modifique. Ellos, como Jóssif Stalin (1878-1953), creen que: ‘Una muerte es una tragedia, un millón de muertos es sólo estadística’.

Un país que, como dice Laura Borrás (JuntsxCat), ‘Lo que hace falta al ejército español es una vacuna contra el franquismo que aún lleva en la sangre y esta vacuna aún no hay ningún laboratorio que la fabrique’.

(www.xcatalunya.cat)

En definitiva, tenemos y debemos independizarnos, por higiene mental y democrática, para poder dejar un mejor futuro a nuestros nietos.

Amadeo Palliser Cifuentes

amadeopalliser@gmail.com