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Esperando al oráculo Sánchez

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

En una muestra más de inmadurez democrática, el PSOE está inmovilizado, a la espera de que Pedro Sánchez, en el comité federal del próximo sábado, anuncie las ‘buenas nuevas’ sobre la regeneración del partido y las medidas necesarias contra la corrupción, como intento explicar en el presente escrito.

Lola García, subdirectora de La Vanguardia, ha publicado hoy su columna titulada ‘Sánchez y las expectativas’, y apunta que:

‘Todas las miradas convergen en Pedro Sánchez. Se espera que el presidente, una vez más, saque su as de la manga para calmar al PSOE (…) la biografía política de Sánchez está plagada de giros de guion inesperados, por lo que cualquier otra cosa defraudaría a sus seguidores y también a sus detractores. Es más, si no hay sorpresa que actúe como revulsivo, muchos interpretarán que el líder resistente ya no lo es tanto, que se le acaba la capacidad para salir de los atolladeros (…)’

Como he señalado, un partido político tan extremadamente vertical y jerarquizado, me parece una organización muy frágil y rozando el infantilismo, pues ese absolutismo es la antítesis de la más pura esencia democrática.

Asimismo, ¿cómo puede tener carta blanca total, un ‘líder’ como Sánchez, que sus dos secretarios de organización, designados personalmente por él, han acabado imputados por corrupción?, ¿su culpabilidad, cuanto menos ‘in eligendo’ e ‘in vigilando’, no son argumentos claros para desconfiar de un tercer nombramiento de secretario?, ¿y quién puede asumir ahora ese cargo sin nuevas dudas?, ¿dividirá el cargo para que se autovigilen y controlen?, ¿nombrará a una militante femenina, para dar un nuevo golpe de efecto, despistando con la equidad?

Y, ¿hasta cuándo, los militantes podrán aceptar que los ‘malos malísimos’ de la película sean, exclusivamente, los secretarios de organización, y que los secretarios generales desconozcan totalmente lo que hacen?

Este patrón lo hemos visto de forma repetida en el PP de Mariano Rajoy, con Luis Bárcenas; en CiU de Jordi Pujol, con Daniel Osàcar; en el PSC de Raimon Obiols, con Josep María Sala; y ya no digamos en el PSOE de Felipe González, que, en las causas de terrorismo del GAL, nunca se quiso despejar la incógnita de la X.

Pero está claro, los partidos políticos no quieren aprender, y eso debemos interpretarlo como que ya les va bien ese papel de cortafuegos, para salvaguardar al respectivo líder, independientemente de su ‘inocencia’; y si fuera así, sería evidente que la justicia y la responsabilidad, brillan por su ausencia en ese tipo de organizaciones, que deberían ser modélicas, para atraer a los votantes.

Y volviendo a la situación actual de Pedro Sánchez, parece inconcebible que siga prevaleciendo el funcionamiento de la mítica Grecia Clásica, con su Oráculo de Delfos (originariamente denominado Pito (gran serpiente) y de ahí deriva ‘pitia’ la pitonisa).

Etimológicamente Pito tenía relación con el verbo ‘pythomai’ (pudrir, pues Apolo había dejado pudrir la serpiente, tras matarla) y también con el verbo ‘pynthanomai (informarse, aprender, que se refería a las funciones del propio oráculo)

Y me parece que ambas interpretaciones se ajustan a la situación actual de Sánchez, ya que está dejando pudrir el tema, pues no comparecerá en el congreso de los diputados hasta el 9 de julio, pero, para enmarañar el tema, el PSOE impuso subdividir la jornada, la mañana para debatir sobre la corrupción, y la tarde sobre política internacional, para debatir sobre el incremento del gasto de defensa. Así, Pedro Sánchez pretende tapar, o disminuir, los titulares sobre la corrupción, con su verborrea internacionalista.

Y volviendo a los oráculos de Delfos, cabe señalar que las respuestas que daba, solían ser vagas y llenas de dobles significados, que requerían de ‘intérpretes’; y eso es lo que me temo que pasará tanto este sábado, en el congreso federal, como el próximo miércoles 9, en el congreso de los diputados, pues mucho me temo que esta vez a Sánchez ya no le quedan más conejos en la chistera.

Estobeo, en el s. V, recopiló 150 máximas délficas, entre las que destacan las tres principales, atribuidas, asimismo, a los Siete Sabios de Grecia:

‘Nada en demasía’,

‘Conócete a ti mismo’.  

‘Haz una promesa y la fatalidad estará cerca’

Esta última máxima, es interpretada con ‘el peligro de aferrarse demasiado a todo cuanto creemos seguro, pues la vida siempre nos sorprende; así, conviene no confiarse de más y andar con cautela, pues en el momento en que creamos que todo está encauzado, será cuando empiecen a venir las desgracias’.

Así que por más promesas que haga Sánchez sobre la regeneración, que ya sería la regeneración de la regeneración, veremos que su fatalidad estará próxima, ya sea por la aparición de nuevos informes de la UCO, o por el ‘ablandamiento’ de Santos Cerdán en la prisión, y decida cantar la traviata, y no precisamente la de Giuseppe Verdi.

Y, con este panorama, el lunes 14, el PSC/PSOE deberá presentar el nuevo sistema de financiación de Catalunya, con quince días de retraso, y que no será singular ni próximo a los conciertos vasco y navarro.

Evidentemente, para afrontar los acuerdos de investidura, tanto del propio Sánchez como de Illa, sería deseable un gobierno sólido y estable, para hacer frente a las críticas que le lloverán del PP y Vox, así como de algunos de los varones del propio PSOE. Pero, al no darse esa fortaleza, no podemos esperar ni confiar con grandes avances, no solo cuantitativos, si no, cualitativos, pues no se verá capaz de ahondar más en todas las crisis que tiene abiertas, y que, con toda seguridad aumentarían, dado el recelo y envidia ante posibles cesiones a Catalunya.

En definitiva, que tenemos por delante unos días ‘interesantes’ que veremos cómo acaban; y lo malo es que los catalanes estemos distraídos con esas politiquerías, y nos alejemos, de cada vez más, de las batallas que deberíamos afrontar para implementar el resultado del referéndum del 2017.