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Esta mañana (8/09), de sorpresa, Pedro Sánchez ha anunciado 9 medidas contra el gobierno de Binyamín Netanyahu, mostrando, a mi modo de ver, una nueva muestra de presentarse como relevante para marcar la agenda política, como intento explicar.
Es preciso señalar que estas medidas me parecen necesarias y oportunas (y tardías); así como la posición oficial ante el genocidio que están realizando en Gaza. Pero, asimismo, me parece preciso puntualizar diferentes aspectos:
En primer lugar, que una declaración unilateral e independiente de un miembro de la UE, es una clara evidencia de que la UE no tiene una política exterior, pues carece de la cohesión precisa para ello. Y eso es una clara muestra de la irrelevancia de ese club de mercaderes.
En segundo lugar, que esa ‘contundente’ declaración, en un lunes a primera hora, de una semana que será tensa políticamente para Pedro Sánchez, pues:
- se evidenciará su incapacidad de aprobar la reducción de la jornada laboral a 37,5 h., como exige Sumar, su socio de gobierno;
- y, el próximo jueves, María Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, deberá presentarse como investigada, ante el tribunal, por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios,
- etc.
parece, a todas luces, una forma de intentar marcar la agenda informativa, las tertulias variopintas, etc., centrándolas en esa determinación en política exterior, dejando en segundo o tercer nivel, los problemas de política interna, como los citados.
En tercer lugar, entre las nueve medidas anunciadas, la más destacada es el embargo de armas a Israel, que, según ha indicado, se aplica de facto desde octubre del 2023, pero ahora aprobará de urgencia un real decreto ley para formalizar y consolidar jurídicamente la prohibición legal y permanente de comprar y vender armamento, munición y equipamiento militar a Israel.
Pues bien, ese anuncio de no comprar ni vender armas a Israel, Sánchez lo ha repetido en varias ocasiones, pero, su propio gobierno lo ha ido incumpliendo de forma repetida, incluso con excusas variopintas, al ser descubierto por la prensa:
- que se trataba de compromisos anteriores;
- de ‘desajustes y errores puntuales’ (como dijo el ministro Fernando Grande-Marlaska, respecto a la compra de municiones por valor de 7 millones de euros, para la guardia civil);
- de compras ineludibles al tratarse de programas informáticos especiales, por lo que la ministra de defensa Margarita Robles, consideraba inviable un embargo total, pero que, como anuncio tenía un importante mensaje simbólico y político;
- etc.
es decir, unas muestras de un gobierno esquizoide, con diferentes ‘caracteres’. Asimismo, la ministra dijo que no podían evitar que la OTAN comprase armas a Israel y acabasen en el ejército español.
Y esa es la estrategia habitual de Pedro Sánchez, como sabemos los catalanes, la de hacer anuncios de grandes medidas, que incumple, pero no tiene ningún pudor en repetir el anuncio, para, de ese modo, seguir intentando capitalizar el ‘beneficio’ del anuncio en cuestión.
Así, Pedro Sánchez sigue la estrategia de ’vender la piel del oso antes de cazarlo’, pues encaja a la perfección en su fábula del ‘cuento de la lechera’, es decir, de construir mundos paralelos, imaginarios, sin la base precisa para sustentarlos. Y esa inconsistencia es una garantía del máximo fracaso a corto o medio plazo, obviamente.
Como he dicho, todas las medidas, incluso la de considerar persona non grata a Netanyahu, me parecen necesarias, a pesar de que serán simbólicas e irrelevantes, al no ser adoptadas por la totalidad de la UE. Pero, de todos modos, me parecen decisiones valientes, aunque ‘limitadas’, al no efectuar la retirada de la embajadora española en Tel-Aviv, Ana María Salomón.
Ahora bien, la oportunidad mediática de esas medidas no quita que la intención de Sánchez sea múltiple, incluso la de tapar sus problemas personales, como así lo ha expresado el ministro israelí de exteriores, Gideon Saar, al decir que:
‘Pedro Sánchez quiere tapar sus graves escándalos de corrupción, efectuando todo un ejercicio de distracción, para desviar la atención (…) asimismo, ha dicho que Sánchez ha mostrado un activismo obsesivo contra el estado hebreo máxime manteniendo vínculos con gobiernos tiránicos y siniestros como el de Irán o el de Venezuela de Nicolás Maduro y su sorprendente falta de consciencia histórica de los crímenes de España contra el pueblo judío, como el de la Inquisición del 1492, que se considera como una completa limpieza étnica de los judíos a finales del siglo XV (…) también ha recordado que el estado español fue el último país de Europa occidental en establecer relaciones diplomáticas con Israel (año 1986), y ha considerado que el gobierno de Sánchez estropea de forma deliberada las relaciones que se han construído en las últimas décadas tanto con gobiernos socialistas como conservadores (…) No todas las críticas a la política israelí son antisemitismo, pero cuando se caracteriza por la demonización, la deslegitimación y una doble vara, es antisemitismo.
(…) y Gideon Saar ha asegurado, asimismo, que Yolanda Díaz (a la que han vetado si entrada en Israel) se aprovecha de la debilidad política del presidente Sánchez y lo arrastra, paso a paso, a implementar su visión antiisraelí y antisemita (…) por lo que estudiarán decisiones adicionales contra el estado español, además de informar a todos los aliados de Israel en todo el mundo, de la peligrosa naturaleza del actual gobierno español’.
(Berto Sagrera, elnacional.cat, 8 de setiembre 2025)
Por todo esto, y sin querer desmerecer las medidas adoptadas, me parece que Pedro Sánchez está jugando al billar de carambolas a tres bandas, intentando conseguir el ‘más difícil todavía’, es decir, tapar los problemas legales familiares; contentar a Sumar, su socio de gobierno; y, a la vez, dar una imagen progresista a nivel internacional, pues se ve como el rey de la ‘triple corona’ del snooker (modalidad de billar de troneras)
Es evidente que estamos en un peligroso momento político internacional, culpa, en gran parte, de Donald Trump, motor del giro ultraconservador, pues es notorio que hay una inestabilidad en muchos países: en Francia (con la probable caída, esta tarde, del gobierno de François Bayrou); Alemania en recesión; Los Países Bajos, en su crónica crisis; el RU con la remodelación del gobierno; Úrsula con der Leyen de descrédito en descrédito; y ya no digamos las diferentes incidencias en gobiernos como el de Javier Milei (Argentina), y las provocadas como respuesta opositora de defensa de Nicolás Maduro (Venezuela), etc.
Ante esta situación de crisis generalizada, y sin caer en el viejo refrán de ‘a mar revuelto, ganancia de pescadores’, los independentistas catalanes deberíamos ser conscientes de que, más que nunca, es necesaria la unión de todos los partidos que desean la República Catalana; pues en el actual escenario, los peces grandes se comen a los chicos, y los poderosos sólo respetan a los fuertes, como vemos con el nefasto pacto implícito entre Trump y Putin.