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¿Final de fase, o final de ciclo?

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Viendo el vergonzoso espectáculo político mundial, desde las asesinas guerras motivadas por los poderosos, hasta el circo barriobajero de la política española, creo que no estamos ante un final de etapa, si no, ante un final de ciclo, como intento explicar.

En un momento en el cual, el sheriff del planeta, Donald Trump, se atreve a decir que: ‘sabemos exactamente donde se esconde el llamado líder supremo, es un objetivo fácil, pero está seguro allá, no lo sacaremos (mataremos) al menos, ahora no. Pero no queremos misiles contra civiles o soldados americanos. Se nos acaba la paciencia’.

En un planeta utópico, amenazas así, carentes de la más mínima ética y moral, deberían descalificar a su autor, imputarlo e incapacitarlo de por vida. Igualmente debería pasar con los políticos corruptos, y los corruptores. Pero vemos que no es así, más bien pasa lo contrario. Y esta es la negra fase que estamos viviendo.

Centrándome en el reino español, estos días estamos viendo que los principales partidos políticos, PSOE y PP, están en plena batalla campal, con estrategias de descalificación cruzadas, más que en la defensa de la propia gestión y proyecto.

Y de momento, sólo conocemos la punta del iceberg, que, en el PSOE, por ahora, se centra en Koldo García, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, pero van saliendo otros delincuentes, como:

  • José Antonio Marco Sanjuán, hasta ahora presidente del tribunal económico administrativo central español (TEAC), acusado de haber cobrado 100.000 € en comisiones para archivar causas judiciales. 
  • Asimismo, José Manuel Entrecales, presidente y CEO de la empresa constructora Acciona, ha cesado al máximo responsable del área de construcción en España, Justo Vicente Pelegrini, por corruptor.

Pero la limpieza requiere sus formas, y no me parece de recibo que el mencionado funcionario, Marco Sanjuán, que era el número tres de la ministra de hacienda, vicepresidenta primera del gobierno y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, actúe como si fuera ajena a la tormenta.

Siendo magnánimo, puedo entender como lógico, que M. Jesús Montero y Pedro Sánchez, se puedan sentir sorprendidos al hacerse públicos los delitos cometidos. Pero es ilógico que no hayan tenido el control y el conocimiento preciso para evitar esos robos. Como tampoco es lógico que hasta dos días antes, ambos políticos defendieran la gestión de Santos Cerdán, a pesar de haber tenido muchos inputs informativos que corrían por todos los medios de comunicación. Y tampoco es lógico que se haya permitido a Marco Sanjuán presentar el cese voluntario, en lugar de efectuarlo de forma disciplinaria y con luz y taquígrafos.

Es evidente que, siguiendo con cierta magnanimidad, tanto Sánchez como Montero deberían asumir, como mínimo, la culpa ‘in eligendo’ e ‘in vigilando’, así como la de ‘in contrahendo’, y podría ampliar la lista con la culpa inconsciente, por imprudencia o falta de previsión, etc.

Asimismo, es preciso recordar que las acusaciones contra los secretarios de organización del PSOE, están basadas en la información establecida por la UCO de la guardia civil, y los independentistas catalanes ya hemos sufrido muchas investigaciones imaginarias e inventadas. Y sabemos, también, que esperar a la decisión final de los jueces, tampoco clarificará nada, ya que el poder judicial está llevando una guerra, realizando un golpe de estado, para ‘defender’ a su unidad española encabezada por su rey; y claro, tanto los independentistas, como Sánchez (por haber pactado la ley de la amnistía) somos considerados sus enemigos a aniquilar. Pero, con todo, los casos contrastados en la actual corrupción parecen ser más que relevantes, como asumió el propio Sánchez.

Y en un momento así, todos los políticos intentan salvar sus propios intereses personales y partidistas. El summum lo tenemos en Pedro Sánchez, diciendo que mantendrá la actual legislatura, para acabar de hacer lo que los ciudadanos le encomendaron, pero, olvidando que él perdió las elecciones (y es presidente gracias a pactos de investidura, legales y democráticos) y, en paralelo, decir que no anticipa las elecciones, para no perderlas y que lleguen al poder el PP y Vox. ¿En qué quedamos, vale o no vale la decisión de la ciudadanía, o solo vale cuando va a su favor?  

Como vemos, estamos en una fase de excesos de todo tipo. El sociólogo Zygmunt Baugman (1925 – 2017) llamó a la actual sociedad de ‘la tarjeta de crédito’, que vino después de la denominada de ‘cuenta bancaria’; y la de la tarjeta de crédito se caracteriza por el exceso, de la abundancia de pies de barro. El poeta Óscar Wilde (1854 – 1900) dijo: ‘Puedo resistir cualquier cosa excepto la tentación’, y en esta fase de excesos, vemos que todo vale, es la ley de la jungla, y todos sucumbimos a nuestras tentaciones, y así nos va.

Y los independentistas vemos que estos tiempos turbulentos nos perjudican todavía más, ya que ahora, Pedro Sánchez y Salvador Illa tienen una excusa para paralizar todos los acuerdos de investidura, por ejemplo, el de la financiación singular de Catalunya. Y así, irán tirando. Y solo me cabe la vana esperanza de que sirva de lección a Junts y, especialmente a ERC, para no seguir con la ‘ingenuidad’ que han tenido hasta ahora, pues, a la ligera, entregaron el poder a los represores.

Los independentistas deberíamos asumir que el referéndum del 2017, fue el mejor y más potente acto desde 1714, pero, como dijo Henry Wadsworth Longfellow (1807 – 1882): ‘Grande es el arte de comenzar, pero mayor es el arte de concluir’ (…) ‘Siempre es más fácil empezar algo, que terminarlo’.

Por todo, debemos valorar el momento actual, ponderando que ‘la señal de que una etapa de nuestra vida toca a su fin, suele ser el hartazgo que viene acompañando de esa sensación de estancamiento tan incómoda de que las cosas no dan más de sí’.

Por eso, para avanzar hacia la siguiente etapa, sería preciso ir soltando el lastre que nos ancla a la presente fase. Pero mi impresión es que no estamos preparados para renovarnos, por eso me inclino a pensar en un final de ciclo, que nos lleva a un abismo, pues lo desconocemos todo. Aún así, y como ha pasado siempre, aparecerán nuevos personajes, nuevas ideas, nuevas oportunidades, nuevas represiones, y estoy convencido de que nuestros nietos actuarán como mejor les parezca y convenga, y que nosotros, si viviésemos, no compartiríamos, pues el cambio generacional funciona así.

Para finalizar este deprimente escrito, me parece interesante volver al citado Longfellow:

  • ‘Se necesita menos tiempo para hacer algo bien que para explicar por qué lo hicimos mal’.
  • ‘La persistencia y la determinación son la clave del éxito en cualquier emprendimiento’
  • ‘Incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una pequeña luz que puede guiar nuestro camino’
  • ‘Las palabras pueden tener un poder inmenso, tanto para construir como para destruir’