La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) atraviesa un momento crítico de fractura institucional, marcado por el deslinde y la deslealtad entre la «casta dorada» frente al inicio de la gestión de Gustavo Pacheco, designado como rector general.
Consultados durante su Congreso, trabajadores sindicalizados de la UAM advirtieron que han sido testigos del ambiente de desdén que los Coordinadores de la gestión anterior —aún en funciones o recién reubicados— han mostrado hacia el nuevo rector general. Señalaron que si así se comportan entre ellos, no sería de extrañar que esas mismas actitudes se traduzcan en faltas de respeto o menosprecio hacia el personal de base. “Nos damos cuenta de todo. Si no respetan a su nuevo rector, mucho menos van a respetar a los trabajadores. No se puede construir una universidad democrática con actitudes mezquinas”, expresó un delegado sindical de Lerma.
De forma particular, se mencionó que Mauricio Salas, nuevo rector de Cuajimalpa; Lourdes Delgado, secretaria de esa misma unidad; y la secretaria general, doctora Norma Rondero, se han deslindado de las actividades encabezadas por Pacheco, evitando participar en actos institucionales e ignorando acciones para la transición. Incluso, algunos asistentes al Congreso señalaron que ninguno de ellos manifestó respaldo ni celebró públicamente la designación.
Durante el encuentro sindical también se recordó que, en meses previos a la designación, circularon comentarios despectivos hacia Pacheco cuando se desempeñaba como coordinador general. La maestra Yisel Arce Padrón, actual directora general de Difusión Cultural, fue señalada por sindicalizados como una de las funcionarias que en distintas reuniones públicas se expresó en esos términos.
A estos hechos se suman señalamientos por presuntos actos de corrupción en la Secretaría General, donde su director y subdirectora de Rondero han sido acusadas de tener intereses personales en procesos de obra y adquisiciones institucionales, lo que ha encendido las alertas dentro de la comunidad universitaria. “Exigimos transparencia y rendición de cuentas. No puede haber directivos intocables ni complicidades silenciosas”, subrayó otro representante del sindicato.
Las y los trabajadores sindicalizados fueron enfáticos: este tipo de actitudes no solo vulneran la autonomía universitaria, sino que anticipan un ejercicio del poder autoritario, excluyente y sin compromiso real con el proyecto UAM.
“La comunidad universitaria espera una transición ordenada, respetuosa y honesta. Pero lo que vemos es una resistencia de quienes no quieren perder privilegios, aunque eso signifique dañar a la Universidad”, se escuchó en las sesiones del Congreso sindical.