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Fuerzas telúricas

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

A nivel general estamos viendo movimientos más o menos ocultos para desestabilizar el actual ‘orden’, que teníamos asumido como mal menor, y eso lo vemos en todos los aspectos, como intento exponer a continuación.

Etimológicamente, el término telúrico viene de ‘tellus’, la Tierra, suelo. Y es el antónimo de ‘ctónico’ (khthónios), que hace referencia a los dioses o espíritus del inframundo, por oposición a las deidades celestes (…) y evoca al mismo tiempo la abundancia y la tumba.

‘Las fuerzas telúricas son las que provienen, circulan y emanan continuamente de la superficie terrestre y del subsuelo, estando muy relacionadas con las variaciones energéticas de la geo-magnetosfera, la electro-conductividad del terreno y las influencias gravito-magnéticas del Sol y del resto del sistema planetario (…) Entre todo lo que hay bajo tierra y lo que tendemos a olvidar, están las fuerzas telúricas, energías procedentes de capas freáticas, vetas minerales, zonas magnéticas, movimientos tectónicos y aire ionizado que, sin ser visibles, inciden en la superficie terrestre y en la vida que transcurre por encima de ellas (…)’

(…)

En la psicología analítica, el término ‘ctónico’ se uso para describir el espíritu de la naturaleza interior, los impulsos terrestres inconscientes del ‘sí-mismo’, las profundidades materiales de uno, pero no necesariamente con connotaciones negativas, por ejemplo, la envidia, la lujuria, la sensualidad, la mentira y todos los vicios conocidos son el aspecto negativo y ‘oscuro’ del inconsciente, que puede manifestarse de dos formas. En el sentido positivo, aparece como un ‘espíritu de la naturaleza’, animando la creatividad; y en el sentido negativo, el inconsciente (ese mismo espíritu) se manifiesta como un espíritu de maldad, como un instinto destructor.

(fuente: Wikipedia)

Pues bien, es de sobras conocido que el pasado mes de enero, con el inicio del segundo mandato de Donald Trump, se inició un gran movimiento tectónico, desencadenando todo tipo de fuerzas telúricas a nivel planetario. Pero no debemos olvidar que el movimiento ultraconservador, caracterizado por el antiglobalismo, el nacionalismo y el populismo fue apadrinado, ya desde el inicio del primer mandato Trump, por el ideólogo de extrema-derecha estadounidense Stephen Kevin Bannon, patrocinador del Frente Nacional en Francia, Vox en España, Liga Norte en Italia, Alternativa para Alemania, etc. 

Y esas fuerzas potenciaron los demonios particulares de cada uno de esos países, para desestabilizar los respectivos sistemas.

Obviamente, parte de la culpa la han tenido los partidos teóricamente socialdemócratas, ya que, por temor a perder el poder, se aplicaron a implementar medidas conservadoras, básicamente antiinmigración, y ahora, con la política armamentista; pero eso, en lugar de reforzarles, les ha hecho ir perdiendo elecciones, pues los electores prefieren los originales, antes que los sucedáneos. Y esa falta de perspectiva, unida a la ausencia de estadistas, nos ha llevado al punto actual.

En el reino español, las fuerzas neofranquistas, instaladas en todo tipo de poderes, celebraron ese cambio de péndulo político, para resurgir de nuevo y con mayor potencia, si cabe, como hemos sufrido los independentistas catalanes. Y en este contexto, no es de extrañar el acoso y derribo de Pedro Sánchez, por lo que consideran traiciones de estado: los indultos, la ley de amnistía, pactos con Podemos e independentistas, etc. 

Y dada esta situación, hubiera sido necesario contar con un gobierno potente, y sustentado por un PSOE impoluto. Pero la realidad ha sido la contraria, ya que tenemos a un narcisista como Pedro Sánchez, interesado, básicamente, en su supervivencia política y que lleva meses gobernando, pero sin ser capaz de aprobar las principales leyes, desde los presupuestos generales, hasta leyes menores, sobre los alquileres, etc. Y, asimismo, de cada vez está más acosado por diferentes casos de corrupción, unos más claros que otros, pero, en su conjunto, más que suficientes para minar su credibilidad para afrontar la regeneración precisa. Y, por su parte, el PSOE nos ha mostrado sus pies de fango, sus corrupciones y su falta de líderes con ideas, y con ética.

Y ante esta situación, la estrategia seguida por Pedro Sánchez, y sus acólitos, como Salvador Illa (155), María Jesús Montero, Félix Bolaños, etc., a mi modo de ver, es la equivocada, pues intentan seguir adelante, desentendiéndose de la corrupción, como si fuera un ‘invento’ de la derecha extrema y extrema derecha, y abusando del mal presagio que podría caernos con un posible futuro gobierno ultraconservador.

Cuando, lo necesario y adecuado, sería hacer un acto de contrición, presentar profundas medidas regeneradoras y ofrecer un programa ilusionante. Pero, claro, esto exigiría plena dedicación al gobierno y a su partido, en lugar de ‘vivir’ por y para la política internacional, como si Pedro Sánchez se estuviera labrando una salida personal ‘digna’, un salvavidas personal. Al menos esa es la sensación que da.

Todo es muy complejo, pues la realidad es que la organización nacional del Yunque, fundada en 1953 en Puebla (México), con ideología fascista, ultracatólica, antiliberal, anticomunista, etc. se fue difundiendo, extendiendo sus raíces en todos los países. Por ejemplo, en España, las asociaciones ‘Hazte oír’, ‘Abogados cristianos’, etc., llevan años sirviendo de veleta para los poderes judicial, policial, eclesiástico, etc.

Ante este contexto, el electorado, especialmente el catalán, nos encontramos verdaderamente confusos, y eso potencia el pasotismo y, en última instancia, el abstencionismo, o, todavía peor, el giro hacia la derecha (camuflada de PSC/PSOE), con la falsa excusa de que el recambio es regenerador, por si sólo.

Y esta situación, claro, es sumamente decepcionante, preocupante y difícilmente reversible.

Por eso, es más necesario que nunca, que los independentistas intentemos desmarcarnos de esa pesimista corriente, y nos volvamos a centrar en nuestro objetivo, que no es otro que conseguir nuestra República Catalana, pues, únicamente así, podríamos configurarla a nuestro gusto y manera, para adecuarla a las necesidades de nuestra sociedad catalana. No hay otra.

Pero todo este negro nubarrón también pasará, y será más pronto que tarde, si retomamos nuestro propio camino, si actuamos en consonancia con nuestros deseos.

Para finalizar este escrito, con una nota personal, que confirma que todo pasa, ayer tuve la última sesión de radioterapia, 28 en total, mediante la máquina LINAC (acelerador lineal) una máquina ultramoderna, que parece un gran pulpo cuyos brazos son giratorios, para irradiar en 360 grados. Unas sesiones con unos claros protocolos que, a medida que iba acumulando sesiones, se me fueron haciendo como una montaña, pero, todo pasa, y ahora solo queda confiar que den buen resultado.

Y, metafóricamente, me parece que este ejemplo es un buen símil, dado el tema del presente escrito, pues, si los independentistas perseveramos y nos adecuamos a las nuevas exigencias, al margen de los movimientos tectónicos del reino español, nos podremos librar de sus maléficas fuerzas telúricas, y afrontar un futuro más esperanzador