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Gallo Rojo, Gallo Negro

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Hoy, 23 de febrero, se cumplen 45 años del golpe de estado militar (conocido y ‘autorizado’ por el rey), golpe que, fraudulentamente, nos vendieron como fallido, si bien las consecuencias fueron inmediatas, como la ley 76/1983, de la Loapa (ley orgánica de armonización del proceso autonómico); y hoy, Pedro Sánchez, ha anunciado que desclasificará todos los documentos sobre el golpe, si bien, conociendo al tahúr Sánchez, desconfío de su ‘todo’. Y en estas estamos.

Con la ley de la Loapa, Felipe González (PSOE) laminó la asimetría de la organización territorial establecida por la constitución del 1978, así que la deferencia entre las nacionalidades históricas y las regiones se diluyó, como las lágrimas en el mar; pues, en realidad, reforzó el gobierno central, reservándose las competencias que no hubieran sido traspasadas de forma explícita en ese momento. 

Y ese retroceso lo multiplicó el gobierno de Mariano Rajoy (PP), en el 2015, con la aplicación de la ley de seguridad ciudadana, conocida, popularmente, como la ley mordaza (o de la patada en la puerta); ley que Sánchez, en su primera campaña electoral, prometió que derogaría, y, fundamentalmente, sigue en vigor.

Y, por lo tanto, podemos constatar que el mencionado golpe de estado militar, en realidad, triunfó, con un mínimo o nulo coste, salvo el reputacional, claro, pero eso les importa un rábano.

Por eso, me parece oportuno reproducir, ahora, la canción que he indicado como título del presente escrito:

‘Gallo Rojo, Gallo Negro

Cuando canta el gallo negro

es que ya se acaba el día. (2)

Si cantara el gallo rojo

otro gallo cantaría. (2)

Ay, si es que yo miento

que el cantar que yo canto

lo borre el viento.

Ay, que desencanto

si me borrara el viento

lo que yo canto.

Se encontraron en la arena

los dos gallos frente a frente. (2)

El gallo negro era grande

pero el rojo era valiente. (2)

Ay, si es que yo miento …

Se miraron cara a cara

y atacó el negro primero. (2)

El gallo rojo es valiente

pero el negro es traicionero. (2)

Ay, si es que yo miento …

Gallo negro, gallo negro

gallo negro, te lo advierto: (2)

no se rinde un gallo rojo

más que cuando está ya muerto. (2)

Ay, si es que yo miento

que el cantar que yo canto

lo borre el viento.

Ay, que desencanto

si me borrara el viento

lo que yo canto.

Es preciso recordar que esta canción (1964), de Chicho (José Antonio Julio Onésimo) Sánchez Ferlosio (1940 – 2003), se hizo muy popular, incluso en la actualidad, al ser cantada por Silvia Pérez Cruz; y, curiosamente, esta semana pasada la he recordado un par de ocasiones: una, al ver la película ‘El 47’, dirigido por Marcel Barrena, en 2024; y la otra, ahora no recuerdo si fue por la radio.

Asimismo, es interesante resaltar que el mencionado cantautor Chicho, fue:

  • hijo de uno de los fundadores de la falange española, Rafael Sánchez Mazas (1894 – 1966), que se libró de ser fusilado, como explicó Javier Cercas en su novela ‘Soldados de Salamina (2001), llevada al cine, con ese mismo título, por David Trueba, en 2003. Personaje siniestro, que fue repetidamente procurador, ministro y coautor del ‘Cara al sol’ (himno de la falange); y
  • de la italiana Liliana Ferlosio (1909 – 1994), hija de un banquero del Vaticano, y
  • hermano, entre otros, del escritor Rafael Sánchez Ferlosio (casado con Carmen Martín Gaite), y del matemático y filósofo Miguel Sánchez-Mazas Ferlosio, y
  • tío del periodista Máximo Pradera. 

por eso, los nombres que le puso su padre fueron en honor de José Antonio Primo de Rivera (1903 – 1936) (fundador de la falange) y de Onésimo Redondo Ortega (1905 – 1936) (fundador de las JONS), así como del mes de julio, el del alzamiento. Nombres que el mítico cantautor rechazó y ocultó, sustituyéndolos por el de ‘Chicho’.

Pues bien, volviendo a la citada canción, metafóricamente, el gallo negro, más grande y traicionero, sigue representando al represor estado español; mientras que el gallo rojo, en la actualidad, me parece que podríamos asimilarlo al independentismo catalán, más pequeño y valiente.

Y, en ese contexto, los independentistas deberíamos seguir esforzándonos, aplicándonos, para seguir trabajando por la República Catalana, ya que, si no lo hacemos, y asumiendo y adaptando algunos de los versos de Chicho: nuestro cantar que cantamos, se lo llevará el viento, para nuestro desencanto y de gran parte de la ciudadanía y, también, de nuestros nietos.

Finalmente, hoy ha fallecido el periodista y escritor Gregorio Morán Suárez (1947 – 2026), que, en un momento dijo la siguiente frase, que hoy circula por las redes sociales:

‘No entiendo por qué nos aseguraban que cuando llegáramos a viejos seríamos conservadores. Me atrevería a decirles que nunca hemos tenido tantas razones para ser radicales y mandar a esta mierda de trepas a tomar por culo’.

pues bien, mi escrito de ayer sobre el movimiento ‘therian’ lo concluí con una petición, para que la juventud tome el control de la actual situación, de su futuro, y que los viejos, pasemos a la retaguardia, si bien, prestándoles todo el apoyo que nos requieran (sin excedernos ‘paternal y supremacistamente’); y la mencionada cita de Morán, no va en contra, ni mucho menos, si no que está en línea y refuerza nuestra radicalidad (aunque sea en la retaguardia, si bien, al tener más tiempo y medios, con más disponibilidad).

Sólo así dejaremos de ser el gallo débil, y podremos escapar de la armonización que nos han impuesto.