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Gaslinghting (hacer luz de gas)

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El gaslinghting es una forma de manipulación, mediante la violencia psicológica invisible y sutil, propia de personas egocéntricas, inseguras, sin empatía, que se manifiesta, principalmente, en las relaciones de pareja. Y me parece que podemos extrapolarla a las relaciones entre el reino de Castilla, españolizador desde hace siglos, pero con plena vivencia, y los reinos periféricos, como intento explicar a continuación.

En un par de ocasiones he reproducido la siguiente cita de Borja de Riquer i Permanyer; pues me parece muy clarificadora:

‘En la época medieval, so se hablaba de la corona de Aragón. Cuando Jaume I iba a Aragón, ere el rey de Aragón. Cuando entraba en Catalunya, era el conde de Barcelona. Y cuando iba a Valencia, rey de Valencia. Es a partir de los siglos XVI y XVII que fue cuajando ‘Corona de Aragón en el ámbito historiográfico. Es una invención de los historiadores (…)’

(Ara, Ignasi Aragall, 22 marzo 2025)

Y esta manipulación de tomar la parte procastellana, es decir, la corona de Aragón, por el todo, para bautizar y unificar todos los territorios catalanes, asimilándolos al castellanismo más rancio, es una pura manipulación histórica, la aplicación del gaslinghting, en la propia comunidad catalana; y de ahí, el rechazo de términos como el de ‘Països Catalans’.

Y así, desde hace siglos, nos han intentado aniquilar, no ya como nación, si no, también, como país.

Y para ello, el sádico reno castellano ha utilizado y manipulado al pueblo aragonés, azuzando la rivalidad, ya de por si existente entre pueblos vecinos, entre exsocios de la confederación catalana, pues saben que así, fratricida, es más sangrienta la confrontación.

En la situación actual tenemos claros ejemplos de la continuación artificial de esa confrontación: lucha e intento de aniquilación de la lengua catalana, que llegaron a denominar ‘lapao’ (lengua aragonesa propia del área oriental); y ahora con el litigio por las obras de Sixena ubicadas en el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya).

Esta reclamación, fomentada por la conferencia episcopal española durante el neofranquismo, y expresada con la división del obispado de Lleida, segregándole la Franja de Ponent, división iniciada durante la dictadura y culminada en la transición democrática, que más que transición, ha acabado siendo una ‘dictablanda’, como la presidida por el general Dámaso Berenguer Fuster (1873 – 1953), en el período 1930-31, durante el reinado del Borbón Alfonso XIII.

Y claro, tras nuestro referéndum de independencia del 2017, las fuerzas del averno español, al grito del ‘a por ellos’, instigado por el infame Felipe VI, lanzaron su máquina infernal de destrucción masiva, amparándose, ilegalmente, en el artículo 155.

Y, siguiendo el mensaje del fascista José María Aznar, ‘el que pueda hacer que haga …’ todos los poderes del reino, desde el poder judicial, el policial, etc., todos se pusieron a hacer, dentro de sus ámbitos, y, claro, el gobierno aragonés, también se aplicó, reclamando las obras del monasterio de Sixena en Catalunya (las de Madrid, por lo visto, ya les está bien que estén allá, pues es España). Y los jueces, claro, sin ni pestañear, le dieron la razón, pues todo lo que es ir contra Catalunya, está justificado a mayor honra de su España.

El virrey español Salvador Illa (155), se apresuró a decir que las sentencias judiciales se cumplen, pero que primero quería ver el informe de los especialistas del MNAC; y este patronato informó su voluntad de cumplir la sentencia, pero, a la vez expresaba ‘un incidente de ejecución de la misma’, por incapacidad técnica, y así, que el juzgado valore los problemas y decida; y, en paralelo, manifestó su deseo de buscar la opinión de especialistas internacionales.

Y ante esta situación, el PSC/PSOE comentó que no puede dar soporte a aspectos y estrategias que queden ‘fuera del marco jurídico’; y el parlament, con su apoyo, junto a los del PP y Vox, rechazó todas las medidas necesarias para continuar defendiendo la legalidad de las adquisiciones de las obras de arte en cuestión. También rechazó cualquier medida preventiva, por ejemplo, el de solicitar al ministerio de cultura, un informe comparado sobre el traslado de obras de arte, estableciendo criterios claros que incluyan la Dama de Elx, el Guernica, etc.

Y, por su parte, el gobierno aragonés, insta a embargar obras del MNAC, por un mínimo de 150 millones de euros, que, por lo visto, es la valoración que hacen de las pinturas murales, y exigen cerrar las salas de exposición, y poner vigilancia las 24 h. del día; y, transcurridos los 20 días fijados por la sentencia, prevén presentar al juzgado número 2 de Huesca, la instancia para exigir la ejecución forzosa.

Todo es un verdadero despropósito, quieren emular al líder Atila (406 – 453), rey de los Hunos, el que decía, que ‘donde pisa mi caballo, no volvía acrecer la hierba’; y así quieren reducir a Catalunya, en todos los ámbitos. Mañana, con la visita de Felipe VI al monasterio de Montserrat, veremos otra clara muestra en esa línea.

Políticamente, el reino español está pasando por un escenario de sombra de apocalipsis, a la que nos ha llevado la gestión de Pedro Sánchez, y al acaso y derribo del estado español contra él (por haber aprobado la ley de la amnistía, y esa ‘traición’ no se la perdonarán nunca, claro). Pues bien, en ese escenario, vemos que triunfan las estrategias más extremas, bajo la amenaza de la llegada del citado apocalipsis. Y esa estrategia, atemoriza y acobarda a muchos posibles disidentes.

Y por todo ello, los diferentes poderes, coordinados, nos aplican el mencionado gaslighting (*) utilizando, a tal fin, todo tipo de mentiras y de manifestaciones.

(*) originariamente de la obra teatral ‘Gas Light’ (1938), conocida por ‘Ángel Street’, en diferentes películas, entre ellas la versión de George Cukor (1944)

Y ante esta situación, los independentistas catalanes lo tenemos francamente difícil, para contrarrestar toda la campaña de desinformación y de descrédito, iniciada, como he dicho, ya en el siglo XVI.

Aún así, es necesario no callarnos, pues toda acción, todo insulto, requiere nuestra reacción más firme. Pero debemos ser conscientes de que nunca les convenceremos, pues hace mucho tiempo que abandonaron la razón, y solo buscan victorias de aniquilación. 

Por eso, los independentistas debemos unirnos, y forzar nuestra estrategia definitiva, de defensa de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestra lengua, etc.; sabiendo que únicamente podremos defenderlas como es preciso, teniendo nuestra República Catalana. Y, por lo tanto, todo lo que nos desvíe de ese objetivo, nos irá debilitando, y de cada vez tendremos menos fortalezas