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Gobernarse a uno mismo es el mayor poder

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Lucius Anneus Séneca (4 a.C. – 65) escribió diferentes aforismos, y una de esas máximas populares es la que dice ‘imperare sibi maximum imperium est’ (gobernarse a uno mismo es el mayor poder), ya que propugna la enseñanza de la autodisciplina como base del poder personal. Pero sabemos que eso es una quimera, puesto que, en toda vida social, difícilmente existe la libertad precisa; asimismo, en toda colectividad, la competitividad, la soberbia y la ambición hacen que prevalezca el principio del ‘quítate tu para ponerme yo’, y así nos va, como intento explicar a continuación.

El citado pensamiento de Séneca se sustenta, y está alineado, con la máxima ‘conócete a ti mismo’ de Sócrates (470 a.C. – 399 a.C.) inscrita en el pronaos del templo de Apolo en Delfos, según Pausanias (110 – 180). Y ese autoconocimiento es, también, otra quimera, puesto que, como he dicho, no somos libres, al predominar el afán de conquista, de poder, en todos los niveles y órdenes de la vida, como canta el grupo rapero ‘12 discípulos’ (Eddie Dee, Daddy Yankee, Gallego, Ivy Queen, etc.), en su canción: ‘Quítate Tu Pa‘ Ponerme Yo’, ya que en algunas de sus estrofas dice:

‘Quítate tu pa’ ponerme yo

vamos a ver aquí quién es quién

después no digan que no se advirtió

son doce que dan por cien.

(…)

Échate pa’l lao que es el turno de mi descarga

aquí no hay na’ pa’ ti, ni pa’ tu lengua larga

qué sabes tu de liriquear y de tirar con flow

qué sabes tu, tu no sabes na’, el que sabe aquí soy yo

a los buscones les daño sus intenciones

más vale que se ajusten bien los pantalones.

(…)

Todos tenemos presente múltiples ejemplos de personalidades que, independientemente de su ‘valía’ particular, socialmente, se comportan de forma tóxica. Y no hace falta recurrir, exclusivamente, a los arquetipos como Trump, Putin, Jinping, Netanyahu, etc., para ‘explicar’ nuestra falta de libertad.

En nuestro movimiento independentista catalán, aparentemente unido hasta el 2017, también teníamos a personas que, posteriormente, se ha sabido que fueron y son tóxicas, negativas a nivel colectivo, ya que únicamente pensaban y piensan por y para ellos mismos. Y claro, al filtrarnos determinadas informaciones, nos limitaron nuestra libertad de decisión y, por consiguiente, nuestra forma de gobernarnos.

Y evidentemente, la ‘convivencia’ que Pedro Sánchez y Salvador Illa alardean haber conseguido en Catalunya, no puede ser más falsa, ya que la convivencia requiere igualdad y respeto, y aquí vemos que los catalanes españolistas tienen el plus que otorga el paraguas del poder español, especialmente en cuanto se refiere a la lengua, pues esa desigualdad ya estaba en la famosa ‘conllevancia’, de José Ortega y Gasset (1883 – 1955), que decía:

‘(…) no me cansaré de repetirlo: el nacionalismo español no admite que España sea plural y el nacionalismo catalán tampoco admite que Catalunya sea plural, y de ahí nacen todos los males (…) y la independencia de Catalunya no es posible porque carece de mayoría social y va contra el estado, Europa, el gran capital y el espíritu del tiempo. (…) el actual conflicto catalán no tiene solución ni en la constitución española ni en el mundo del derecho (…) es un problema que no se puede resolver, que no más se puede conllevar; es un problema perpetuo, que ha existido siempre, anterior a la unidad peninsular y que continuará existiendo mientras España subsista (…)’

Según el diccionario de María Moliner, la conllevancia significa ‘sobrellevar con conformidad o resignación’; y los catalanes no queremos vivir resignados ni conformados.

Y esa complejidad convivencial, es transversal, transgeneracional. 

Estos días hemos tenido un nuevo ejemplo de la dificultad de compaginar los egos con los objetivos, en concreto en la Global Sumud (*) Flotilla, iniciativa marítima internacional liderada por la sociedad civil con el objetivo de romper el bloqueo israelí a la Franja de Gaza.

(*) sumud: resiliencia en árabe.

En esa flotilla el conflicto que se ha conocido es la ‘renuncia’ de Greta Thunberg a seguir formando parte del comité directivo, pues, según ha comunicado la activista: ‘han tenido desacuerdos en la estrategia comunicativa, que (según ella) se centra demasiado en los asuntos internos de la flotilla y no suficientemente en el genocidio en Palestina’ Por eso, cambió de barco, dejando la nave capitana ‘Familia’, para trasladarse a otra, llamada ‘Alma’, uno de los ‘barcos de la tropa’. Thunberg ha comunicado: ‘todos tenemos un papel: el mío no estará en el comité directivo, si no como organizadora y participante’.

Evidentemente, me falta información sobre lo que ha pasado en esa flotilla, y las informaciones que he leído, desde su partida, son más bien interesadas: negativas, machistas y la discriminación religiosa, pues no solo se han centrado:

  • en la falta de preparación de los tripulantes y barcos; 
  • si no que han folclorizado el tema, al destacar el relevante papel y protagonismo de las mujeres: Ada Colau, Ana Alcalde (que en las redes se llama la ‘Barbie Gaza’, y desde el principio ha sido y es muy activa por sus constantes publicaciones), la mencionada Greta Thunberg), etc. Si bien también navegan hombres ‘famosos’ como Liam Cunningham (Davos Seaworth, en Juego de tronos) o Serigne Mbaye (secretario antirracista de Podemos), etc.;
  • si no que, a mi modo de ver, también se discrimina religiosamente (¿religismo?), ya que la citada Ana Alcalde, que, por lo que parece, ha asumido el liderazgo del grupo, y que está muy interesada en visibilizar el viaje, se enfatiza que cambió su nombre por Hanan al convertirse a la religión musulmana, como su marido Amin Abdelkader y sus seis hijos. Y eso la hace ‘sospechosa’ a mucha gente, pues hay desinformaciones que la consideran, maliciosamente, afín a Hamás.

A mi modo de ver, la presencia de políticos, como Ada Colau (exalcaldesa de Barcelona) y en permanente campaña electoral personal, resta más que suma, ya que su visibilidad, como la de Hanan Alcalde, está alejada de la pedagogía necesaria, que, entiendo, que es lo que pretendía Greta Thunberg. Tampoco me gusta la organización, con una nave capitana, pues, por más operativa que pueda ser su justificación, en realidad, mantiene una estructura de jerarquización clasista.

Y, a lo que iba, este ‘conflicto’ me parece que es, también, el arquetípico problema de egos, como he mencionado. 

Y claro, todo me confirma que la posibilidad de gobernarnos a nosotros mismos, como muestra del poder máximo, como señaló Séneca, es una quimera, si no nos esforzamos para trabajar y afrontar, con valentía, la necesidad de defender lo que somos y lo que queremos, pues confiarnos al aforismo de Publius Vergilius Maro (Virgilio, 70 a.C. – 19 a.C.): ‘fata viam invenient’ (el destino encontrará su camino), sería la confirmación de la total rendición personal y, por extensión, al estado represor español.