
Villa del Carbón, Estado de México, agosto de 2025. — A casi un año de que Miguel Sámano Peralta concluyera su gestión como Diputado Federal por el Distrito I, crece entre los habitantes del norte del Estado de México un sentimiento de abandono político. La comparación con el pasado reciente es inevitable y, para muchos, dolorosa.
Vecinos de municipios como Villa del Carbón, Acambay, Polotitlán, Jilotepec y Soyaniquilpan señalan que la presencia política de Sámano era constante y tangible, traducida en obras, gestiones, apoyos y cercanía humana que hoy parecen una historia lejana.
En contraste, los actuales representantes —el diputado local Carlos Alberto López Imm (Distrito XIV) y la diputada federal María Luisa Mendoza Mondragón (Distrito I)— no han logrado generar esa conexión ni traducir su representación en resultados claros y significativos para la región. Los apoyos gestionados han sido calificados por la ciudadanía como “insuficientes, desorganizados y sin impacto real”. En palabras de una lideresa comunitaria de Timilpan: “Lo que hoy dan no alcanza ni para foto de recuerdo, y ni los vemos, ni regresan”.
La memoria política reciente está cargada del trabajo cercano de Sámano. Durante su paso por la LXV Legislatura, impulsó mejoras en escuelas, caminos, infraestructura agropecuaria y espacios de salud. En Villa del Carbón entregó aulas rehabilitadas y una pista de equinoterapia; en Jilotepec, baños escolares y equipos de cómputo; en Acambay, obras acuícolas y seguridad pública. Su gestión dejó huella tanto en la educación como en la conectividad y la seguridad.
Pero más allá de las obras, la ciudadanía resalta su disposición a escuchar, dialogar y responder, algo que, según líderes vecinales, hoy brilla por su ausencia. “Nos prometieron mucho, pero nos dejaron solos”, comentó un ejidatario de Soyaniquilpan.
Mientras los actuales legisladores de esos distritos mantienen un discurso de cercanía con el pueblo, en esta zona del Edomex —históricamente marginada— la representación política parece haber perdido fuerza y convicción. Sámano, incluso tras su periodo, ha seguido teniendo eco entre la población, debido a su estilo de trabajo directo, su disposición al consenso y su respaldo visible a los presidentes municipales.
Frente a esta nostalgia por un liderazgo activo y efectivo, los ciudadanos del norte mexiquense claman por atención real, por representación con rostro y resultados, no con discursos huecos o apoyos “papeurreimos” que no alcanzan ni a cubrir lo mínimo.
La pregunta que queda en el aire es clara: ¿quién asumirá verdaderamente el compromiso con esta región y devolverá la voz a sus comunidades?