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IED en México: crecer no es suficiente si las PYMES no pueden capturar el valor

  • Las Pymes representan más del 99% de las empresas en México
  • Menos del 10% participa en exportaciones.

El crecimiento reciente de la Inversión Extranjera Directa (IED) en México, impulsado por el nearshoring y la relocalización de cadenas de suministro, ha posicionado al país como un destino cada vez más atractivo para el capital global. Sin embargo, este avance también plantea un reto clave: lograr que las pequeñas y medianas empresas (PYMES) puedan integrarse a estos flujos. Más allá de la capacidad productiva o los costos competitivos, el verdadero desafío radica en cumplir con estándares financieros internacionales; sin esta base, las PYMES quedan al margen del flujo real de inversión y de las oportunidades de crecimiento que este dinamismo promete.

De acuerdo con la Radiografía de las PYMES en México (2024-2025) del INEGI, las pequeñas empresas representan más del 99% de las empresas en México, generan cerca del 70% del empleo formal y aportan alrededor del 52% del PIB nacional. Sin embargo, menos del 10% participa en exportaciones y una proporción aún menor logra integrarse directamente a cadenas globales de valor vinculadas a inversión extranjera. A esto se suma que, según organismos internacionales como la OCDE, más del 60% de las empresas carecen de claridad sobre el impacto financiero de operar en mercados internacionales, particularmente en variables como tipo de cambio, costos transaccionales y tiempos de liquidación. Esta brecha no es menor: define quién puede escalar y quién se queda fuera.

Para Michel Domínguez Morales, directivo de Remzy, el problema no está en la falta de oportunidades, sino en la falta de estructura. “México está atrayendo inversión, pero no necesariamente la está distribuyendo. Si las PYMES no tienen cómo integrarse financieramente, el crecimiento se queda concentrado en grandes empresas. El verdadero reto no es atraer capital, sino lograr que ese capital se traduzca en crecimiento real para más empresas. Hoy, muchas PYMES están fuera de esa ecuación no por capacidad productiva, sino por limitaciones en su infraestructura financiera”, explica.

Este rezago se refleja en la operación diaria. De acuerdo con datos de Bancomext, más del 70% de las PYMES que exportan no calculan de forma integral sus costos, omitiendo variables como comisiones bancarias, intermediarios, logística, impuestos y tiempos de cobro. Esto genera distorsiones importantes en su rentabilidad.

En operaciones internacionales, por ejemplo, el spread cambiario puede representar entre 2% y 5% del monto total, mientras que las comisiones por transferencias internacionales y bancos intermediarios pueden sumar entre 20 y 50 dólares por transacción, además de retrasos en la liquidación que van de 3 a 7 días hábiles. “Uno de los errores más comunes es pensar que internacionalizarse es simplemente vender en otra moneda. En realidad, implica operar bajo una arquitectura financiera completamente distinta”, señala Domínguez

A esto se suman riesgos regulatorios, rechazos por documentación incompleta y conversiones forzadas de divisa que erosionan los márgenes; en conjunto, estos factores pueden reducir utilidades proyectadas de 20% a menos del 10%, sin que la empresa identifique con precisión dónde se generó la pérdida. “El problema no es comercial, es estructural: muchas empresas no modelan el flujo financiero completo antes de cerrar una operación, y ahí es donde empiezan a perder dinero sin darse cuenta”, subraya el directivo de Remzy.

Este desconocimiento explica por qué crecer en volumen no siempre se traduce en mayor rentabilidad: sin una estructura financiera sólida, el crecimiento es frágil. Puedes vender más, pero si no controlas costos, tiempos y exposición cambiaria, cada operación puede debilitar tu flujo en lugar de fortalecerlo. Por ello, la infraestructura financiera se posiciona como un habilitador crítico para que las PYMES puedan integrarse de forma efectiva a los beneficios del nearshoring y la inversión extranjera. 

Domínguez plantea que el reto no es solo atraer inversión, sino preparar a las empresas para absorberla. “La confianza del inversionista hoy pasa por la capacidad de ejecutar operaciones financieras de forma transparente, eficiente y trazable. Sin eso, simplemente no entras en la cadena de valor”.

Y para cerrar esta brecha, es necesario que las empresas adopten un enfoque más estratégico en su operación financiera:

  • Modelar el flujo completo de cada operación internacional antes de cerrarla 
  • Gestionar activamente el riesgo cambiario 
  • Reducir intermediarios en pagos transfronterizos 
  • Implementar soluciones digitales que permitan trazabilidad y control en tiempo real 
  • Estructurar condiciones de pago que protejan el flujo de efectivo 

“Las empresas que logran escalar no son necesariamente las más grandes, sino las que entienden cómo se mueve su dinero. Ahí es donde la infraestructura financiera deja de ser un soporte y se convierte en una ventaja competitiva”, concluye.

Acerca de Remzy

Remzy es una infraestructura financiera internacional regulada que permite movilidad financiera global, operación cambiaria, liquidez empresarial e inversión internacional entre México, Estados Unidos, Europa y Asia.

Bajo la premisa “Finanzas inteligentes, respaldadas por experiencia”, Remzy fusiona regulación y tecnología para ofrecer soluciones simples, seguras y transparentes tanto a empresas como a personas, integrando en una sola plataforma ahorro, inversión en dólares, transferencias internacionales y acceso a liquidez en tiempo real.