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Como cada día, tenemos gran cantidad de noticias controvertidas, por ejemplo, sobre la debida ponderación de las medidas de confinamiento recomendadas ayer en toda Catalunya, ante la llegada de una Dana (gota fría); sobre los posibles acuerdos de la incorrectamente denominada reunión bilateral de mañana (pues en ambos lados de la mesa estará el propio PSOE) para ‘acordar’ el futuro financiamiento de Catalunya (que acabará siendo un nuevo engaño, una nueva milonga); sin olvidarnos, claro, que siguen las matanzas en Gaza, Ucrania, etc. Y esa infoxicación es agotadora, y consigue sus efectos: desinformarnos y saturarnos, por lo que es aconsejable y terapéutico, descansar unos días, para recobrar la suficiente calma y distancia, que permita volver y reemprender la tarea.
Aprovechando esos días, para repensar en los siguientes consejos de grandes sabios:
Sócrates (470 a.C. – 399 a.C.) recomendaba aplicar ‘los tres filtros’, como se explica en la siguiente fábula:
‘Un día vino alguien a encontrar al gran filósofo, y le dijo: ¿Sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
Un momento, respondió Sócrates, antes de que me lo cuentes, me gustaría saber si has aplicado los tres filtros.
El primer filtro es la verdad: ¿has comprobado si que me quieres contar es verdad?
No, sólo tengo lo que he oído hablar…
Muy bien, así que no sabes si es la verdad.
Continuemos con el segundo filtro, el de la bondad. ¿lo que quieres decirme sobre mi amigo, es algo bueno?
Ah, no, al contrario.
Entones, continuó Sócrates, quieres contarme cosas malas acerca de mi amigo y ni siquiera estás seguro de que sean verdaderas. Tal vez puedes pasar el tercer filtro, el de la utilidad. ¿pensaste bien si es útil lo que has venido a explicarme?
¿Útil?, en realidad, no.
Entonces, le dijo Sócrates: si lo que quieres contarme no es verdadero, ni bueno, ni útil, entonces es mejor que lo guardes solo para ti’
Por su parte, Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo (1899 – 1986), entre otras sentencias, afirmó: ‘no hables a menos que puedas mejorar el silencio’.
Y Confucio (Kongz o Kong Fuci, 551 a.C. – 479 a.C.), ya había dicho que ‘el silencio es el único amigo que jamás traiciona’.
En definitiva, y complementariamente a los consejos mencionados, de tanto en tanto es preciso parar y descansar, pero siempre motivados para volver a reanudar la actividad, ya que, en caso contrario, sería el triunfo de los patrocinadores de la infoxicación.
Y así, después de unas minivacaciones, espero volver con mejores ánimos.