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La actual sociedad feudal

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El segundo reinado de Trump ha entrado a todo Occidente en una nueva fase de feudalismo, haciéndonos retroceder de la sociedad democrática vigente hasta finales del 2024. Y eso es debido a la ausencia de líderes, ya que, mayoritariamente, se han asimilado a los nobles (vasallos), mientras que al populacho nos han reducido a meros siervos de la gleba, como intento explicar a continuación. 

Como es sabido, el feudalismo fue un sistema político, social y económico que se desarrolló en gran parte de Europa Occidental, desde finales del siglo IX y hasta finales del siglo XII. Algunos historiadores remontan su origen a finales del siglo V, tras la caída del Imperio Romano. Y, en definitiva, este sistema predominó durante los siglos centrales de la Edad Media.

En ese período los diferentes reinos se subdividían en pequeños territorios semi-independientes, a los que el rey, el señor, a cambio de los tributos, proporcionaba la protección a sus vasallos (nobles: condes, duques, etc.) que dominaban las tierras y la población bajo su jurisdicción.

El pacto de esos nobles, y de la iglesia, con el rey, se enmarcaba en el pacto de vasallaje al rey, garantizándose, de ese modo, el orden divino, estamental, dispuesto por Dios.

Y, en ese esquema, el populacho, era considerado como meros siervos (el tercer estado, el común), adscrito a la tierra (siervos de la gleba) que servían a los nobles, en condiciones próximas a la esclavitud; pues sus ‘amos’ tenían potestad sobre sus personas y bienes.

Pues bien, a este estadio precapitalista y predemocrático, nos ha reducido el nuevo monarca absoluto Donald Trump.

Y ese retroceso, desgraciadamente, ha sido posible por el conformismo, el sometimiento, de la totalidad de los líderes políticos actuales, que han preferido asumir su papel de vasallos, sumisos.

Ese nuevo pacto de vasallaje, por temor, por presiones de diferente índole, etc., ha transferido al nuevo rey autocoronado, todo tipo de prerrogativas, siendo la defensa, la más visible estos días, pero, también, en el ámbito económico (como hemos visto por la fijación arbitraria de los aranceles comerciales), etc.

En el marco de la defensa, sólo hace falta ver la reciente intervención del ejército de los EUA, en Irán, que Trump calificó de inmediato de gran éxito, la más audaz acción militar de la historia, y, podo después, imponer la paz a Irán e Israel; y, claro, los pelotas y palmeros del absolutista Trump, ya postulan a su jefe, como candidato al próximo premio Nobel de la Paz. Y, viendo como está pervertido todo, ya no me extrañará nada que le concedan ese premio, y que, a su muerte, esos miserables exijan hacerlo ‘santo súbito’. 

Y en ese sistema cerrado, el poder no acepta la menor crítica, y considera insultante que la CNN, el New York Times, etc., cuestionen el éxito del ataque americano.

Asimismo, hoy, en la cumbre de la OTAN, hemos visto que todos los vasallos, todos los miembros de ese club guerrero, han asumido el incremento del gasto militar al 5% del respectivo PIB, exigido por el monarca absoluto Trump y su trompetista Mark Rutte, el secretario general, sin perder su mueca a modo del Joker y su sonrisa asesina (de la película de ese mismo título, dirigida por Todd Phillips, en 2019).

Rutte ha reconocido que el aumento de la inversión en ‘defensa’ será duro, pero que está seguro que se efectuará, cueste lo que cueste.

Y ese cueste lo que cueste, claro, es reducir los servicios sociales de los siervos de la gleba, menos sanidad, menos educación, etc. Todo para mayor riqueza del lobby armamentista mundial (de los EUA, claro)

Y ese vasallaje se ha expresado, de forma miserable, con el vacío y distanciamiento respecto a Pedro Sánchez, que, ‘forzado’ por sus socios de gobierno y de investidura, así como por la necesidad de marcar perfil de izquierdas, respecto al PP y Vox, ha sido el único que se ha plantado en el 2,1% del PIB.

Y, claro, como no hay más ‘ciego que el que no quiere ver’, esos vasallos miembros de la OTAN, han comprado el relato trumpista, y consideran a Sánchez un insolidario. 

Igualmente, en el reino español, la portavoz del PP, Cuca Gamarra, ha dicho esta mañana, al salir del congreso de los diputados, que cuando ellos gobiernen, cumplirán los acuerdos con los socios, y no harán el ridículo que ha hecho Pedro Sánchez. Pero, claro, sin explicar los recortes que harían, para cumplir con ese más que notable incremento.

Todos estos vasallos, efectivamente, también hacen de palmeros de Trump, son otros Joker, que padecen un trastorno neurológico que le hace reír en momentos inapropiados, pues han convertido a sus respectivos gobiernos y países, en simples copias del Gotham City, la residencia de Batman (siguiendo con los cómics): el lado oscuro.

El feudalismo clásico colapsó por un conjunto de factores, como la evolución de la población, el crecimiento de las ciudades, la aparición de la burguesía, las nuevas formas de desarrollo económico, etc.; a pesar de las reticencias de los vasallos y del poder eclesiástico.

Pero, ahora, sólo nos queda una esperanza, lejana, datada en el 20 de enero del 2029, que será el final del mandato del actual Calígula Trump. 

El emperador romano Calígula, (Gaius Iulius Caesar Augustus Germanicus, 31 de agosto del 12, asesinado el 24 de enero del 41), en sus delirios, llegó a nombrar a su caballo Incitatus como equino cónsul y sacerdote, rodeándole de todo tipo de lujos.

Y ya conocemos el perfil de los Incitatus que rodean a Trump, pero no podemos desesperarnos, debemos soñar que el partido demócrata se ponga las pilas, supere sus divisiones, y presente un candidato vencedor, y pueda revertir la negra fase actual.

Y en ese momento veremos que todos los actuales Jokers, modelarán sus discursos, para ‘justificarse’ y, claro, para seguir engañándonos y continuar con su poder. Y me gustaría confiar que, llegado ese momento, la ciudadanía actúe como tal, no como meros siervos, y los castigue a todos, echándolos del servicio público.  

Y no debemos olvidar, tampoco, a personajes infames, como Felipe VI, que sigue manteniendo las prerrogativas medievales, y que hace un par de días, según especificaba El Mundo: ‘el rey defiende que el vínculo de España con la OTAN es más vital que nunca’; y, según matizó Alex Gutiérrez, en su columna ‘pareumàquines’ (Ara), ‘eso es una manera muy oblicua de pedir que España invierta el 5% del PIB en defensa, lo que quiere decir, dejar de gastar en protección social, que, claro, al monarca y a su entorno no les afecta (…)’  

En definitiva, que lo importante es mantenernos en nuestros valores, no desfallecer, aunque tengamos toda la corriente tsunámica en contra. El mundo independentista ya estamos curtidos de tener en contra el estado español. Y la única alternativa es no someterse, mantener nuestra dignidad y perseverar en nuestro embate, pues nadie regala nunca nada, todo se ha de conquistar; y solo así, conseguiremos nuestra República Catalana.