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La consulta sobre la Reforma al Estatuto Universitario de la UAEMéx excluye y limita la participación democrática

El comunicado 039 emitido por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) el 15 de junio de 2025 presenta la Consulta sobre la Reforma al Estatuto Universitario como un ejercicio democrático, abierto e incluyente. Sin embargo, al analizar su contenido, es evidente que existen condiciones que limitan el acceso real y pleno a este ejercicio, especialmente para los sectores movilizados, críticos y en resistencia dentro de la comunidad universitaria.

Exclusión de espacios en paro

Una de las principales restricciones del proceso consultivo es que únicamente podrán participar de forma presencial quienes pertenezcan a espacios académicos que no se encuentren en paro. Este punto implica una exclusión directa y deliberada a estudiantes, docentes o administrativos que se encuentran ejerciendo su derecho a la protesta. Bajo esta lógica, los sectores más críticos, que demandan transformaciones profundas y que precisamente impulsaron la apertura de este diálogo, son marginados del proceso por su forma de organización y expresión política.

Filtros restrictivos que desincentivan la participación

La consulta impone además requisitos que dificultan una participación libre y protegida, tales como:

  • Ingreso obligatorio con correo institucional para emitir opiniones. Esto puede generar desconfianza, ya que no garantiza el anonimato y podría inhibir posturas críticas, especialmente en un contexto donde existen antecedentes de represalias o vigilancia hacia quienes cuestionan a las autoridades universitarias.
  • Revisión sujeta a filtros discrecionales: El comunicado indica que las propuestas de reforma sólo serán consideradas si:
    1. No contravienen la legislación universitaria, cuyo marco actual puede precisamente ser objeto de cuestionamiento;
    2. Son recurrentes entre los participantes, lo cual deja fuera ideas valiosas aunque minoritarias, y favorece una visión de “democracia por cantidad” sin atender la profundidad o urgencia de ciertas demandas.

Estos filtros imponen un modelo de “consulta condicionada” en el que no toda voz cuenta por igual ni tiene las mismas garantías de ser escuchada o tomada en cuenta.

Simulación de participación

Si bien se reconocen algunos avances —como la no criminalización explícita de la protesta pacífica y la intención de abrir el voto para elección de la rectoría—, la estructura de la consulta sigue restringiendo los mecanismos reales de incidencia política, convirtiendo lo que podría ser una transformación democrática en un proceso de legitimación formal, sin impacto sustancial si no se garantiza:

  • Participación de todos los sectores, incluso los que están en paro;
  • Anonimato en las contribuciones;
  • Transparencia total sobre cómo se procesarán las propuestas;
  • Respuesta pública a las contribuciones enviadas.

Un llamado a democratizar también el proceso

Una reforma universitaria no puede hacerse sin ni contra la comunidad organizada. Es urgente replantear las condiciones de esta consulta para que sea verdaderamente incluyente, segura y representativa. De lo contrario, el proceso corre el riesgo de ser percibido como una simulación participativa que ignora las voces que históricamente han impulsado los cambios más profundos y necesarios para nuestra universidad.