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La democracia, o es plena, o es otro sistema impuro

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Todos sabemos que Winston Leonard Spencer-Churchill (1874 – 1965) dijo que ‘la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado’, y nos quedamos tan tranquilos y satisfechos, pensando que es el mejor sistema, incluso siendo conscientes de que se limita el ejercicio democrático a las elecciones periódicas que sabemos manipuladas, pues las campañas, promesas, listas cerradas, etc., son perfectos ejemplos que canalizan y posibilitan la corrupción, salvo honrosísimas excepciones. A continuación, planteo algunas elucubraciones al respecto.

Como en el ‘más difícil todavía’ de las actuaciones circenses, en la política (que lo es todo), cada semana tenemos noticias ‘espectaculares’ que superan a las anteriores, que, en el mejor de los casos, pasan al baúl de los recuerdos, o ya, directamente, al olvido total.

Así, esta semana, para destacar algunas, hemos tenido:

  • El plan de Donald Trump para la ‘paz’ de Ucrania, con 28 puntos, a cada cual más drástico, por no decir absurdo, e imponerlo a Volodímir Zelenski, y dándole un plazo hasta el próximo jueves. Un plan que beneficia al estado invasor (a Vladímir Putin en especial) y olvidando a la población invadida.
  • Un nuevo fracaso de la UE, al ser marginada, nuevamente, en ese plan de Trump; y constatar, y aceptar, su irrelevancia y subordinación, pese a la pose contraria, en la actual reunión en Ginebra, con miembros del gobierno de los EUA, y representantes de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia (ninguneando a los otros miembros); lo que es una nueva muestra de la falta de liderazgo de Úrsula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea) y de Antonio Costa (presidente del Consejo Europeo). Demasiados consejos y comisiones, está claro. 
  • El fracaso de la COP30, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, mostrando el escaso o nulo interés de la mayor parte de los estados más poderosos; y reflejando la vacuidad de los actuales ‘líderes’, que solo asisten a la fotografía de inauguración (multiplicando los costes y efectos de CO2), pues únicamente les interesan los 5’ de gloria efímera de sus discursos iniciales, como vemos, ahora, con la actual cumbre del G20, en Sudáfrica, y así, de ‘oca en oca’ van exhibiendo su palmito a nivel internacional, sin solucionar nada.
  • Los muertos continuados en la Franja de Gaza, que sigue sufriendo bombardeos y limitaciones de las ayudas humanitarias; dejando en el limbo el acuerdo de ‘paz’ impuesto por Trump, y todo ello con la pasividad internacional, que ya retira las restricciones y vetos al estado de Israel (que incluso volverá al festival de Eurovisión).
  • El despliegue militar de los EUA frente a Venezuela, para derrocar el gobierno de Nicolás Maduro, con el ‘argumento’ de acabar con las rutas de contrabando y del narcotráfico, si bien, con el objetivo claro de derrocar a Maduro. Bloqueo que ayer se tradujo con la eliminación, casi total, de los vuelos internacionales, por parte de todas las compañías, presionadas por el gobierno de Trump, que sigue aplicando la doctrina del 1823 de James Monroe (1758 – 1831), sobre su patrimonialización de toda Sudamérica (y de todo el mundo occidental), y de Franklin Delano Roosevelt (1882 – 1945), que dijo ‘Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta’, refiriéndose al dictador nicaragüense Tacho (Anastasio) Somoza García (1896 – 1956), frase que Henry Kissinger (1923 – 2023) repitió, años después, para referirse al segundo Somoza (Anastasio Somoza Debayle, 1925 – 1980). Muchos recordamos otra acción de los EUA, con su pelele Manuel Antonio Noriega (1934 – 2017) líder de la república, que cuando ya no les convino, fue apartado del poder mediante la invasión de Panamá (denominada ‘operación causa justa’) realizada entre diciembre de 1989 y enero de 1990, durante el gobierno de George H. W. Bush (1924 – 2018), y que causó cientos de muertos y miles de detenidos. Noriega se rindió y fue capturado y llevado a los EUA, para ser juzgado y cumplir condena que, después, parcialmente, cumplió en Francia. Y eso por citar algunas de las ‘hazañas’ de la prepotente política de los EUA.
  • El secuestro de 303 estudiantes y 12 profesores de la escuela católica St. Mary’s, en la región de Agwara (Nigeria), en plena ola de ataques contra cristianos, pero, claro, son africanos y negros, por lo que no interesan al mundo occidental.
  • La publicación del fallo del neofranquista tribunal supremo español, contra el fiscal general, Álvaro García Ortíz, sin tener elaborada la sentencia, por lo que la indefensión y el abuso de poder es máximo, pues 4 periodistas afirmaron, en el juicio, que el que difundió la noticia sobre el fraude de Alberto González Amador, pareja de la ‘intocable’ Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la comunidad de Madrid), no había sido el fiscal, pero, claro, debía pagar, por haber apoyado la ley de la amnistía.
  • La conmemoración, el pasado 20, del fallecimiento del criminal y dictador Francisco Franco Bahamontes (1892 – 1975), por parte de los ‘colocados y sus descendientes del ‘anterior’ régimen. 
  • El inicio, mañana lunes 24, del juicio contra Jordi Pujol Solei (n. 1930), por la ‘deixa’ de su padre, Florenci Pujol i Brugat. Obviamente, tras la confesión de Pujol, en julio del 2014, era preciso que la justicia (independiente y objetiva) investigase el origen de su fortuna familiar. Pero, que la instrucción haya durado más de 10 años, es una muestra má, de la irregularidad de la justicia española, que no es más que un buen oxímoron.
  • Etc.

Y estos son unos ejemplos, pues podría llenar muchas páginas con relevantes noticias de esta semana que, como las anteriores, nos ponen los pelos de punta. Y nos confirman que, si esta democracia es el mejor sistema, exceptuando todos los demás, es evidente que es igual de mala y corrupta que los otros.

En este punto, me parece interesante recordar las teorías de Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.), respecto a las formas de gobierno, señalando que hay gobiernos puros o buenos, que promueven el interés general, el bien común, y gobiernos impuros, desviados o corruptos, que procuran el interés personal de los gobernantes.

En el primer grupo incluyó la monarquía (gobierno de uno), la aristocracia (gobierno de los mejores) y la república o politeia (gobierno de muchos). 

Asimismo, Aristóteles consideró que las monarquías pueden desviarse hacia la tiranía; las aristocracias, hacia la oligarquía; y las repúblicas, hacia la demagogia y la democracia extrema; pues todos estos sistemas desviados buscan su interés personal, diciendo que buscan el bien común.

Siguiendo a este filósofo, el gobierno ideal es la república, o politeia, que es el gobierno de una mayoría que busca el bien común.

Pero, claro, toda república, para formalizarse, requiere elecciones libres, igualitarias y transparentes; y, lo que es más importante, la continuada participación popular en la toma de decisiones y el constante y perpetuo control sobre el gobierno y los distintos poderes del estado.

Y me parece necesario que, en ese sistema, la democracia ha de ser plena, y el sistema electoral ha de aplicarse en todos los órganos del poder. 

Está claro que nos dirán que la democracia representativa es el summum de la democracia; si bien, es evidente que, precisamente, la corrupción está en esa representación, pues en ésta se cuelan los intereses corporativos y personales.

Vemos que los sistemas judicial, policial, etc., que no se han regenerado en estos 50 años, tras la muerte del dictador, requieren un claro saneamiento; eliminando, de un plumazo, la Audiencia Nacional (heredera del TOP, tribunal de orden público). Incluso las fuerzas armadas y policías militarizadas, si continuasen existiendo, deberían introducir la democracia en su funcionamiento, por más que los contrarios puedan decir que la jerarquía y la democracia son conceptos antónimos, cuando, en un sistema abierto y transparente, debería desaparecer esa inconexión y esa incompatibilidad. 

Los partidos políticos y sindicatos también deberían ser totalmente remodelados. En primer lugar, implantando las listas abiertas y transversales, para poder elegir / votar, a miembros de diferentes partidos. 

Asimismo, debería anularse la disciplina de voto en los diferentes parlamentos, pues eso es una aberración. Obviamente, con las listas abiertas, ese agujero negro desaparecería.

Y, con ese nuevo sistema, debería garantizarse la prevalencia del sentimiento y deseo de la ciudadanía, sin supeditarlo a ideas tiránicas, como la unidad de España, la monarquía, etc., que deberían ser vestigios de la carcundia de la carpetovetónico y rancio régimen que queremos abandonar.

Pero no soy iluso, España no se regenerará, todo está muy bien ‘atado y bien atado’, como lo dejó el criminal Franco. Por todo ello, tenemos mucho trabajo, primero, para conseguir nuestra independencia, nuestro desiderátum, que habrá de ser unilateral (no hay ni habrá otra posibilidad) y tendrá sus costes; y, después, deberemos seguir trabajando para establecer una futura forma de gobierno que contemple los aspectos mencionados, y, no entrar en la UE, ni en la OTAN, ni en mandangas similares, que son los brazos del poder de los grandes oligarcas y dictadores contrarios a la ciudadanía.