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La desmemoria

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Los independentistas catalanes hemos podido comprobar que la represión del reino español ha conseguido uno de sus objetivos, es decir, la desmemoria de nuestros compatriotas, como mecanismo de defensa. Y esa estrategia no es novedosa, ya la vimos con la transición / traición, como lo denunció Raimon (Ramón Pelegero i Sanchis), en su canción ‘Al meu país la pluja’ (1984).

En esa canción, Raimon nos avisó, pues la letra dice:

‘Al meu país la pluja’ (en mi país la lluvia)

En mi país la lluvia no sabe llover

o llueve poco o llueve mucho;

si llueve poco es la sequía,

si llueve mucho es la catástrofe.

¿Quién llevará la lluvia a la escuela?

¿Quién le dirá cómo debe llover?

En mi país la lluvia no sabe llover.

Nunca iremos más a la escuela.

Fuera de hablar con los de tu edad

nada aprendiste en la escuela.

Ni el nombre de los árboles de tu paisaje,

ni el nombre de las flores que veías,

ni el nombre de los pájaros de tu mundo,

ni tu propia lengua.

En la escuela te robaban la memoria,

hacían mentira del presente.

La vida se quedaba en la puerta

mientras entrábamos cadáveres de pocos años.

Olvido del relámpago, olvido del trueno,

de la lluvia y del buen tiempo,

olvido del mundo del trabajo y del estudio.

‘Por el imperio hacia dios’

desde la calle Blanc de Xàtiva.

¿Quién me rescatará de mis años

de desinformación y desmemoria?

En mi país la lluvia no sabe llover:

o llueve poco o llueve mucho;

si llueve poco es la sequía,

si llueve mucho es la catástrofe.

¿Quién llevará la lluvia a la escuela?

¿Quién le dirá cómo debe llover?

En mi país la lluvia no sabe llover.

Me parece que esta canción, esa denuncia, la podemos aplicar a nuestro tiempo presente, a punto de cumplir 8 años del referéndum del 1 de octubre del 2017. Ot Bou Costa, en su artículo de ayer, titulado ‘La banalización de la memoria’, tras un repaso de los comentarios del pasado debate sobre la corrupción, acaba dicho artículo comentando:

‘La cosa más triste de la política catalana, hoy, no es el cinismo, si no la desmemoria: esta vida tan corta que tiene el recuerdo de la represión, este significado tan volátil de las palabras, este listón tan bajo sin resistencia, esta frivolidad, esta despreocupación general, tanta fragilidad, tanta ingravidez’.

(Vilaweb, 10/07)

Y ese nulo listón, lo constatamos con el vergonzante apoyo de ERC a la investidura del represor Salvador Illa; una traición que nunca expiarán; como pasaría si, tras unas futuras elecciones generales, ganasen PP y Vox, y Junts llegase a pactar con ellos. Situación que no quiero ni imaginar, y que confío que el president Carles Puigdemont nunca aprobaría, pues, entre otras cosas, sería destrozar su biografía política, su historia personal.

Por eso, y siguiendo con Raimon, me parece pedagógico recordar su canción ‘Indesinenter’ (sin pararse, incesantemente), basado en un poema de Salvador Espriu i Castelló (1913 – 1985), en el que resalta la lucha por la dignidad, contra la sumisión y la pérdida de la identidad:

Indesinenter (1970)

Nosotros sabíamos

de un único señor

y veíamos cómo

se convertía

en perro.

Envilecido por el vientre,

por las caricias al vientre,

por el miedo,

se agacha bajo el látigo

con loco olvido

de la razón

que tiene.

Armado, comido

de plagas,

sin cesar lamía

la áspera mano

que lo ha mantenido

desde hace tanto tiempo

en el fango.

Le hubiera sido

fácil hacer

de su silencio un muro

Impenetrable, altísimo:

eligió

la gran vergüenza mansa

de los ladridos.

Nunca hemos podido,

sin embargo, desesperar

del viejo vencido

y elevamos en la noche

un canto a gritos,

porque las palabras rebosan

de sentido.

El agua, la tierra,

el aire, el fuego

son suyos,

si se atreve de golpe

a ser quién es.

Tendrá que decir

basta, de inmediato,

que ahora quiere

caminar de nuevo,

erguido, sin descanso,

por siempre más

hombre salvado en pueblo,

contra el viento.

Salvado en pueblo,

ya el amo de todo,

no perro mezquino,

sino el único señor.

Es decir, si todos recobráramos la ilusión del 2017, superaríamos la deshumanización, de convertirnos en perros, y buscaríamos de nuevo la dignidad perdida; y, en ese sentido, ‘Indesinenter’ es una llamada a la acción colectiva, a levantarse de nuevo y volver a caminar juntos. Y ese mensaje, sigue siendo igualmente válido en este momento.

Podemos citar otras muchas canciones, como ‘Jo vinc d’un silenci’ (1977) (yo vengo de un silencio):

Yo vengo de un silencio

antiguo y muy largo

de gente que se va levantando

desde el fondo de los siglos

de gente que llaman

clases subalternas

yo vengo de un silencio antiguo y muy largo.

Yo vengo de las plazas

y de las calles llenas

de niños que juegan

y de viejos que esperan

mientras hombres y mujeres

están trabajando

en los pequeños talleres, en casa o el campo.

Yo vengo de un silencio que no es resignado

de donde empieza la huerta y acaba el secano

de esfuerzo y blasfemia, porque todo va mal

quien pierde los orígenes, pierde identidad.

Yo vengo de un silencio

antiguo y muy largo

de gente sin místicos

ni grandes capitanes

que viven y mueren

en el anonimato

que en frades solemnes, no han creído nunca.

Yo vengo de una lucha que es sorda y constante

yo vengo de un silencio que romperá la gente

que ahora quiere ser libre y estima la vida

que exige las cosas que le han negado.

Yo vengo de un silencio antiguo y muy largo

yo vengo de un silencio que no es resignado

yo vengo de un silencio que la gente romperá

Yo vengo de una lucha que es sorda y constante.

Creo que la actualidad de todas esas canciones, deberían hacernos replantear nuestra desmemoria, cómoda, acomodaticia, y salir de nuevo a las calles y plazas, pues, sólo así, reivindicaremos la República Catalana que deseamos. Y si no es así, es que estamos peor de lo que nos podemos imaginar.