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La odisea del independentismo catalán

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El término ‘odisea’, del poema homérico la Odisea (Odysseia), según el diccionario de la RAE, se define, en su primera acepción como ‘viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero’, y en la segunda, como la ‘sucesión de peripecias, por lo general desagradables, que le ocurren a alguien’; y como sinónimos, se indican: aventura, peripecia, trabajo, penalidad, drama y tragedia. Pues bien, sin caer en la petulancia, me parece que los 8 años desde el referéndum del 2017, presentan un cierto paralelismo con el viaje de Ulises (Odiseo), como intento explicar a continuación.

En este poema épico de Homero (Hómëros, s. VIII a.C.), Ulises, tras haber estado 10 años luchando en la guerra de Troya (Ilión), narrados en la Ilíada (Ilias), también de Homero, tarda otros 10 años en regresar a su isla de Ítaca (cantos del V al XII), de la que era rey, período en el que su esposa Penélope y su hijo Telémaco, han de tolerar en su palacio a los pretendientes que buscan desposarla, al tiempo que van consumiendo los bienes de la familia. Telémaco, en ese período, realiza un infructuoso viaje en busca de su padre, narrados en la Telemaquia (cantos I a IV). Los cantos del XIII al XXIV narran la venganza de Ulises, tras llegar a su reino.

La mejor arma de Ulises es su astucia (mëtis), junto a su inteligencia, que le permiten escapar a los continuos problemas (aventuras) a los que ha de enfrentarse por designio de los dioses: en el país de los cicones, de los lotófagos, con el cíclope Polifemo, en la isla de Èolo, en el país de los lestrigones (gigantes antropófagos), en la isla de Circe, en su descenso al Hades, los cantos de las sirenas, las rocas móviles de Escila y Caribdis, las vacas de Helios, etc.

En este juego que pretendo efectuar, la mencionada guerra de Troya, con la victoria de los aqueos, podría ser nuestro referéndum del 1 de octubre del 2017. Y tras ese momento decisivo, podríamos ir haciendo bastantes paralelismos, pero me limito a unos pocos posibles referentes:

El cíclope Polifemo (el estado español) cegado por su ira, y vencido Ulises que, a la pregunta de Polifemo sobre su nombre, Ulises le responde: ‘mi nombre es Nadie, y Nadie me llama mi madre, mi padre y mis compañeros’, así, tras ser cegado Polifemo y llamar a gritos a sus compañeros cíclopes, éstos le preguntan ‘¿acaso algún hombre se lleva tus ovejas mal de tu grado? ¿o, por ventura te matan con engaño o con fuerza? Y Polifemo respondió: ¡Oh, amigos, ‘Nadie’ me mata con engaño, no con fuerza!

Pues bien, en nuestro caso del movimiento independentista, me parece claro que el ‘Nadie’ (Ulises) fueron los miles de catalanes anónimos que ayudaron que la argucia venciera a la fuerza bruta de los represores del estado español, cegados por la rabia y la venganza, y conseguir que las urnas llegasen a su destino (los cientos de colegios electorales). Y también ese ‘Nadie’ fuimos el conjunto de los más de 2 millones de votantes y defensores de los colegios electorales y las urnas.

Otro paralelismo posible, en este juego, es el de los cantos de sirena, pues Ulises, para evitar que su tripulación fuera atacada por la locura, les ordenó taparse los oídos, y que a él, lo atasen al palo mayor, y que no le hicieran caso a lo que dijese u ordenase. Es evidente que el estado español ni siquiera efectuó cantos de sirena, todo fueron y son amenazas, que, afortunadamente, gracias a las argucias del abogado Gonzalo Boye, Puigdemont desoye y ha ido sorteando.   

También podríamos comparar los 7 años de Ulises, cautivo en la isla de la ninfa Calipso, con los 8 años (de momento) de exilio del president Carles Puigdemont; si bien Bruselas no es la mencionada isla de Calipso, cuyo nombre indica ‘la que se oculta’, y es la que, en el poema, intentó que Ulises olvidara su vida anterior, y le ofreció la inmortalidad y la juventud eterna si se quedaba con ella. Pero, como en el ejemplo anterior, la profesionalidad de Boye, es la mejor defensa.

A su llegada a Ítaca, Ulises se encuentra con los pretendientes de Penélope, para acceder al trono; y hemos visto cómo los españolistas y ‘muy españoles’, como dijo el infame Mariano Rajoy, han seguido expoliando a nuestro pequeño país, pues, Pedro Sánchez, en realidad, no es más que el reverso de la misma moneda española, y Salvador Illa, un peligroso desnacionalizador, un devaluador de nuestros símbolos y raíces. 

En el poema, Ulises vence a todos esos aprovechados, mediante un reto con un certamen con el arco (pasar la flecha por los ojos de doce hachas alineadas). De momento, en nuestra vida real, sólo podemos soñar en una ¿posible? victoria efectiva, tras el retorno del president legítimo, Carles Puigdemont, llegada que los jueces hacen todo lo posible para que no llegue, pues siguen pretendiendo que el president caiga en sus manos, en el Hades, en su inframundo.

Todos, personal y socialmente, tenemos nuestro propio y particular viaje, nuestra propia aventura, nuestra odisea vital; y es verdad que las experiencias nos enseñan, si las afrontamos con interés, con motivación, con proactividad, es decir, actuando.

Pero también corremos el riesgo de que el objetivo final (Ítaca), nos pueda deslumbrar e inmovilizar, y nos quedemos parados.

Los independentistas hemos usado y abusado de las pretendidas enseñanzas del viaje de retorno a la mítica Ítaca, especialmente, gracias a la canción de Lluís Llach, musicando el poema de Konstandinos Petru Kavafis (1863 – 1933):

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al colérico Poseidón,

seres tales jamás hallarás en tu camino,

si tu pensar es elevado, si selecta

es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al salvaje Poseidón encontrarás,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas de verano

en que llegues -¡con placer y alegría!-

a puertos nunca vistos antes.

Detente en los emporios de Fenicia

y hazte con hermosas mercancías,

nácar y coral, ámbar y ébano

y toda suerte de perfumes sensuales,

cuantos más abundantes perfumes

sensuales puedas.

ve a muchas ciudades egipcias

a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años

y atracar, viejo ya, en la isla,

enriquecido de cuanto ganaste en el camino

sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

entenderás ya qué significan las Ítacas.

En definitiva, es lógico que deseemos que nuestro camino vital sea largo y enriquecedor, lleno de aventuras; pero no queremos que el camino del procés catalán sea largo. Queremos conseguir nuestra Ítaca independiente, y la queremos conseguir cuanto antes mejor. Y para eso, debemos trabajar, trabajar y seguir trabajando, en equipo, formando el mayor equipo posible