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La situación actual, sin estadistas y también sin una ciudadanía comprometida, salvo honrosas excepciones, está dominada por unos pseudolíderes domesticadores de unas masas acríticas y acomodaticias, por eso, me parece que una buena fotografía, metafórica, podemos encontrarla en el poema ‘La vaca cega’, compuesta en 1893 por Joan Maragall i Gorina (1860 – 1911).
Ese poema, original en catalán, lo reproduzco, traducido al castellano, por Miguel de Unamuno Jugo /1864 – 1936):
La vaca ciega
En los troncos topando de cabeza,
hacia el agua avanzando vagorosa,
del todo sola va la vaca. Es ciega.
De una pedrada harto certera un ojo
le ha deshecho el boyero, y en el otro
se le ha puesto una tela. La vaca es ciega.
Va a abrevarse a la fuente que solía,
mas no cual otras veces con firmeza,
ni con sus compañeras, sino sola.
Sus hermanas por lomas y cañadas,
por silencio de prados y riberas,
hacen sonar la esquila mientras pastan
hierba fresca al azar. Ella caería.
Topa de morro en la gastada pila,
afrentada se arredra, pero torna,
dobla la frente al agua y bebe en calma.
Poco y casi sin sed; después levanta
al cielo enorme la testuz cornuda
con gesto de tragedia; parpadea
sobre las muertas niñas, y se vuelve,
bajo el ardiente sol, de lumbre huérfana,
por sendas que no olvida, vacilando,
blandiendo en languidez la larga cola.
Efectivamente, esta metáfora podemos aplicarla a los políticos en general y, también nos la podemos aplicar a nosotros mismos, al ‘colectivo’ independentista, por lo que lo dejo aquí, para que cada lector haga su propio análisis, pues estoy convencido que ese análisis podrá ser catártico y nos sacará del actual estado abúlico en el que nos encontramos.