1 – Incapacidad española para contabilizar los muertos
En mi escrito de ayer me centré en la burocracia española, y cabría esperar que un estado que tiene “2.595.575 funcionarios, según se desprende del último boletín estadístico del personal al servicio de las administraciones públicas que edita el ministerio de política territorial y función pública. Total que se subdivide del siguiente modo: el 19,8% del sector público del estado; el 57,76% del sector público de las comunidades autónomas y el 22,43% del sector público de la administración local” (La Moncloa.gob.es 14/2/20).
Atendiendo a las comunidades autonómicas, su tasa de funcionarios respecto a su población es la siguiente:
Extremadura (8,8%), Cantabria (8,3%), Castilla y León (8,1%), Castilla-La Mancha y Navarra (el 8%), etc.
Mientras que las tres últimas son: Baleares (6,2%), Valencia (6%) y Catalunya (5,7%)
La comparativa con otros países de la UE es compleja, ya que el concepto de empleados públicos, de otros países, no es homogéneo con el concepto de funcionario; y su contabilización tampoco es fácil, por la diferente consideración de los trabajadores eventuales, etc.
Con este contingente de funcionarios españoles, cabría esperar que facilitar la contabilización de los fallecidos y afectados por el coronavirus, debería ser una labor contable sencilla, una vez clarificados los criterios: fallecidos en hospitales, en residencias, en domicilios; los confirmados por los tests PCR, los confirmados por diagnóstico clínico facultativo, los comunicados por las funerarias, etc.
Asimismo, entre las funciones del Centro de Coordinación de alertas y emergencias sanitarias del ministerio de sanidad (CCAES), creado en 2004, se detalla: “desarrollar análisis de la situación de riesgo y facilitar rápidamente a las administraciones sanitarias y a otras organizaciones acceso a información cualificada”.
Y en la situación actual, esa información nada cualificada, como hemos visto, ha fallado y sigue fallando, llegando a extremos que generan una total desconfianza e indignación.
En todo proceso informativo, como en todo juego, no es aceptable cambiar las reglas a mitad del partido, ni las reglas cualitativas ni las formales; y hemos ido viendo cómo han ido modificándose repetidamente tanto unas como las otras.
La última modificación, de la semana pasada: “fuentes de la Generalitat catalana comentan que el nuevo sistema telemático puesto en marcha por Sanidad no les ha permitido cargar todos los datos, lo que explicaría que hubiera una diferencia tan grande en el número de muertos (1126 menos). Fernando Simón explicó en su rueda de prensa que ‘hay que verificar alguna de las informaciones que nos da Catalunya, pero la comunidad está al mismo nivel que cualquier otra’. Esta nueva estrategia de diagnóstico se puso en marcha el 11 de mayo. ‘Tras un periodo de adaptación del nuevo sistema de vigilancia, ahora podemos dar datos de indicadores que son mucho más interesantes para saber qué está pasando. Los datos que damos ahora mismo son más reales’, explicó el epidemiólogo” (La Vanguardia).
Desconozco las funciones realizadas por el mencionado CCAES en la etapa ‘tranquila’ pre-coronavirus, pero es de suponer que una de sus actividades ha de ser, lógicamente, el definir y diseñar los procesos de recuento de víctimas y el sistema de información de las mismas, pero está claro que ese diseño no existía, o no se ajustaba a las necesidades; como tampoco lo ha sido el plan de contingencias, si es que lo había.
“La sensación es que el CCAES que dirige el doctor Fernando Simón va por libre y no cuenta con la opinión de las autonomías. ¿Tan difícil habría sido reunir los expertos autonómicos al inicio de la crisis y pactar un sistema de recuento? ¿No ven que este desbarajuste en las cifras repercute muy negativamente en la credibilidad del ministerio y de todas las administraciones? Si finalmente todo es producto de un error informático, como afirma la ‘consellera’ de Salud de la Generalitat, el descrédito será máximo. Y es que desde el inicio de la crisis la ciudadanía ha tenido la sensación de que no se le estaba diciendo la verdad, sobre todo en la cifra de muertos.
Se entiende que para poder hacer un seguimiento epidemiológico de la pandemia hace falta hacer el recuento con el criterio que marca la OMS (muertos con PCR confirmada), pero todos sabemos que la cifra es mucho más alta porque los tests no son del todo fiables ni llegan a todos.
En este sentido, sólo Catalunya hace un ejercicio de transparencia y explica cada día los muertos comprobados y los sospechosos con datos de las funerarias, cosa que provoca que es doble la cifra oficial de fallecidos” (editorial Ara, 26/5).
Es evidente que un tema tan importante requiere el mayor rigor, no sólo para los estudios y poder efectuar las proyecciones y la trazabilidad de la epidemia, sino, por respeto a las víctimas y a los familiares.
Y todo estudio requiere el mantenimiento del sistema de recuento, no modificarlo a mitad de la crisis, ya que no permite efectuar una proyección y, por lo tanto, incidir en la confección del modelo.
Según profesores en estadística, para tener una información adecuada, siempre es preferible ir a las fuentes y, en este caso reconocen que las fuentes más fiables suelen ser los medios de comunicación locales, ya que conocen directamente la problemática de sus hospitales, residencias y funerarias. Y según estos datos, los fallecimientos son mucho más elevados.
Con estos comentarios NO quiero seguir la cuerda de los partidos de derechas españoles contra el doctor Simón, al que piden su dimisión, como explicaré en el siguiente apartado; pero sí considero que es importante dejar constancia de su incompetencia, al menos en este campo concreto.
2 – Cese del coronel Diego Pérez de los Cobos, como jefe de la comandancia de la guardia civil de Madrid
Este tema es sumamente importante y merecerá un amplio desarrollo, pero en este momento priva la urgencia y cabe señalar que se carece de la información suficiente, pues el ministro de interior, Fernando Grande-Marlaska, se limitó a un comunicado de prensa aduciendo la pérdida de confianza y hace un momento, un lastimera y breve rueda de prensa.
La primera pregunta que nos hacemos es cómo podía tener confianza el gobierno, en Pérez de los Cobos, un personaje con su historial, y con la lamentable actuación en su labor de coordinación en el referéndum del 1 de octubre del 2017, en Catalunya, con múltiples ciudadanos heridos y golpeados; pero eso le mereció recompensas, no su reprobación. E igualmente lamentable fue su actuación en el juicio a nuestros representantes políticos y sociales, ya que mostró una habilidad para culpar a todo el mundo independentista, con comentarios burlescos y, al ser preguntado sobre su responsabilidad, se escabulló, con comentarios como que no recordaba, que no sabía, que sólo coordinaba, etc. ¿Cómo se puede tener confianza en una persona que rehúsa cualquier responsabilidad? ¿Dónde dejó la pretendida gallardía de su cuerpo armado?
En segundo lugar, habría que aclarar diferentes aspectos cruciales: si Pérez de los Cobos actuaba como policía judicial, era evidente que debía informar exclusivamente a la jueza instructora de la investigación abierta contra el doctor Fernando Simón y contra José Manuel Franco, delegado del gobierno en la comunidad de Madrid.
Si realmente actuaba como policía judicial, el ministro no podía intervenir, ni querer estar informado, ni podía cesarlo. Y Grande-Marlaska, que ha sido juez muchos años (sobre su historial, ya hice varias referencias en anteriores escritos), sabía que NO podía intervenir y, al hacerlo, prevaricaba.
En tercer lugar, y en cuanto se refiere al motivo de la pérdida de confianza, se produjo el domingo, cuando llegó al ministerio de interior una copia filtrada (otro delito) que el coronel había facilitado a la jueza del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid. Y, en ese informe, se apuntaba a Fernando Simón por no haber ponderado los consejos de los organismos internacionales que desaconsejaban la realización de actos multitudinarios y, contrariamente, autorizó, junto con el delegado del gobierno citado, la realización de la manifestación feminista del 8 de marzo, pero no autorizó un congreso evangélico días antes.
La directora general de la guardia civil, María Gámez, socialista, telefoneó el domingo por la noche, reprochándole no haber informado previamente al gobierno, pero Grande-Marlaska ya había cursado la destitución con anterioridad.
Como se ve, es básico saber si realmente actuaba de policía judicial, o no. Esto es crucial.
En cuarto lugar, y según el informe que se ha filtrado a la prensa, en sus 81 páginas, se observan múltiples errores, manipulaciones, inútiles pruebas, etc. Ya que, por ejemplo:
· se dice que la OMS reconoció el estado de pandemia el 31 de enero, cuando realmente lo hizo el 11 de marzo.
· las fuentes de información son, nada más y nada menos, que el periodista Federico Jiménez Losantos, reconocido por su ideología de ultraderecha, unionista, anticatalanista, etc., con múltiples sentencias por sus injurias y calumnias; Y la otra fuente de información, son fragmentos de artículos del diario digital ‘OKdiario’ del también ultraderechista Eduardo Inda, del mismo perfil que el anterior.
es decir, que como se ve, una argumentación de parte, falta de rigor, manipuladora y todos los adjetivos descalificativos que se nos puedan ocurrir.
Este tipo de informes son los que sufrimos aquí en Catalunya y, por lo visto, es el estilo de los informes de la guardia civil, y tuvieron un peso decisivo en el proceso contra nuestros representantes políticos y sociales; ya que el juez Marchena dio por bueno el informe elaborado por el teniente coronel Daniel Baena, que juró no ser el autor de los twitts con el seudónimo ‘Tácito’, sin efectuar, Marchena, ni una comprobación objetiva.
En quinto lugar, hace unas horas, ha dimitido el número 2 de la guardia civil, el director adjunto operativo (DAO), el teniente general Laurentino Ceña, por la disconformidad con el cese de Pérez de los Cobos, dejando al descubierto las razones políticas que subyacen en el cuerpo armado, por la intromisión del ministro.
En sexto lugar, la lamentable rueda de prensa del ministro Grande-Marlaska, arropado por otras ministras y que, en primer lugar, ha ocupado un gran espacio de tiempo para explicar que agradecía la labor de los cuerpos armados, que su preocupación, desde hacía tiempo, era la equiparación salarial con los cuerpos autonómicos, y que el gobierno había aprobado esta mañana, el incremento del 20 % de media, con efectos retroactivos al 1 de enero de este año. Y ha agradecido a la ministra de Hacienda y portavoz del gobierno, Mª Jesús Montero, presente en la rueda de prensa, el esfuerzo económico que había hecho y, que no era una cosa improvisada, sino que hacía semanas que estaban estudiando, para agradecer el esfuerzo y sacrificio de los cuerpos policiales en la crisis del coronavirus.
En estos momentos, que muchos trabajadores no han cobrado los ERTE (expedientes de regulación temporal empleo), que muchos trabajadores autónomos han perdido casi todos sus ingresos, que los sanitarios apenas recibirán una paga extra (teniendo pendiente de recuperar el 5% del salario, recortado años atrás), etc.; pues, como digo, en estos momentos, aprobar un aumento tan notable y retroactivo, se presta a todas las interpretaciones posibles, pero, obviamente, deja al gobierno de Pedro Sánchez, como uno de los más chapuceros, ya que una crisis policial, no se tapa con dinero (o no debería).
Asimismo, Grande-Marlaska ha dicho, en un minuto, que la marcha de Pérez de los Cobos (no ha dicho cese), ha sido debida a una reestructuración que hacía tiempo que estaba estudiando. La verdad, nos tratan a todos de verdaderos idiotas, no hay otra forma de explicarlo; es incomprensible que un responsable político afronte un cese y una dimisión, con una explicación tan infantil y mentirosa. Máxime cuando el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha dicho en un twitt, que “hay destituciones que son medallas de honor”.
Como he dicho, este tema, en su conjunto, merece una mayor profundización, y es prioritario que Pedro Sánchez salga y nos i forme con detalle, que informe al congreso, que no se esconda, ya que esta crisis añadida a las que ya tenemos es del máximo interés.
3 – Luto oficial por las víctimas del coronavirus.
Según dispuso e informó Pedro Sánchez, esta medianoche empezará en España el luto oficial más largo de la democracia, y durante 10 días todas las banderas de todos los edificios públicos ondearán a media asta. Y, en breve, se hará un acto oficial de reconocimiento y no olvido de los fallecidos.
El luto por los atentados del 11M, duró tres días; y el fallecimiento de la madre del rey emérito se conmemoró con una semana de luto.
Particularmente, todo esto me parece ridículo, una pura parafernalia, ya que una bandera a media asta, para mi, no denota nada. Asimismo, si se hace un acto para sacar a relucir a la familia real y que, con un gran despliegue televisivo, todo el pueblo vea lo compungidos que están, me parece una grave farsa, un insulto más.
Inicialmente, pensaba extenderme sobre este tema, sobre la irrelevancia de los duelos colectivos, cuando en realidad, los duelos se han de superar personal e íntimamente, y siguiendo las pautas requeridas en función de la psicología de cada uno de los afectados. Pero, la imperiosa actualidad se ha impuesto, y por eso me he extendido con los temas anteriores.
4 – Pedro Sánchez y el Titanic:
Ante toda esta movida, me parece que el mejor colofón es la reproducción de un ws que se ha hecho viral:
Si Pedro Sánchez hubiese sido el capitán del Titanic, sus comentarios hubiesen sido:
· No hay iceberg.
· No vamos a chocar con un iceberg.
· Supe que era un iceberg antes que nadie.
· Nadie podría haber previsto el iceberg.
· Si entra agua será poca y estará controlada.
· No hacen falta salvavidas, no seamos alarmistas.
· No nos estamos hundiendo, es un bulo de la súper mega ultraderecha.
· Hay que evitar que la tripulación difunda noticias falsas sobre icebergs.
· Los salvavidas son homologados.
· Sólo se contarán los ahogados que vemos flotando, el resto están desaparecidos.
· Nos hundimos rápido, pero gastamos poco queroseno y tenemos el mejor internet de Europa.
En fin, apreciados lectores, no hay nada más que añadir, pues este chiste, por desgracia, resume a la perfección la pandemia política que sufrimos.
Amadeo Palliser Cifuentes