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Los actuales Quijotes y sus molinos

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Estos días vemos el vergonzante ridículo de los ‘líderes’ europeos sometiéndose servilmente al prepotente Donald Trump (y, de rebote, a Vladímir Putin y Binyamín Netanyahu), olvidando que los míticos gigantes, como Polifemo, Goliat, etc., todos, tenían los pies de barro, todos eran imperfectos y eran vencibles; pero, claro, para derrotarlos, era precisa la existencia de líderes con determinación y la voluntad para combatirlos; requisitos que ahora no hay ni se les espera, como intento comentar a continuación.

Me parece interesante recordar que en la novela ‘El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha’ (1605), (de Miguel de Cervantes Saavedra, 1547 – 1616), los molinos de viento son descritos por el ‘ingenioso caballero’ como gigantes que debían ser derrotados en una batalla épica y memorable; y muestra la locura, imaginación y desconexión de la realidad, pues el caballero creaba su realidad en su mundo idealizado, desoyendo a su escudero, Sancho Panza.

Pero no debemos olvidar, tampoco, que Miguel de Cervantes, con esos episodios, hizo una crítica a la sociedad de su época, en la que los nobles y caballeros se dedicaban a luchas y guerras innecesarias, en lugar de trabajar para mejorar sus vidas, y beneficiar a la sociedad.

En la novela, los molinos de viento representan la tecnología y el progreso, pues son estructuras de molienda de granos, y no criaturas peligrosas. Pero, metafóricamente, el autor reflejó la lucha de las costumbres tradicionales, opuestas al progreso, a un futuro mejor.

Y, siguiendo con ese juego metafórico, me parece interesante hacer un paralelismo con don Quijote y los actuales líderes europeos, frente al molino Trump; pues, defendiendo su división e intereses variopintos, los representantes europeos, dirigidos por Úrsula von der Leyen (presidenta de la UE) y Mark Rutte (secretario general de la OTAN), actúan como los duques de la novela, es decir, la familia que se burla del caballero, y le sigue el juego, sin evidenciarle que con su triste Rocinante, no conseguirá ninguna proeza. Mientras que Pedro Sánchez, en su actual papel internacional de Sancho Panza, en realidad, sólo busca conseguir el papel de gobernador de la Ínsula de Barataria.  

Así, mientras que, en la novela, Cervantes reflejó la crítica al progreso, ahora, esos actuales Quijotes, aún hacen un papel más lastimoso y falso, pues, de cara a su respectivo electorado, quieren mostrar cierta entereza y ética, pero, cuando se postran y ‘adoran’ a su falso gigante, no hacen más que asumir sus tesis más conservadoras y tramontanas, ya que respaldan la tradición explotadora (en todos los ámbitos), en detrimento del progreso social y democrático.

Y esa trampa ‘trumpista’ la vemos, claramente, con la escalada armamentista, para beneficiar a las grandes empresas norteamericanas, claro. Trampa que han asumido todos los gobiernos, que apenas se diferencian, ya que, en el actual ciclo conservador, dominan los partidos de derechas (con el apoyo de la extrema derecha), y así, incluso gobiernos como el de Pedro Sánchez (PSOE) han cambiado sus prioridades en el destino de los dineros públicos.

A este respecto, y como señala Joan Contijoch:

‘(…) en los diez últimos años, en el estado español, el gasto en prevención de incendios ha sido de unos 1.200 millones de euros. En el mismo período, el gasto en prevención de riadas ha sido de unos 7.300 millones de euros (…) en cambio, el gasto en defensa militar -sin que haya identificados peligros inmediatos ni amenazas concretas para la población -, ha sido, aproximadamente de 140.000 millones de euros (…)’

(elmon.cat, 19/08)

Es evidente que gobernar es priorizar las partidas de gasto, y vemos que el tahúr Pedro Sánchez, aún aparentando no aceptar el incremento al 5% en gasto militar, como exige el Polifemo Trump, en realidad está aumentando ese gasto, mediante diferentes partidas, más o menos camufladas, para llegar al 2% del PIB (desde el 1,4% anterior), es decir, un aumento de 10.471 millones de euros adicionales, a los previstos inicialmente para este 2025.

Olvidando, claro, que un gobierno realmente progresista, debería primar la cobertura de las necesidades básicas de la ciudadanía (alimentación, vivienda, educación, sanidad, etc.), así como la prevención de riesgos por el cambio climático, la progresiva escasez de agua, etc. Y si eso requiere la reducción del gasto militar, totalmente superfluo en su totalidad, ‘miel sobre hojuelas’, como dice el refrán. Pero el aumento señalado, deberá ser recortado de otras partidas, salvo que aumente el déficit público y se traslade el problema a las generaciones futuras. 

Y todo ello nos confirma que, desgraciadamente, estamos en el mítico reino de Magog, situado en el límite del mundo conocido, dominado por su soberano Gog; descritos en el Apocalipsis como los arquetípicos enemigos, asociados a eventos catastróficos.

Sobre al particular, me he acordado de esos arquetipos, ya que el pasado lunes, un compañero de Meridiana Resisteix, me comentó que estaba releyendo una de las novelas de Giovanni Papini (1881 – 1956), precisamente, ‘Gog’, publicada en 1931, y que estaba sorprendido por la visión del autor por la evolución demográfica. Yo le expliqué que, de joven, también la había leído, pero que me había gustado más la novela ‘El libro negro’ (1951), de ese autor, pero que muchos años después, intenté releerla, y se me atragantó.

Y siguiendo con ‘Gog’ de Papini, ‘el narrador describe el encuentro en un manicomio con un supuesto multimillonario hawaiano, Gog (Goggins, abreviando su nombre, para rememorar el mencionado personaje del Apocalipsis), que relata sus experiencias al viajar por el mundo, que expone en 70 relatos, con entrevistas a insignes personajes (Ford, Gandhi, Einstein, Freud, Lenin, etc.)’. Papini explicó que había adoptado a Gog, para exagerar ciertas tendencias modernas, mostrándolas como situaciones grotescas, y así, facilitar el poder combatirlas racionalmente.

Pero, claro, ahora ya no hace falta exagerar, pues Donald Trump representa el exceso de los excesos excesivos, el engaño de los engaños, la amenaza a los débiles, la contradicción, la amoralidad y falta de ética. Ese es el actual Gog, rey de su Magog.

Por todo ello, someterse a él, como hacen todos los pseudo líderes, es mostrar su cara más grotesca, mientras nos dejan a todos en la más negra zozobra, y sin recursos ante las catástrofes (por recortes en la previsión de incendios, riadas, crisis sanitarias, de educación, etc.). Y, en esa situación, sólo nos queda potenciar la democracia, de base, no la democracia orgánica como postulaba el franquismo, tan vigente.

Todo depende de nosotros, si queremos seguir adulando a los Quijotes, o si, de una puñetera vez, nos decidimos a romper esos moldes y construir nuestro futuro, nuestra República Catalana, totalmente alejada del modelo carpetovetónico del reino español, vendido a la UE / OTAN y, en definitiva al Gog rey de su Magog.