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Más difícil todavía, nuevo brindis al sol de Pedro Sánchez

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Como en los circos, Pedro Sánchez aplica su política de titulares, a modo de espectáculo del ‘más difícil todavía’, que no son más que simples ‘brindis al sol’ (expresión torera en referencia a ‘hacer algo de cara a la galería’), como intento explicar a continuación.

Según acabo de leer, los toreros hacían ‘el brindis al sol’, es decir, a las localidades soleadas de la plaza de toros, ocupadas por el público menos pudiente y entendido en tauromaquia, y, por ello, más condescendiente, en comparación con el público de las localidades de la sombra. Y así, cuando el torero preveía que no iba a tener una buena tarde, brindaba el toro al público del sol, para tenerlo contento y, al menos, recibir su agradecimiento y aplausos.

Así, ayer, Pedro Sánchez, abandonando durante unas horas su burbuja de vacaciones en Lanzarote, para visitar la zona más afectada por los incendios de Galícia y Castilla-León, anunció que el próximo mes de setiembre, su gobierno propondrá ‘un pacto de estado para la mitigación y adaptación a la emergencia climática, que implique las administraciones públicas, todos los grupos políticos, la sociedad civil, la ciencia, la empresa y los sindicatos para contar con suficientes medios en el momento de dar una respuesta a los incendios, sobretodo lo que hace a su prevención’.

Y claro, en la dinámica diabólica en la que estamos, el PP no tardó en reaccionar, pues la portavoz de ese partido en el congreso de los diputados (y diputadas, como es su nombre oficial actual), Esther Muñoz, dijo que ‘eso era una cortina de humo y su intención es polarizar a la sociedad española (…) es como si en medio de un tsunami se propone un pacto de estado sobre los océanos (…) y eso no sirve para nada (…) Asimismo, recordó que Sánchez ya abogó por un pacto de este tipo hace tres años, a consecuencia del grave incendio de la Sierra de la Culebra, también en Castilla y León’.

Asimismo, las críticas del PP se han centrado en la ausencia, en la tardanza en la reacción personal de Pedro Sánchez, así como la de sus ministros, ausentes en las zonas afectadas; para hacer una comparación con la DANA valenciana del año pasado; si bien, para contrarrestar esas críticas, ahora han salido diferentes miembros del PSOE, para explicar que Sánchez estaba siguiendo la crisis y dirigiendo la gestión, a pesar de seguir en Lanzarote.

En un escrito anterior, titulado ‘Complejo de Heróstrato (Eróstrato), expuse que:

Me parece claro que un directivo, un dirigente, un presidente autonómico, etc., no son personas indispensables; y que, en previsión de cualquier crisis, debe haber las estructuras y protocolos adecuadamente establecidos y testados. 

Ahora bien, también es cierto que, en un momento en el que todo es inmediato, mediático, y que las redes multiplican y potencian hasta el menor detalle, si esto les da audiencia; y los políticos en puestos relevantes que basan su carrera, precisamente, en esas burbujas mediáticas, deben tenerlo presente; y, también, claro, el resto de políticos con responsabilidad directa en la particular crisis de cada momento, pues es evidente que buena parte de la ciudadanía ‘quiere’ sentirse protegida, viendo a su máxime representante ‘al pie del cañón’, aunque éste sea de cartón piedra.

Y leyendo la editorial de hoy, de José Antich, titulada ‘Políticos, fuegos y vacaciones’, señala al respecto:

‘(…) siempre he pensado que la dedicación a la política no es una circunstancia obligada y, en consecuencia, el nivel de exigencia ha de ser muy elevado. ¿Cuánto? El máximo. Se sobreentiende que no es una profesión para toda la vida, sino de unos cuantos años y si el peaje a pagar es hacer las vacaciones más cerca de la responsabilidad política asumida, tampoco es un gran desastre. Al final, siempre se puede dejar si uno o una considera que el peaje que paga es demasiado alto. En el caso de la extinción de incendios, la responsabilidad es de las autonomías, que tienen las competencias delegadas exclusivamente, Ahora bien, el estado también ejerce un papel fundamental como soporte, especialmente ante crisis que superan la capacidad autonómica, como prevé la ley que permite al gobierno español desplegar medios estatales de ámbito nacional en colaboración y coordinación con las comunidades autónomas (…)’

(Elnacional.cat, 17 agosto)

Estoy totalmente de acuerdo con Antich, pues me parece que complementa mis comentarios anteriores; ya que, es evidente que nunca hay nadie imprescindible, y deben estar previstos los protocolos y sustituciones precisas en cada caso, con capacidad y autonomía para adoptar las medidas que requieran las diferentes crisis. Pero también es cierto que la ciudadanía quiere ver a su máximo responsable, al pie del cañón. Y esa visión, que podría considerarse un tanto infantil, en el fondo, tiene su razón de ser, dado que la política siempre se ha personalizado, pues los máximos responsables, en su narcisismo, siempre han querido presentarse como los líderes máximos y absolutos, sin dejar, apenas, espacio para los segundos niveles.

Así que, en el momento de máximo riesgo, como el que estábamos y estamos en diferentes zonas geográficas, los líderes, y, mucho más el rey, deberían estar en sus respectivos puestos de trabajo (aunque éste sea simbólico), y no de vacaciones en Grecia, como Felipe VI, (que, haciendo un brevísimo paréntesis vacacional, el viernes se desplazó a la base de Torrejón (Madrid), sede de la UME, unidad militar de emergencias). Y si no le gusta al ‘PreparaO’, que abdique.

Pero volviendo al pacto de estado que pide ahora Pedro Sánchez, y como he apuntado, no deja de ser un nuevo brindis al sol, y, a la vez, una trampa para sus socios y partidos que le invistieron, pues un pacto así, requeriría, obviamente, aprobar unos presupuestos generales del estado; y eso es tan difícil que, lo más probable es que se vea obligado a prorrogar de nuevo los de hace un par de años, pues desde el 2023 gobierna con presupuestos prorrogados.

Y, asimismo, es preciso señalar que:

‘(…) durante el mandato de Sánchez, la inversión pública en prevención de incendios se ha desplomado, con una caída especialmente pronunciada: de 225,2 millones en 2018 a 115,8 millones en 2025, una reducción del 48%’ (…) Y los resultados hablan por sí solos. En 2018, con 225 millones de presupuesto de prevención, ardieron 12.433 hectáreas. En 2025, con un 48% menos de presupuesto, han ardido más de 157.000 hectáreas hasta agosto. Doce veces más de superficie devastada con la mitad de recursos (…)’.

(editorial de Elespañol.com, 18 de agosto)

Y claro, María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de hacienda, hoy ha vuelto a cargar las culpas al PP, diciendo que ‘en los últimos años el gobierno español ha incrementado en un 20% las partidas que se destinan a la extinción y prevención de incendios, a pesar de que el núcleo de esta tarea radica en las comunidades autónomas (…) y que su presidente, Pedro Sánchez, ha estado pendiente de la situación, desde el minuto uno (…) y que presentarán los presupuestos del 2026, que nadie lo dude (…)’

La ministra no ha aclarado qué período contempla, para obtener ese incremento del 20%; pero, claro, todos los políticos buscan los titulares en los medios afines; no buscan informar ni hacer una verdadera pedagogía, mostrando todas las cartas; más bien, todos juegan con cartas trucadas, y guardando los ases en sus mangas, para sacarlos en los momentos precisos.

Y así, la ciudadanía que intentamos seguir la información, nos sentimos confundidos.

La realidad es que todo es muy complejo, como, en otro orden de problemas, señaló Eugeni García Gascon, en su interesante artículo ‘Judíos contrasionistas que no quieren vivir en Israel’, apuntando que:

‘(…) hace tiempo que se observan fuertes tensiones entre algunas comunidades judías y una parte creciente de la sociedad americana. Las guerras han agravado un conflicto entre judíos sionistas, antisionistas tradicionales y postsionistas (…) y contrasionistas (counter Zionist, en inglés, y tsioni negdi, en hebreo’ (…)’  

(Ara, 15 de agosto 2025)

Hoy, 18 de agosto, según las redes sociales, es el día internacional de no rendirse nunca, ‘Never give up day’; implantado en 2019 por Alain Horoit, recordando el poema ‘Never Give Up’, de 1845.

Personalmente, soy muy crítico con esas paridas, y ésta, en particular, me parece una gran tontería, pues no creo que se consiga nada con esas consignas, que, según apuntan, buscan:

‘(…) infundir esperanza y fortaleza en aquellos que enfrentan desafíos. Esta jornada no solo rinde homenaje a la resiliencia del espíritu humano, sino que también sirve como un recordatorio para mantenernos firmes en la persecución de nuestros sueños a pesar de los obstáculos (…)’

(https://share.google/hQ8BcPFeESv2sDL1t)

De todos modos, y a pesar de mi escepticismo, me ha parecido que concluir este escrito con esta referencia, no es del todo descabellado, para presentar una nota, cuanto menos, para desengrasar el problema político que nos tiene atrapados.