· Cerca de 3,400 millones de habitantes en el mundo carecen de saneamiento seguro.
· En México, 37% de la población no cuenta con un inodoro seguro.
En pleno siglo XXI, millones de personas siguen sin acceso a un inodoro seguro o a agua limpia, una realidad que revela una crisis silenciosa de salud, equidad y sostenibilidad.
De acuerdo con Naciones Unidas, alrededor de 3,400 millones de habitantes en el mundo carecen de saneamiento seguro, y más de 2,200 millones viven sin acceso a agua potable confiable. En América Latina, cerca de 166 millones de personas no cuentan con agua segura, y 443 millones no tienen saneamiento adecuado, según datos del Banco Mundial.
En México el 57 % de la población no tiene acceso a agua segura y el 37 % carece de un inodoro seguro, cifras que reflejan la urgencia de adoptar soluciones sostenibles también en el ámbito corporativo.
Un tema de salud, pero también económico
Los entornos laborales con servicios sanitarios deficientes enfrentan mayor ausentismo, menor productividad y mayores costos operativos.
En ciudades donde el abasto de agua es cada vez más incierto —como la zona centro del país, dependiente del Sistema Cutzamala, con apenas 82 % de confiabilidad—, la eficiencia sanitaria se convierte en una prioridad para el funcionamiento de empresas, comercios, escuelas, hospitales, etc.
“En el marco del Día Mundial del Retrete (19 de noviembre), las empresas tienen la oportunidad de liderar el cambio hacia baños resilientes, mediante la adopción de soluciones de higiene sostenibles, que reduzcan el desperdicio de recursos y contribuyan al cumplimiento de normativas ambientales”, destacó Tork, firma especializada en higiene para negocios a nivel mundial.
Un reto personal: ¿Cuántas veces usas un retrete al día?
En promedio, una persona visita el baño y utiliza el retrete varias veces al día. Multiplique eso por los 365 días del año. Es un acto frecuente, vital y que damos por sentado.
El Retrete es esencial: Cada una de esas visitas reafirma el mensaje central de este día: dependemos del saneamiento para nuestra salud, dignidad y bienestar. La calidad y la higiene de ese espacio son cruciales.
La pregunta que nos hacemos no es solo sobre tener un retrete, sino sobre la calidad, accesibilidad y sostenibilidad del saneamiento disponible.