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No hemos aprendido nada

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Los 48 años desde la aprobación de la constitución española, los catalanes, independentistas y unionistas (‘dependentistas’), no hemos aprendido nada, pues todos los líderes catalanes han pecado de bisoñez, de inexperiencia, de candidez, de sumisión, de subordinación, de vasallaje, etc. Lo hemos visto repetidas veces. La hemeroteca nos recuerda las innumerables declaraciones de Oriol Junqueras (ERC) diciendo que con el estado español no se puede negociar nada, por la experiencia y desconfianza manifiestas. Pero, pasados los años, ‘donde dije digo, digo Diego’, y seguimos confiando en las promesas de lluvias de millones, de transferencias, de …; por eso, los catalanes, o bien somos unos ilusos, unos cobardes o, simplemente, acomodaticios, como intento explicar a continuación.

Ante el colapso actual, fruto del maltrato sistemático, no solo durante estos 48 años, si no de varias centurias, nos encontramos en un momento que nos debería forzar a despertarnos de nuestro ensueño, es decir, de nuestra representación fantástica mientras dormimos.

El actual ejemplo de la transferencia total de Rodalies (trenes de cercanías) de Catalunya, acordada entre ERC y Pedro Sánchez, ha acabado siendo la transferencia del 49,9% del accionariado de la nueva compañía (el 50,1% de la nueva empresa ‘Rodalies de Catalunya’ sigue en manos del estado); y no se ha transferido nada por parte de ADIF, que es la empresa encargada de dinamizar el sector ferroviario y supervisa las infraestructuras. Así, el poder lo sigue teniendo, y lo seguirá teniendo, el centralista, jacobista, estado español.

En definitiva, un nuevo y gran engaño, que nunca funcionará, máxime, dada la histórica animadversión entre Renfe y Adif.

Y los catalanes sabemos que el colapso actual no se limita a la gestión de las infraestructuras de los ferrocarriles, carreteras, etc., pues la sanidad, la educación, la vivienda, etc. están en plena crisis desde siempre, culpa de la infrafinanciación a la que nos tienen sometidos.

Pero, aún así, los catalanes seguimos sumidos en el ‘sonido del silencio’, como señalé ayer. Y todo eso me confirma que los catalanes no hemos aprendido nada. 

Tradicionalmente se dice que cuando los alumnos no aprenden, la mayor parte de la culpa la tiene el profesorado. Pero, en nuestro caso, el profesorado (el estado español) es sumamente eficaz, pues nos demuestra su represión, por activa, pasiva y perifrástica; mientras que el alumnado (la ciudadanía catalana) no somos capaces de aprender nada, de darnos cuenta del gran engaño.

Por eso, me parece apropiado reproducir la letra de la canción ‘No hemos aprendido nada’, (2022) del grupo de estilo indie rock, ‘Viva Suecia’, formado en Murcia, en el año 2013; cuya letra es la siguiente:

Porque no hemos aprendido nada

Al final tendrá sentido

repartimos los vivido y conservar

las ganas.

Que por esta vez la historia

cargue contra la memoria y, además

no duela.

Porque no hemos aprendido nada

Por la culpa compartida

la real y la fingida, la pared

y la espada.

Que los días que se borran

son peldaños de la gloria y yo también

te quiero.

Pero no hemos aprendido nada.

Que no entienda, que no hablen

que me encuentres cuestionable

que no sangre, que no sangre

hay abrazos que no valen

Y en el día de la raza

del espanto, de la estafa

solo hay sangre, solo hay sangre

tanta sangre.

Porque no hemos aprendido

no hemos aprendido

no hemos aprendido nada.

Para este escrito, he estado dudando sobre la conveniencia de reproducir la letra de la canción ‘Adiós presidente’ (2024) del grupo ‘Celtas Cortos’, inspirada en el final del primer mandato de D. Trump (desconociendo los autores que, ese personaje volvería al trono, años después). Pero, finalmente, la reproduzco, si bien he ‘censurado’ algunas expresiones, poniendo xxxx, ya que creo es adaptable y descriptiva de muchos pseudo líderes españoles y catalanes españolizados (en mayor o menor grado):

Adiós presidente

Después de un tiempo con tu falsa sonrisa

que me has usado pa’ iniciar tu ascensión

que vas trepando a toda costa y deprisa

levantas muros sin ninguna razón.

Adiós, adiós.

No quiero ya ni verte pa’ silbar esta canción.

Adiós, adiós.

Te quedas a tu suerte y que te den por xxxxx

tú me has chupado la sangre en vida

me has estafado dinero a mogollón

vas por el mundo diciendo mentiras

quien se te acerca le robas la ilusión.

Adiós, adiós.

Te quedas a tu suerte y que te den por xxxxx.

Hoy se ha acabado tu manzana podrida

y yo a gusto, haciéndote esta canción.

Por fin mi vida es ya solo mía

y que a la tuya te pique un escorpión.

Adiós, adiós.

No quiero ya ni verte pa’ silbar esta canción.

Adiós, adiós

Ya no eres presidente y que te den por xxxxx.

Xxxxx

Xxxxx

Y ya que estoy en plan musical, me parecía oportuno recordar, asimismo, algunas de las adaptaciones populares del ‘Himno de Riego’ (de 1920): compositor original Josep Melcior Gomis y letra de Evaristo Fernández de San Miguel, pero, por falta de valor, también me autocensuro y suprimo unos versos de una de las adaptaciones populares:

Si el rey pide corona,

corona le daremos,

que venga a Barcelona

y xxxxxx

En definitiva, para finalizar, reproduzco, parcialmente, la letra de la canción ‘Libertad sin ira’ (de 1976) del Grupo Jarcha:

Libertad sin ira

Dicen los viejos que en este país

hubo una guerra

que hay dos Españas que guardan aún

el rencor de viejas deudas.

Dicen los viejos

que este país necesita

palo largo y mano dura

para evitar lo peor.

Pero yo solo he visto gente

que sufre y calla, dolor y miedo.

Gente que solo desea

su pan, su hembra y fiesta en paz.

Libertad, libertad

sin ira, libertad

guárdate tu miedo y tu ira.

Porque hay libertad

sin ira, libertad

y si no la hay, sin duda, la habrá.

(…)

Dicen los viejos que hacemos

lo que nos da la gana

y no es posible que así pueda haber

gobierno que gobierne nada.

Dicen los viejos

que no se nos dé rienda suelta

que todos aquí llevamos

la violencia a flor de piel.

Pero yo solo he visto gente

muy obediente, hasta en la cama.

Gente que tan solo pide

vivir su vida, sin más mentiras y en paz.

(…)

Efectivamente, queremos la libertad sin ira, pues somos pacíficos, pero debemos rechazar la obediencia que piden los ‘viejos’ (los distintos poderes), pues no debemos, ni deberíamos, conformarnos viviendo la vida sin mentiras y en paz. Deberíamos querer y exigir, ser lo que queremos ser colectivamente, ni más, ni menos.