Nota previa en memoria de Amadeu Casas i Rovira (1954 – 26.12.2020) y Jordi Fàbregas i Canadell (21.01.2021):
Músicos catalanes, personas comprometidas con nuestro país, recientemente fallecidas.
Y los que nos manifestamos en los cortes de la avenida Meridiana, les agradecemos su visita de apoyo a nuestra / su manifestación, para pedir la libertad de nuestros líderes políticos y sociales, encarcelados o en el exilio.
‘El miedo es un sentimiento vital de amenaza. Tiene una cierta analogía con la angustia; pero, en el miedo, el temor se refiere a un objeto preciso. Además, el miedo guarda relación con la naturaleza y magnitud de la amenaza’
(Friedrich Dorsch, ‘Diccionario de Psicología’, Edit. Herder, Barcelona 1985)
‘El miedo es la percepción de un peligro o la anticipación de un mal posible provoca un sentimiento desagradable, acompañado de deseos de huida, de aprensión, de canguelo, de hipocondría (…)’
(José Antonio Marina y Marisa López Penas, ‘Diccionario de los sentimientos’, Anagrama, Barcelona, 1999)
Dada la situación política actual en España y Catalunya, y ante las inminentes elecciones para el Parlament catalán (cuando los jueces quieran), se puede observar, claramente, que estamos inmersos en una pandemia de miedo, todos, por diferentes causas, como expongo seguidamente.
Ante la actual situación del covid-19 y la prevista a corto plazo, los científicos y especialistas sanitarios catalanes aconsejaron al govern de la Generalitat que sería aconsejable posponer las elecciones del 14 de febrero al 30 de mayo; propuesta que mayoritariamente fue aprobada por los distintos partidos, si bien, el PSOE-PSC, se mantuvo, hasta el final, en la conveniencia de no posponer dichas elecciones, si bien, en última instancia propuso, sin éxito, una demora mínima de unas pocas semanas.
Pues bien, en este momento han aflorado todo tipo de miedos:
1er nivel:
Muchos catalanes tenemos miedo / preocupación por tener que ir a votar, por tener que acudir a los centros de votación, que son lugares cerrados, y estarán concurridos, por lo que el riesgo de contaminación del covid será notable, por más medidas preventivas que implante la Generalitat.
Este miedo, más generalizado en las personas mayores o con condiciones físicas de alto riesgo, es muy comprensible, ya que estas personas están llevando unos meses siguiendo unas restricciones de salidas a las mínimas indispensables.
Asimismo, las personas a las que les toque presidir las mesas electorales, o hacer de vocales o de interventores, también estarán preocupadas, por tener que estar expuestas delante de mucha gente, durante toda la jornada electoral. Y ese miedo, no sólo se limitará al día de las elecciones, si no que también durante los quince días siguientes, en los que puede manifestarse el contagio.
Y evidentemente, ese miedo será mayor, si las elecciones se realizan el 14 de febrero, como defienden el tribunal de justicia de Catalunya y el PSOE-PSC; y ese miedo se reduciría a final de mayo, si el índice de contagio del virus es menor y está más controlado.
Es lastimoso, por decirlo de forma suave, que ese miedo razonable, no sea considerado un motivo suficiente para justificar la demora; pues, el tribunal superior de justicia de Catalunya, según su interlocutoria de ayer, ve un ‘intenso interés’ por ejercer el derecho de votar. Ya sabemos que los jueces, además de ser ‘especialistas’ en su trabajo, dominan todos los ámbitos, pues en otras ocasiones se han negado a tomar medidas recomendadas por los epidemiólogos, y ahora, por lo que se ve, son unos expertos en temas demoscópicos, en sociología. Si bien, claro, son capaces de ver ese ‘intenso interés’ en votar, pero no lo ven en hacer un referéndum. Está claro que todo es un argumento falaz, falso, para justificar unos intereses espurios.
Por su parte, Pedro Sánchez, con idénticos motivos, nos dice que ‘las fechas son lo de menos, que lo importante es el respeto a las reglas democráticas’ (como veremos más abajo). Es decir, que está en sintonía con la cúpula judicial más retrógrada (toda), que consideran que la ley está por encima de la democracia; y Sánchez considera que las reglas están por encima de la vida, de la salud.
DENIGRANTE. UNAS PERSONAS ASÍ NO TENDRÍAN NI QUE ESTAR UN SEGUNDO MÁS OCUPANDO PUESTOS DE SERVICIO PÚBLICO. SON INMORALES Y FALTOS DE TODA ÉTICA.
2do. nivel
Pues bien, a este miedo que podríamos denominar primario y transversal a todos los votantes catalanes, encontramos otros miedos, de otro nivel, como:
Los poderes del estado, los unionistas, tienen miedo de que volvamos a ganar los partidos independentistas catalanes. Han hecho lo imposible para descabezar el movimiento independentista, como dijo la anterior vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría; y los jueces, la policía, etc., se aplican a esa labor, como vemos por la gran cantidad de imputados, que no para.
Y ese miedo les hace jugar todas sus piezas, la judicial, como vemos, y la estratégica, pasando a Salvador Illa de ministro de sanidad a candidato a la presidencia de la Generalitat. Ahora Sánchez intenta vender que ese personaje gris y anodino, es el mirlo blanco que salvará a Catalunya. ¿Tan poco le preocupa la salud pública general, que cambia al ministro de sanidad en plena pandemia? ¿O es que finalmente, sus asesores se han dado cuenta que España es de los países que peor están gestionando la crisis, y para eso sólo hace falta un análisis comparativo entre países?
En este mismo nivel de la tipología del miedo, podemos destacar, asimismo, el miedo que tenemos los independentistas catalanes; miedo a la posible gran abstención en las elecciones.
En todas las elecciones se da un cierto porcentaje de absentismo, es lógico y democrático. Pero, que esa abstención sea debida al miedo a ir a votar, ya señalado, es preocupante y debería reducirse al mínimo.
El objetivo último de la democracia es que en las elecciones participe el mayor número posible de votantes, que el mayor número posible ejerza sus deberes cívicos y, de ese modo, los resultados están más legitimados. Por lo tanto, el objetivo no es que gane tal o cual partido, sino que se produzca la mayor participación popular. Pero vivimos en el mundo al revés, como sabemos.
Es verdad que esa abstención, como el miedo, son transversales, y afectarán a todos los partidos; pero es verdad, también, que, en todas las elecciones realizadas, cuando la participación es menor, ganan las derechas, y viceversa, si la participación es superior, ganan las izquierdas. Y, en nuestro caso que el eje derechas / izquierdas, ha quedado superado por el eje unionistas / independentistas, vemos que se reproduce ese fenómeno, y eso es fácil constatar, comparando las elecciones catalanas con las generales.
Y ese miedo por parte de los independentistas, sólo podemos combatirlo fomentando el voto (a pesar del riesgo), aunque sea en la peor fecha (14/2); nuestra victoria siempre estará respaldada por la democracia.
Ahora bien, los unionistas intentan ganar desmotivando el electorado, fomentando el abstencionismo, como he explicado; y, por lo tanto, mediante argucias antidemocráticas. Y para eso, todo vale, pues hemos visto que:
‘Vox dice que dará sus votos a Illa si de ellos depende que sea presidente de Catalunya.
La extrema derecha españolista apoyará al candidato del PSC para evitar que gobiernen los partidos independentistas.
El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha comentado: ‘Si de nosotros depende que no gobiernen los separatistas y los golpistas, haremos todo lo que esté en nuestras manos, incluso hasta dar soporte a un gobierno en la investidura, para que no gobiernen los golpistas’.
(Vilaweb, 22/1/21)
Asimismo, Pedro Sánchez continúa la precampaña electoral, pues ha venido a Catalunya, junto a su espumoso ministro de sanidad y candidato a la presidencia de la Generalitat, Salvador Illa, para participar en una reunión del comité federal del PSOE, organizado ‘casualmente, en Barcelona y, claro, ante las cámaras de televisión y la prensa, ha lanzado algunas de sus ‘perlas’:
Confundiendo, como hace siempre que le conviene, su papel de presidente de gobierno y el de secretario de su partido, ha asegurado que ‘el 2021 será el año de la recuperación y la esperanza, porque la vacuna es la esperanza’.
‘Quedan semanas duras por delante, pero en los momentos más oscuros de esta crisis siempre nos guió una misma premisa: Resistir para avanzar’.
El presidente ha querido distanciarse de las palabreas del vicepresidente, Pablo Iglesias, quien comparó la situación del expresidente catalán Carles Puigdemont y los exiliados republicanos, con una reivindicación a la necesidad de defender el estado de derecho. ‘El PSOE ha sobrevivido a la persecución y al verdadero exilio’ (…) ‘Tenemos una deuda con aquellas gentes que implica honrar su memoria, mantener viva la llama de su recuerdo, cumplir y defender el estado de derecho y las leyes democráticas. Defender la Constitución’.
En referencia a las elecciones catalanas del 14 de febrero, Pedro Sánchez ha criticado el Govern por usar trucos para poder aplazar las elecciones y cree que la fecha es lo de menos porque ‘el cambio se puede aplazar, pero no se puede impedir’ (…) ‘En estos días se ha discutido mucho de fechas, las fechas son lo de menos, lo importante es el respeto a las reglas democráticas que abran paso a un tiempo nuevo en Catalunya’, recalca al afirmar que su candidato, Salvador Illa, es el idóneo para liderar Catalunya’.
Sánchez considera que es el momento de cerrar ‘una etapa estéril, una década fracasada y decadente’ y se abra un nuevo tiempo en Catalunya, y para ello aboga por el ‘factor Illa’. (…) ‘Unos lo observan con temor (en referencia a los independentistas y a la derecha) y otros lo miran con una enorme ilusión. El ‘factor Illa’ es una combinación de enorme sentido común y trabajo. Es un hombre sensato, inteligente, trabajador y, sobre todo, bueno. El cambio en Catalunya tiene un nombre: Salvador Illa’.
(Iván Beas, 23/1/21, niusdiario.es)
Como se ve, Pedro Sánchez siempre vive en su nube triunfalista, su ego narcisista sólo le permite ver sus maravillas.
Ayer, en un debate radiofónico (RAC1), Jordi Graupera, catalán profesor en los EUA, comentando el primer discurso presidencial de Joe Biden, señaló que: ‘si al entrar en una habitación no ves a ningún imbécil, el imbécil eres tú; si al entrar en una habitación, no detectas quien es el malo, el malo eres tú’; pues bien, generalizando esas expresiones, me parece que si mirando el PSOE, encuentras un dirigente que no sea imbécil, que no sea malo, es que los malos e imbéciles somos nosotros. Ya sé que generalizar es un error, siempre hay excepciones (especialmente en las bases), pero ‘ahí lo dejo’, como diría el abogado Gonzalo Boye.
Pues bien, haciendo un rápido repaso a estas últimas declaraciones de Pedro Sánchez, todas sus afirmaciones son de un supremacismo ideológico unionista, sistémico, acrítico, insustancial, etc.
Nunca se acuerda de las víctimas (fallecidos y enfermos del covid), para él, lo importante es ‘resistir para avanzar’ (antes decía que saldríamos mejor y más fuertes. Increíble), ¿avanzar quiénes?, ¿los enfermos y muertos?, ¿los políticos y militares que saltándose los protocolos se vacunan en primer lugar?, ¿Felipe VI que, así, ve que sus ‘problemas’ pasan a un segundo nivel y, de ese modo, no tambalea su trono?
Su desconsideración con los exiliados independentistas catalanes no sólo es una burla a la inteligencia, sino que, también, a los organismos oficiales como la ONU, Amnistía Internacional, etc.; pero Pedro Sánchez, al ver a todas esas instituciones en una habitación, a todos los encuentra imbéciles o malos, está claro. Él es perfecto, todos los demás van en contradirección.
En cuanto al respeto a las reglas, para fijar la fecha de las elecciones, está claro que no recuerda que gracias a él, que apoyó el 155 de Rajoy, y que sigue apoyando, como vemos por la incesante actuación de su fiscalía, convocaron las elecciones del 21 de diciembre del 2017, tras cesar a todo el gobierno catalán. Y que las perdieron, contra todo pronóstico, a pesar de que invirtieron todas sus malas artes (legales, ilegales y alegales) para desprestigiar y perseguir a Carles Puigdemont. Y a pesar de eso, con una altísima participación del 79,09% del electorado, ganó JuntsxCat, liderado por Puigdemont.
Acto seguido le impidieron tomar posesión telemática (ERC apoyó ese impedimento!!); impidieron, asimismo, los partidos del 155 impidieron las candidaturas de Jordi Sánchez y Jordi Turull. Finalmente fue elegido president Quim Torra, hasta su invalidación en setiembre de 2020, por no haber descolgado a tiempo unas pancartas pidiendo la libertad de los presos).
¿Éstas son las reglas de juego democrático a las que se refiere Pedro Sánchez?, ¿o sólo le interesa, ahora, en este momento, el calendario fijado por el reglamento burocrático de los plazos para las elecciones?
Que Pedro Sánchez, ‘el gran avalador del diálogo’ como se autoconsidera, sea capaz de decir, y pensar, que en Catalunya hemos pasado: ‘una etapa estéril, una década fracasada y decadente’ y se abra un nuevo tiempo en Catalunya’, es la mayor desconsideración que se puede tener respecto a más de dos millones de votantes independentistas. Sus sueños son borrarnos, aniquilarnos, para llegar a su dorada nueva etapa.
Todo es una pura indecencia, unos jueces que ven un ‘intenso interés por votar el 14 de febrero’ y un Pedro Sánchez que debe ver, también ‘un intenso interés en olvidar el independentismo’, no dejan de ser la misma cara de la moneda franquista y unionista, del todo atado y bien atado; de la lectura única, del discurso monocolor, del sindicato vertical.
Albert Sánchez Piñol comenzó su novela ‘La pell freda’ con la siguiente idea: ‘Nunca estaremos infinitamente lejos de aquellos a los que odiamos’.
Los independentistas catalanes no odiamos a los españoles, son los unionistas los que nos odian, como vemos cada día en el corte de la avenida Meridiana.
Pero sí queremos estar lejos del estado español, lejos de todo lo que lo representa, lejos de tanta podredumbre.
Vemos que la policía sanciona a los ciudadanos que incumplen las normas sanitarias, y es lógico; pero no lo es que ante los políticos y militares que se saltan las normas y se vacunan ellos, saltándose todos los protocolos, no los cesen y multen, pues es un delito grave. Y, claro, la fiscalía no actúa de oficio, pues son ellos mismos, si se tratase de un independentista, ya lo habrían crucificado.
Y siempre acaba pasando lo mismo, los generales que se han vacunado siguen en su sitio, eso sí, preparando el informe que les ha pedido la ministra de defensa Margarita Robles; informe que irá directamente al archivo, sin consecuencia alguna.
Pero, como ha de pagar alguien, el elegido para pagar el pato, de momento, el ministro de interior ha destituido al oficial de enlace de la guardia civil en el estado mayor de la defensa. Es vergonzoso, es como matar al mensajero, aunque, en este caso, ese oficial está bien destituirlo, pues también se vacunó.
Según la AUGC, principal organización sindical de los guardias civiles: ‘No se puede utilizar el cargo para buscar privilegios, y peor aún, si quien lo hace viste uniforme y es un servidor público. El buen militar hace exactamente lo contrario a lo que ha ocurrido: antepone los intereses de su gente a los suyos propios (…) tampoco se pueden esgrimir razones de edad, porque en el Ejército hay muchas personas de edad avanzada’
Y según JUPOL, sindicato mayoritario de la policía nacional: ‘hay que priorizar a las unidades de seguridad ciudadana que están en la calle en primera línea, y no los jefes que pocas veces salen de sus despachos’.
Pero, claro, los generales, como los políticos aprovechados, siguen con el mensaje lanzado anteayer por Alberto Rivera, ex líder de Ciudadanos, que pidió ‘que los políticos sean prioritarios para vacunarse: así serían inmunes y disponibles 24 h y 365 días’. DE PURA VERGÜENZA. ESTE PERSONAJE SÓLO MERECE PICAR PIEDRA DE POR VIDA.
TODOS SABEMOS QUE LOS SANITARIOS Y LOS TRABAJADORES ESENCIALES, HAN DE SER PRIORITARIOS EN LA VACUNACIÓN. ¿PERO LOS POLÍTICOS?
LOS POLÍTICOS DEBERÍAN SER LOS ÚLTIMOS, SI ES QUE AL FINAL SOBRAN VACUNAS. TODOS SABEMOS QUE SON PRESCINDIBLES, Y FÁCILMENTE SUSTITUIBLES POR OTRO QUE LO HARÁ IGUAL DE MAL (SALVO EXCEPCIONES), IGUAL QUE EL REY, Y DEMÁS ALTOS CARGOS INSTITUCIONALES, TODOS SON FÁCILMENTE SUSTITUIBLES.
Amadeo Palliser Cifuentes