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Nuevo abuso del ‘sheriff’ mundial

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Un meme que corrió en las redes sociales en las primeras horas del 2026, decía que los australianos, que ya llevaban unas horas en el nuevo año, habían confirmado que ‘el año 2026 era la misma mierda que el 2025’ y, ciertamente, pasadas las festividades folclóricas, constatamos que es así; solo hace falta ver la ilegal e ilegítima intervención en Venezuela, por orden de Donald Trump, y el secuestro de Nicolás Maduro Moros y de su esposa Cilia Adela Flores. Nada nuevo, ‘la misma mierda’, como pronosticaba el meme citado.

Ya sabemos que Donald Trump se autoconsidera el ‘sheriff’ o el ‘marshall’ mundial, que desprecia las leyes y derechos internacionales, ya que solo entiende la fuerza bruta; y tiene claro que la geopolítica se la reparten los grandes tótems, como Vladimir Putin y Xi Jinping, que son los amos y pueden hacer lo que les plazca, en sus respectivos ámbitos.

Como he dicho, nada nuevo, la actual intervención y secuestro de Maduro nos recuerda la actuación y secuestro de Manuel Antonio Noriega Moreno (1934 – 2017), jefe militar y presidente, de facto, de Panamá, tras la ‘operación causa justa’, ordenada por George H. W. Bush (1924 – 2018), durante los días 20 de diciembre de 1989 y 31 de enero de 1990.

En ambos casos, la excusa ha sido la responsabilidad en el narcotráfico; pero con eso no engañan a nadie, ya que, en realidad, ya el quinto presidente americano James Monroe (1758 – 1831) estableció la conocida ‘doctrina Monroe’, que sostiene que ‘cualquier intervención en los asuntos políticos de las Américas por parte de potencias extranjeras constituye un acto potencialmente hostil contra los EUA’. Y así, han considerado a América Latina como ‘su patio trasero’ (America’s backyard), término similar al anterior concepto ruso ‘Near Abroard’ (extranjero cercano) referido a los estados periféricos (así que Ucrania está al caer); y similar, también al que tiene China en Ásia (y Taiwán será la siguiente pieza que será derrotada), pues Trump ha dado a entender que ‘respeta’ los respectivos patios traseros.

Y siguiendo esa doctrina Monroe, Franklin Delano Roosevelt (1882 – 1945), refiriéndose al dictador nicaragüense Anastasio (Tacho) Somoza García (1896 – 1956), reconoció: ‘Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta’; expresión que copió años después Henry Kissinger (1923 – 2023) para referirse a Luis Somoza Debayle (1922 – 1967), hijo y sucesor de Tacho.

En esa línea, en el siglo XX los EUA realizaron todo tipo de acciones en Sud-América: despliegue de tropas, golpes de estado, asistencia militar o apoyo a los golpes, destituciones de gobiernos, etc., en Bolivia, Argentina, Chile, Colombia, Panamá, El Salvador, Guatemala, etc.

Como señalé ayer, toda acción, toda noticia, tiene su anverso y su reverso, su cara y su cruz. Por eso la ciudadanía venezolana está en estado de shock y, momentáneamente, aturdida y desconcertada, al ver que unos soldados de élite americanos hayan podido llegar a secuestrar a su presidente, sin mayor respuesta militar, ni siquiera defendiendo el espacio aéreo venezolano; por lo que cabe suponer la posibilidad de traiciones de altos cargos. Y, claro, los ciudadanos que se vieron obligados a emigrar de su país, para evitar ser perseguidos por el régimen de Maduro, están celebrando su secuestro, como también la oposición liderada por María Corina Machado (Premio Nobel de la Paz), que hace unos días dijo, en las redes de X, que: ‘si los EUA invaden Venezuela, privatizaremos toda la industria, privatizaremos el petróleo, el gas, los minerales, las tierras, las tecnologías … las empresas norteamericanas ganarán muchísimo dinero’.

Y en esa perspectiva del anverso y reverso, cabe señalar, asimismo, que el gobierno de Maduro ha presentado claroscuros, más que notables, como el de su antecesor Hugo Rafael Chávez Frías (1954 – 2013). Pero el gobierno de Donald Trump, con su visión de acaparar todo lo que le interesa (petróleo, tierras raras, etc.), ejerciendo de gran abusador, solo nos muestra oscuridades.

Y es preciso recordar que tanto en el citado secuestro de Noriega, como ahora con el de Maduro, los países europeos se han mostrado de perfil (han hecho de egipcios, como se dice), y las críticas han sido meras referencias suaves, haciendo alusión a las leyes internacionales, pues temen oponerse a Trump; si bien, otros jefes de gobierno han apoyado decisivamente la actuación ordenada por el sheriff.

No tenemos que olvidar que, en el caso del secuestro de Noriega, Francia incluso reclamó que fuera trasladado a este país, para ser juzgado por blanqueamiento de dinero; y así sucedió, tras cumplir la condena en los EUA. En Francia, presidida por Nicolas Paul Stéphane Sarközy, fue condenado a siete años, pero cumplió un par, pues sus abogados defendieron que ya había cumplido buena parte de la condena en los EUA.  

Albert Carreras, en su interesante artículo de hoy en el Ara, titulado ‘Malos augurios: ¿volveremos a los años treinta?, explica el poder blando de la UE, diciendo que más que blando, es pura manteca tibia. Y expone que las tres grandes potencias mundiales, EUA, Rusia y China pretenden disolver la UE, para poder negociar con cada uno de los estados, y, así, conseguir mejores condiciones; y su objetivo es reducir nuestros actuales niveles de vida y de libertades y derechos, es decir, quieren la distopía.

Y ante ese dislate, la propia UE muestra su gran inutilidad, pues, en realidad, está dominada y controlada por la extrema derecha y la derecha extrema, que actúan de quintacolumnistas en la propia UE.

Y ante esa vorágine, ante este tsunami, es inconcebible que la ciudadanía estadounidense, venezolana, europea y, también catalana, se sienta ajena, y se contenten con el ‘pan para hoy’ e incluso sacrifiquen los derechos, las libertades y olviden sus sueños e ideales.

Si ese es el nuevo año 2026, como dijo Mafalda; ‘que paren el mundo, que me bajo’ (Quino: Joaquín Salvador Lavado Tejón, 1932 – 2020)