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‘Nunca digas no puedo más y aquí me quedo’.

En un contexto totalmente diferente al actual, José Agustín Goytisolo Gay (1928-1999), poeta catalán, como sus hermanos, los escritores Juan y Luís, vivieron la guerra incivil y la larga posguerra, marcados por la muerte de su madre, Julia, como consecuencia de los bombardeos franquistas contra Barcelona, por el ataque de la aviación italiana franquista, en concreto por la conocida bomba del Coliseum, es decir, la bomba que cayó delante de ese cine el 17 de marzo de 1938.

Casado con Asunción Carandell, padeció largos episodios de depresión profunda; falleció el 19 de marzo de 1999, al caer de una ventana, al querer arreglar una persiana; si bien, según todas las fuentes, se trató de un suicidio.

Entre sus numerosas obras, me parece interesante centrarme, aquí, en su poema ‘Palabras para Julia’ (1979), dedicada a su hija Julia (mismo nombre que la madre del poeta), si bien ‘reuniendo la memoria de las dos mujeres’. Poema popularizado al ser cantado por Paco Ibáñez, Mercedes Sosa, Rosa León, etc.

El título del presente escrito lo he tomado de uno de sus versos de ese poema, que reproduzco parcialmente a continuación:

(…)

Te sentirás acorralada

te sentirás perdida o sola

tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán

que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado.

(…)

Un hombre solo, una mujer

así tomados, de uno en uno

son como polvo, no son nada.

(…)

Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino, nunca digas

no puedo más y aquí me quedo.

(…)

(José Agustín Goytisolo)

(fuente: Wikipedia)

Como he indicado, las vivencias personales del autor son totalmente diferentes que las actuales, pero la pandemia que sufrimos ahora también comportará estados depresivos a corto y medio plazo, o ya los ha comportado, pues muchas personas han sufrido el fallecimiento de familiares y amigos, sin haber podido efectuar la precisa despedida, y, por lo tanto, dificultando el requerido proceso del duelo. Asimismo, otras muchas personas han sufrido directamente el covid, y algunos de ellos tienen importantes secuelas.

Depresión:

Estado de ánimo triste, deprimido, de mal humor, con inhibición del curso del pensamiento, débil voluntad e incapacidad de decisión. Es una manifestación normal cuando hay causas exteriores que la explican”.

(Dorsch, Friedrich ‘Diccionario de Psicología’, Herder, quinta edic. 1985)

En la clasificación elaborada por J. A. Marina y M. López Penas, la depresión se encuentra en el grupo IV ‘Experiencia de la falta de la propia vitalidad y energía’, se encuentran diferentes tipologías:

Desánimo:

Una causa psíquica o física, conocida o desconocida, provoca un sentimiento negativo de falta de energía, interés o vitalidad, acompañado de pasividad y de incapacidad para el esfuerzo.

Sinónimos: abatimiento, decaimiento, desaliento, desánimo, descorazonamiento, desmoralización, languidez.

Antónimos: ánimo, aliento.

Debilidad:

Una causa psíquica o física, conocida o desconocida, provoca un sentimiento negativo de falta de potencia o energía, acompañado por un deseo de descansar.

Sinónimos: debilidad, desfallecimiento, fatiga, impotencia, languidez, postración.

Antónimos: poder, vitalidad.

Desgana:

Una causa psíquica o física, conocida o desconocida, provoca una experiencia negativa de falta de apetencias o deseos.

Sinónimos: abulia, apatía, anorexia, desgana, inapetencia.

Antónimos: ganas, apetito, deseo.

Evidentemente, la pandemia puede comportar, asimismo, otros rasgos, que, dependiendo del grado, pueden ser patológicos:

·       Intranquilidad: agitación, desasosiego, desazón, inquietud, nerviosismo, preocupación, turbación, zozobra.

·       Ansiedad: agobio, angustia.

·       Impaciencia.

·       Inseguridad: duda, incertidumbre, indecisión.

·       Confusión: desconcierto, perplejidad.

(Marina, José Antonio y López Penas, Marisa, ‘Diccionario de los sentimientos’, Anagrama, 1999)

Me parece que el elemento desencadenante del posible estado depresivo es, precisamente la intranquilidad. Y su antídoto, que sería la tranquilidad, no nos la pueden dar fácilmente desde el exterior; ya que tanto si la depresión es endógena o exógena, debe ser el paciente el que ha de asumir dar el paso, con las ayudas que precise, pero en última instancia ha de ser él, el que tome la decisión para abrir el interruptor.

Las tres medidas básicas: distancia de seguridad, mascarilla e higiene de manos, son meros paliativos que nos dan una cierta confianza, pero, a la vez, nos pueden aumentar la ansiedad, hasta que no dispongamos de la vacuna aplicada de forma universal.

Los políticos, por su parte, lo que deberían hacer, cuanto menos, es no aumentar la inseguridad con sus discursos contradictorios; por ejemplo, divulgar protocolos de seguridad para el próximo curso escolar, sin contar con la previa conformidad de los responsables de sanidad. Pues eso lo que hace es aumentar la intranquilidad.

Tampoco ayuda tener unas medidas más restrictivas que en otros países, y ver que, aún así, los índices de afectación que tenemos son superiores a la media de la UE.

Aplicando las características psicológicas al entorno psicosocial, también me parece que la intranquilidad es una de las características básicas, si no la esencial.

Desde hace muchas décadas, más de ocho, para no ir más atrás del golpe de estado de Franco, la persecución del catalanismo ha sido constante; y en ésta última década, ha sido aplicada con carácter más general y transversal en el entorno independentista.

En un estado democrático, los poderes deben garantizar y defender a los grupos minoritarios; lo que no pueden ni deben hacer es minorar esos grupos, en todos sus sentidos y expresiones, aplicando para ello todas sus fuerzas, lícitas e ilícitas.

Un estado democrático no ha de actuar sólo de forma legal, si no que también ha de actuar de forma ética y moral.

Por contra, aquí, en España, por poner un ejemplo reciente (cada día tenemos varios, así es este reino), el pasado lunes 17, se cumplió el tercer aniversario de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, y seguimos sin conocer la información disponible.

El juicio, que se iniciará el mes próximo, será un montaje más, pues las cloacas del estado han tapado el doble juego de Es-Satty, el ‘aparente’ líder terrorista, ‘supuestamente’ fallecido en la explosión previa de Alcanar, su ‘evidente’ trabajo de informador de la policía y guardia civil, y, especialmente con el servicio de ‘inteligencia’ (CNI); por qué esos cuerpos policiales no informaron a los ‘mossos d’esquadra’ (la policía autonómica catalana); porqué el éxito del mayor Trapero y todo su equipo de ‘mossos’ sentó mal a los poderes del estado y de forma implícita juega contra él en su juicio por la causa independentista; qué se sabe de las posibles conexiones internacionales, etc.

Como se ve, demasiados interrogantes, y con estas importantes lagunas, efectuar cualquier tipo de juicio, difícilmente aclarará realmente los hechos. Y menos si no hay un verdadero interés en ello.

Y no hay ese verdadero interés por parte del gobierno y los principales partidos, por lo que será imposible conocer los móviles y los implicados directa e indirectamente.

Y, como digo, no hay ese interés, ya que el PSOE, el PP, Ciudadanos y Vox, votaron en contra de la formación de una comisión de investigación en el congreso, con el pretexto de que ya estaba en manos del poder judicial. Cuando, en muchas otras ocasiones se ha efectuado dicha comisión, por ejemplo, en el Parlament de Catalunya, sobre el caso del 3% de comisiones del partido de CiU, liderado durante décadas, por el ex president de la Generalitat, Jordi Pujol.

Y el colmo del cinismo de ciertos partidos, lo expresó muy bien Montserrat Tudela, directora de la revista Auriga: ‘yo no entiendo cómo pueden ir al homenaje a las víctimas del atentado, personas que han votado que no a la comisión de investigación en el Congreso’.

Ese es el doble lenguaje de los poderes del estado, y precisamente, todo esto lo que hace es crear más intranquilidad, más inseguridad, más ansiedad, etc., a la ciudadanía, pues todos queremos tener certezas, obviamente, y cuando no se tienen, después de haber realizado profesionalmente los pertinentes estudios, tienen la obligación de explicarnos esas lagunas.

Solo tratando a la ciudadanía como personas adultas nos mostrarán su respeto; y, en ese caso, incluso esas lagunas podrán ser menos angustiantes.

Volviendo a José Agustín Goytisolo, y a su referido poema, y pensando tanto a nivel personal como social, es decir, atendiendo las características psicológicas y psicosociales, y a pesar de los grandes nubarrones que tenemos, debemos hacer nuestros los siguientes versos:

Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto, que es un asunto desgraciado.

(…)

Un hombre solo, una mujer así tomados, de uno en uno son como polvo, no son nada.

(…)

Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo.

Y esos consejos sería positivo asumirlos a nivel personal, pero también deberíamos aplicárnoslos los independentistas catalanes, ya que creo que, sólo así, nos iría mejor.

Amadeo Palliser Cifuentes

amadeopalliser@gmail.com