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Sigo con mi escrito de ayer, titulado ‘Black is black’, pues, mire donde mire, sólo veo ese color negro, y eso, claro, dice mucho de mi estado personal, pues siempre acabo mis escritos valorando la unidad de la ciudadanía, como valor indestructible, cuando, en realidad, las masas, asimismo, están formadas por ‘hombres masa’, que se diluyen en la multitud, renunciando a su individualidad y buscando la comodidad, el confort y la igualdad absoluta, careciendo, así, de personalidad propia, según estipuló el filósofo conservador José Ortega y Gasset (1883 – 1955). Y sobre esto va el presente escrito.
Josep Antich, en su editorial titulada ‘Constitución, poco presente, ningún futuro’ (elnacional.cat, 6 de diciembre 2025) comentó que el 47 aniversario de la constitución (6 de diciembre) constata la caducidad de ese texto, por su aplicación inmovilista, centralizadora, restrictiva y retrógrada, al abandonar los tiempos del consenso político iniciales.
Y a las pruebas me remito, ya que, a dicha celebración, además de no estar presente el rey, faltaron los partidos periféricos (independentistas y vascos), así como Podemos y, también Vox, por argumentos contrapuestos. Y, en esa ‘celebración’ el PSOE y el PP ni se miraron, ni dirigieron la palabra, pues ambos están al borde de ‘un ataque de nervios’ (en referencia a la película de Pedro Almodóvar, titulada ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)).
Asimismo, Vicent Partal, en su editorial titulada ‘El debate sobre los diez millones, o el miedo de pensarnos libremente’ (Vilaweb, 7 de diciembre 2025), en la que critica a Oriol Junqueras (líder de ERC) por su obsesión sobre cuánta gente cabe en Catalunya, lo que esconde la renuncia a imaginar qué haríamos con ella, qué haremos con la independencia, una vez independientes (…) es decir, la incapacidad de decidir, de imaginar unos Països Catalans que no se preguntan cuánta gente cabe, sino que se preguntan qué es preciso hacer para que toda esta gente pueda vivir bien.
El mencionado Ortega y Gasset, en su ensayo ‘La rebelión de las masas’ (publicado en forma de artículos en el diario El Sol, en 1927, y como libro, en 1930), expuso que:
‘Hay un hecho que, para bien o para mal, es el más importante en la vida pública europea de la hora presente. Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social. Com las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia. Su fisonomía y sus consecuencias son conocidas. También se cono su nombre. Se llama la rebelión de las masas’.
En esa obra, diferencia entre:
‘las élites naturalmente formadas por hombres cualificados y las clases populares, también la burguesía, formadas por individuos sin calidad (…) aunque en las clases populares puedan encontrarse almas egregiamente disciplinadas, y en las élites se esté produciendo el advenimiento de hombres-masa (…) cada grupo social contaría con una minoría selecta de personas, minoría mayoritaria en las élites (que en su actualidad se estaría corrompiendo, poniendo como ejemplo el acceso de intelectuales incualificados, incalificables y descalificados; y en las clases obreras estarían surgiendo almas egregiamente disciplinadas (…)
Y esta visión, despectivamente clasista de Ortega y Gasset, desgraciadamente, en parte, se ha cumplido, ya que, en la actualidad, estamos dirigidos por personajes que son la antítesis de la intelectualidad (no intelectuales, como decía Ortega), pero sí que son ‘incualificables, incalificables y descalificados’. Sólo hace falta pensar en Trump, Putin, etc., y en los dirigentes españoles y muchos catalanes.
Y asimismo, entre la ciudadanía, encontramos a personas ‘egregiamente disciplinadas’, pues están adocenadas por los mensajes de los partidos, convertidos en empresas de colocación, en busca de sus propios fines, es decir, su perpetuación.
Y dentro de la actual clase dirigente, vemos que, en realidad, todo es puro teatro del malo, solo hace falta ver la composición del comité de expertos en biocontención que liderará la auditoria sobre la peste porcina africana (PPA), pues el director de IRTA, Josep Usall será el coordinador logístico, y Laura Pérez, jefa del área animal y seguridad biológica del CISA (dependiente del INIa-CSIC), la coordinación científica del comité en cuestión, junto con cuatro expertos externos. Es impensable que los actuales directores sean los encargados de dirigir la investigación sobre sus propias acciones.
Al inicio de la peste, el veterinario e investigador de IRTA-CReSA, el centro presuntamente origen del problema, junto, posiblemente, con la facultad de veterinaria de la UAB, Joaquín Segalés, salió en todos los medios, indicando que ‘no hay ninguna evidencia que un error en los protocolos explique el escape del virus, de ese centro’; y llamó a los que publicitaban esa hipótesis, como desinformados, confabuladores y terraplanistas. Por eso, no nos valen todas sus explicaciones científicas y técnicas sobre las extremas medidas de seguridad, y sus protocolos, pues, a mi modo de ver, no hay nada más acientífico e inmoral, que negar, de entrada, y ciégamente, las excelencias de su forma de actuar. Todo científico se ha de cuestionar todos los elementos del sistema, sin exclusión.
Y claro, los políticos, encabezados por Salvador Illa, siguen ese patrón, para salvaguardar el prestigio de las investigaciones catalanas. Y ese proceder, además de retrasar ad infinitum las conclusiones, al final las que nos den, serán tan difusas, que no aclararán nada, y seguiremos como en el caso del covid de Wuhan.
Por eso, en la línea de mi escrito de ayer, ahora reproduzco la canción ‘Paint it, black’ (‘pintado de negro’ o ‘todo negro’), de Michael Phillip Jagger y Keith Richards, incluida en el álbum de The Rolling Stones ‘Aftermath’ (1966):
Todo negro
No sé que pasa que lo veo todo negro.
Por qué cualquier color se me convierte en negro.
Las chicas van vestidas con dibujos de pop-art
la mitad es blanca, más la tengo que imaginar.
Veo los coches aparcados todos negros.
Las flores y mi amor también los veo negros.
La gente me mira y la vista han de apartar
yo no sé qué cosa extraña encuentran en mi mirar.
También mi corazón parece todo negro
El mundo entero para mí se ha vuelto negro
Sé que pronto con la realidad me habré de enfrentar
Y estoy negro cuando pienso que podré fracasar.
Ya nunca más tendrá color azul el cielo
El sol y el mar no brillan, todo queda negro.
Y cuando negro mi camino quiero cruzar
Yo no le veo por lo negro de mi mirar.
No sé que pasa que lo veo todo negro
Por qué cualquier color se me convierte en negro
Esta situación absurda ya me llega a aburrir
Y estoy más que negro de ver negro mi porvenir.
Baby, baby
Todo negro, negro.
Y, en definitiva, si seguimos así, acabaremos deprimidos, seremos hombres-masa, satisfechos de ser dirigidos por ‘incualificables, incalificables y descalificados’, cuya misión, precisamente, es mantenernos en nuestra comodidad desinformada y toda negra.
Por eso, sólo nos queda salir de la oscuridad, alejarnos de esos personajes y reencontrar nuestro faro, que no es otro que el camino hacia la independencia, ya que, rememorando a Mahatma Gandhi (1869 – 1948), que dijo ‘no hay camino hacia la paz, la paz es el camino’, los independentistas catalanes debemos asumir que no hay camino hacia la independencia, la independencia es el camino, así que debemos pensar y actuar en clave independentista, alejándonos del estado español, y más pronto que tarde, el fruto caerá, cuando esté maduro; en caso contrario, si en centralismo perdura, se pudrirá y dañará, más si cabe, a todo su propio árbol.