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Y cuando ‘todo pasa, sin que pase nada’, nos demuestra que estamos muertos social y personalmente, pues hemos asumido que ‘no pasa nada, y aunque pase, todo sigue igual’; e incluso llegamos a concluir que ‘pase lo que pase, todo pasa’ y ‘si pasa, no pasa nada’. Y eso es muy mala señal, como intento explicar a continuación.
La actual crisis multifactorial que estamos padeciendo los catalanes: agricultura y ganadería, ferroviaria, vivienda, educación, sanidad, etc., debería exigir un replanteamiento global, pero no pasa nada, ya que esta mañana (11/02):
1 –
Pedro Sánchez, en el congreso de diputados ha ‘defendido que el sistema ferroviario español es de los mejores del mundo’, confirmando que vive en ‘su relato’, totalmente alejado y ajeno a los problemas de la ciudadanía.
2 –
La conselleria de educación de la Generalitat, ha minimizado la participación de los profesionales de educación en la huelga, manipulando los datos, calculando los manifestantes tomando, como base, la totalidad de los maestros de educación pública + la concertada. Cuando la manifestación de hoy es específicamente de la escuela pública (únicamente unos sindicatos minoritarios de la concertada la han secundado) y, obviamente, también debería calcularse, una vez deducido el colectivo fijado como mínimos (un 30%), es decir, debería calcularse sobre la base del 70 % restante.
Y, a esa manipulación habitual, para desconsiderar a los manifestantes, encima, la respuesta es que el problema viene de 20 años atrás, de los recortes de Artur Mas, y que, si se aprueban los presupuestos para el 2026, se contemplarán partidas para mejorar las condiciones salariales y laborales de los docentes, que explicarán el próximo día 19.
Todo es más de lo mismo, culpar a los gobiernos precedentes, que tanto criticaban cuando estaban en la oposición, pero ‘olvidan’ que su partido hermano, el PSOE, junto al PP, han sido (y son) culpables de la infrafinanciación de Catalunya, durante décadas y décadas.
Y demuestra, asimismo, una clara falta de conocimiento previamente a la toma de posesión, y eso sólo ya les descalifica.
3 –
Y, ante todo este panorama, el conseller Albert Dalmau, en funciones de presidente de la Generalitat, esta mañana, en el Parlament, ha negado el ‘panorama apocalíptico’ que han planteado todos los partidos, y no ha aceptado que este temporal sea a causa de su gestión, y exige mirar atrás, atribuyendo los problemas heredados de gobiernos anteriores, y al hecho de que Catalunya tiene unos servicios públicos para atender a 6 millones de habitantes, y no a los 8 actuales (…) en el país hay cosas que van bien, y en otras el país tiene retos’.
Ante todo esto, creo que es generalizada la idea de que la situación actual está colapsada, que todo el sistema está en crisis, bloqueado, en ruinas.
Pero, no pasa nada.
4 –
Incluso la irregular situación de la presidencia de la Generalitat, que ya he comentado (y criticado) en un par de ocasiones, nos demuestra que ‘pase lo que pase, no pasa nada, y si pasa, ya pasará’.
Ya casi hace un mes que Salvador Illa (155) está de baja, y, obviamente, no hay nadie imprescindible, y cuanto más arriba de la cúspide, más prescindibles. Y, es evidente que, como todo ciudadano, Salvador Illa debe tener su intimidad, sólo faltaría.
Pero el gran silencio sobre el particular me parece muy extraño, como ya he repetido.
Ayer, en ‘laciutat.cat’, Eric Mendo escribió:
‘En la rueda de prensa posterior al Consell Executiu celebrado este martes en el Palau de la Generalitat, Silvia Paneque, portavoz del Govern y consejera de Territori, ha actualizado el estado de salud del president Salvador Illa. Según sus declaraciones, el jefe del ejecutivo se encuentra ‘con ánimos y ganas’ y se espera que pueda reincorporarse ‘lo antes posible’.
No obstante, Paneque ha remarcado que todavía no hay una fecha concreta para esta reincorporación, ya que será el equipo médico quien determine el momento adecuado para el retorno. En este sentido, ha calificado la valoración sobre el estado de Illa como ‘muy positiva’, subrayando que evoluciona favorablemente.
Hace unos días, los médicos del Vall d’Hebrón confirmaron que el president tendrá que seguir un tratamiento de unas ocho semanas, a pesar de que mostraba señales de recuperación rápida y confían en que pueda reanudar su actividad antes de lo previsto. Aún así, Illa todavía necesita muletas para caminar y necesita tiempo para recuperar su movilidad al 100%. Según los facultativos, los signos de inflamación e infección están desapareciendo.
Además, la consellera ha señalado que el president Illa está ‘perfectamente informado’ respecto a las cuestiones relacionadas con la situación ferroviaria actual. Asimismo, le ha trasladado confianza en las actuaciones acometidas por el Departamento de Territorio durante estos días.
Estas declaraciones llegan en un momento clave para la Generalitat, mientras se mantiene una atención rigurosa sobre las actividades políticas y administrativas en curso. La transparencia en la comunicación sobre el estado del president busca garantizar estabilidad institucional hasta su retorno definitivo’.
No tengo nada que objetar a todos estos comentarios, solo faltaría, pues carezco de la más mínima información, pero, la verdad, es que me recuerda los partes del ‘equipo médico habitual’ durante los últimos días de Francisco Franco, en octubre y noviembre del 1975, que dio lugar a comentarios críticos de todo tipo, incluso considerando que el tratamiento había sido indigno.
Y me parece inaceptable, que la generalidad de los medios, incluso oculten esos comentarios de Paneque, parece que hay un ‘tupido velo’ sobre Illa. Pero bien que nos mostraban a Illa participando en maratones, en sus horas privadas, pero, claro, eso quedaba muy bien.
Como he dicho, todas las personas tienen derecho a recuperarse, y no incorporarse al trabajo, hasta su total recuperación. Y debe ser respetada la confidencialidad de la vida privada.
Pero los ciudadanos también tenemos el derecho de ser tratados como ciudadanos adultos; y no es aceptable, que cuando estaba ingresado, incluso los días que estuvo en la UCI, nos decían que estaba al tanto de todo, plenamente informado y tomando decisiones.
Y que sigan con ese mantra, un mes después, sin mostrar ninguna imagen, salvo la del día de alta hospitalaria, que le vimos llevando unos dossiers, para mostrar, infantilmente, su gran actividad.
Y yo repito que Illa, además de ciudadano, es nuestro president, mal que nos pese, y si realmente es cierta la información que nos trasmiten los consellers, me parece inaceptable que, ante la crisis multisectorial de estas semanas, no haya aparecido, aunque sea en un video en diferido desde su casa, dando la cara y animando a la ciudadanía.
No le pido que vaya al Parlament, para afrontar una sesión, pero, unos comunicados audiovisuales, me parece que son imprescindibles.
Salvo que Illa, o no esté tan bien como nos dicen, o que prefiera que pase el temporal, o que considere que ‘pase lo que pase, no pasa nada, y si pasa, ya pasará’.
Desde principios de año parece que se han confabulado todos los demonios, pues no han faltado ni las alarmas climáticas: mañana, por la borrasca Nils, tenemos alarma de fuertes vientos, y han avisado que todos los centros educativos y deportivos estarán cerrados, en plan preventivo, y que se aconseja evitar los desplazamientos, incluso los de carácter sanitario que no sean urgentes. Pero no pasa nada, y si pasa, ya pasará.
Salvador Illa es ‘periquito’ seguidor del Real Club Deportivo Español (¡no podía ser de otro club !) y, en todo lo que llevamos de año, este equipo de fútbol no ha ganado ni un partido; por lo que, jocosamente, se dice que hasta en eso influye la ausencia de Illa. Hasta ese nivel es gafe.
En definitiva, que un verdadero ejercicio democrático requiere transparencia; y no dedicarse a hacer hagiografías del personaje, pues sólo falta que griten ‘santo súbito’.