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Persisten desafíos en la población en el Estado de México

Durante febrero de 2025, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó la creación de 119,385 empleos formales en el país, lo que marca una tasa de crecimiento del 0.9% respecto al inicio del año. Sin embargo, cuando se observa el panorama a nivel estatal, las cifras para el Estado de México revelan un contraste preocupante y una tendencia preocupante en términos de empleo formal.

El dato de empleo formal, comparado con el mismo mes en 2024, muestra una disminución del 23.7% a nivel nacional, una caída pronunciada que refleja una tendencia preocupante en la creación de empleos formales. Esta caída es aún más alarmante si se considera que en los últimos 12 meses se han creado solo 141,121 empleos, lo que representa una disminución de 77.6% en comparación con el mismo período del año anterior.

Históricamente, en situaciones de crisis externas como la pandemia de 2020 o la crisis financiera global de 2008, el empleo formal experimentó caídas similares, lo que sugiere que factores externos podrían estar influyendo nuevamente en la desaceleración del crecimiento del empleo. Sin embargo, la situación actual en el Estado de México presenta una particularidad interesante.

El Estado de México ha mostrado un crecimiento constante en la creación de empleo formal en los últimos años. A pesar de las fluctuaciones a nivel nacional, la tendencia de los valores en el Estado de México revela un aumento regular y sostenido, reflejado en una pendiente positiva de la línea de tendencia. Este patrón es indicativo de un crecimiento gradual y de una posible expansión en las actividades económicas que impulsan esta creación de empleo, lo que podría sugerir que, si bien el empleo sigue siendo una preocupación a nivel nacional, el Estado de México presenta oportunidades y un desarrollo económico más robusto en comparación con otras regiones.

A pesar de los desafíos nacionales y la baja tasa de creación de empleo formal a nivel global, el Estado de México mantiene una trayectoria positiva, lo que genera expectativas de un crecimiento continuo en el futuro cercano. Esta tendencia, si bien favorable, también debe ser monitoreada para asegurar que no se vea afectada por cambios estructurales a nivel macroeconómico.

No obstante, en el mismo período, el Estado de México cerró con una tasa de desocupación del 2.90%, la séptima más alta del país, lo que indica que aún persisten desafíos significativos en términos de empleabilidad, aunque el crecimiento sostenido de empleos formales ofrece una luz de esperanza.

Por lo tanto, se prevé que el empleo en el Estado de México siga en aumento, pero los esfuerzos deben enfocarse también en reducir la desocupación, mejorar la calidad de los empleos generados y mitigar cualquier posible impacto derivado de crisis externas que puedan alterar el panorama laboral.