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La citada frase italiana, originalmente era: ‘Piove, governo ladro!’ (llueve, el gobierno roba) y se remonta al impuesto sobre la sal, establecido por el Gran Duque de Toscana, en el siglo XIX, pues el pesaje de la sal la hacían en días de lluvia, ya que la sal mojada, pesa más. Y este ejemplo me parece totalmente vigente, y extrapolable a la situación actual, como intentaré argumentar a continuación.
Históricamente, en Europa, el conflicto por la sal se inició en 1540, cuando la ciudad de Perugia se enfrentó a los Estados Pontificios, en lo que se denominó la ‘Guerra de la sal’, pues este mineral era un monopolio controlado por la iglesia católica, que gravaba con carísimos aranceles la sal – un producto de uso cotidiano y fundamental para la conservación de los alimentos – lo que provocó una reacción anticlerical en Perugia, y, a modo de rebeldía, empezaron a fabricar el pan sin sal (‘pane sciapo’, pan soso); Perugia perdió su independencia, y se vio obligada a capitular ante el Vaticano. Sus murallas fueron derruidas, y sustituidas por la construcción de la Rocca Paolina (Fortaleza Paolina) para las tropas papales. Pero, aún así, el impuesto de la sal perduró, con mayor o menor ímpetu, hasta el siglo XIX.
Y con el paso de los años, la mencionada frase ‘¿Piove?, ¡porco governo!’, (¿llueve?, puto gobierno) se generalizó, pues también se decía ‘¿No piove?, ¡porco governo!’, por lo que, ‘llueva o no llueva ¡puto gobierno!’. Y ese malestar lo vemos y sufrimos los catalanes desde 1714, es decir, en los 312 años de continuada represión borbónica.
Estos días estamos sufriendo el parón total de los trenes de cercanías y regionales, así como el corte de un sector de la autopista AP7, que es el gran eje norte / sur, de Catalunya. Y el motivo, fueron las lluvias de estos días pasados, que hicieron caer un muro de contención en Gelida, con el que se estrelló un tren, falleciendo un aprendiz de conductor, y éste, con otros dos aprendices que iban en la cabina del conductor, están heridos graves en la UCI (unidad de cuidados intensivos), junto a otros pasajeros heridos.
Y ese accidente, producido el día siguiente del sufrido entre dos trenes ave (alta velocidad), en Córdoba, en el que, de momento, hay 43 muertos (entre ellos, el conductor de uno de los dos convoyes), ha motivado que el sindicato de conductores de trenes, se plantaran, dejando a Catalunya sin trenes. Curiosamente, por decirlo de forma suave, los trenes ave en Catalunya, han seguido funcionando; y otra paradoja: el parón de los maquinistas, únicamente se produce en Catalunya. Y no debemos olvidarlo, esos maquinistas, españoles y españolistas, ya se plantaron negándose a ser traspasados a la Generalitat, lo que comportó que la nueva empresa mixta estado – Generalitat, acabase con el 50,1 % y el 49,9% del accionariado, respectivamente.
Es sabido que, históricamente, la desinversión, la infrafinanciación de Catalunya, ha sido el mantra de todos los gobiernos, indistintamente, del PP y del PSOE (‘tanto monta, monta tanto’, como decía el lema de los Reyes Católicos), pues, en su ADN tienen incrustada la represión de la colonia catalana.
Y esa falta de inversiones, de mantenimiento, obviamente, tienen sus consecuencias, como, ahora, el fallecimiento mencionado, y los múltiples heridos en la línea R4, de Rodalies (cercanías).
Ayer, el ministro de fomento, Óscar Puente, admitió que la desinversión crónica, ha hecho más vulnerable la red de Rodalies, pues la desinversión crónica en materia de infraestructuras que ha sufrido Catalunya, hace que el servicio sea más inseguro, y aseguró que es indudable que Rodalies arrastra un problema desde hace mucho tiempo, con un deterioro de las infraestructuras y eso le hace más vulnerable, máxime teniendo en cuenta la singularidad de su trazado, que pasa por lugares más complejos, con vegetación y taludes, que los hacen singular, y todo esto puede provocar accidentes; y, por eso, el actual gobierno está invirtiendo mucho. Pero no aclaró de quién era responsabilidad, quién era el ‘titular’ del muro de contención causante del accidente. Y eso es vergonzoso, pues, dependa de los ferrocarriles o de las autopistas, ambas gestiones dependen de su departamento de fomento, y él es el máximo responsable de transportes.
Y es el máximo responsable de la gran cantidad de informes técnicos ignorados, inspecciones pendientes, falta de inversión crónica, etc.; en definitiva, que, conociendo los riesgos previos, mire hacia otro lado, y eso es una grave infracción de las normas de seguridad, que debería ser judicializada, penalmente, pero, claro, el estado es un gran monstruo, con diferentes caras y tentáculos, que tiene, como máximo objetivo, preservar, proteger y potenciar el espíritu de los hidalgos castellanos: la unidad y la monarquía.
Josep María Cruset, el portavoz adjunto de Junts en el congreso de los diputados, le contestó que el actual gobierno está en línea con todos los anteriores, ‘hoy el responsable se llama Puente, ayer era Ábalos, y antes De la Serna o Pastor, cambian los nombres y los partidos, pero la mala gestión es la misma (…) pues no se trata de un hecho puntual, sino que proviene de años y años de falta de ejecución presupuestaria y de inversiones de los gobiernos del estado español en Catalunya’.
Es vergonzoso que llevemos décadas con anuncios de lluvias de millones de euros, que no llegan nunca, y que, incluso, las partidas presupuestadas en cada ejercicio, al final, sean ejecutadas en un porcentaje aproximado al 54 %, en estos 20 últimos años, mientras que las inversiones ejecutadas en Madrid, acaben siendo el 113 %, de lo presupuestado en ese mismo período.
Pero todo es más de lo mismo, como argumentar que el corredor del Mediterráneo deba pasar por Madrid, y por eso sea ‘necesario’ potenciar el nudo de la estación de Atocha. Y de esa mala praxis, también tienen gran parte de responsabilidad las instituciones europeas, que autorizan y supervisan partidas para financiar el mencionado corredor, y no quieren ver, que gran parte vaya hacia el gran agujero negro que es Madrid.
Y la política centralista, radial con centro de Madrid, en carreteras y vías, se ha mantenido en estos últimos siglos, como el mencionado impuesto de la sal, así que, con toda la razón del mundo, los catalanes podemos gritar: que llueva o no llueva, siempre es culpa del gobierno.
Obviamente, el actual gobierno de la Generalitat, ostentado por el represor Salvador Illa, que, constantemente, alardea del ‘gobierno de todos’, del ‘gobierno de la gestión’, y que no ha parado de mencionar las excelencias del año y medio de su gobierno, no es más que una gran estafa a los catalanes (independentistas y unionistas), para mayor gloria del estado español.
Como ejemplo, ayer, diferentes consellers de la Generalitat, anunciaron que hoy se iría normalizando, progresivamente, la utilización de la red ferroviaria, pero no ha sido así; esta mañana ha habido diferentes reuniones con el sindicato de maquinistas de Renfe, un sindicato único para toda España, y éstos han decidido seguir con el paro (la huelga, reglamentariamente, la tienen que comunicar mediante un preaviso, anticipado y respetando unos mínimos, por eso, la han anunciado para tres días del próximo mes de febrero). Así que el gobierno catalán, ha vuelto a quedar con el culo al aire, pero claro, argumentan, que, ante todo, priman la seguridad de los maquinistas y de los pasajeros.
Pero es evidente que, la lluvia de 80 l/m2 en tres días (no un gran huracán ni una gran tormenta), provoque la caída de un muro de contención en Gelida (Alt Penedès, Barcelona) y acabe afectando, no sólo a esa línea ferroviaria, si no que comporte el paro global en toda Catalunya, es inconcebible en un estado pretendidamente ‘moderno’.
Es cierto que la lluvia de estos días ha provocado la caída de troncos y de rocas en otros puntos de la geografía catalana, pero ayer, ADIF, la empresa del estado propietaria de las vías, había asegurado que, tras comprobar todos los circuitos, todos estaban en perfecto estado de utilización. Pero eso, tampoco ha convencido a los maquinistas.
Ayer, un compañero de Meridiana Resisteix me envió el enlace a un artículo de la revista ‘Catorze 14 cultura viva’, titulado: ‘Aldous Huxley: Las dictaduras del futuro no harán servir la fuerza, conseguirán que la gente quiera su esclavitud’, reflejando una entrevista de finales de los años 50, para el programa The Mike Wallace Interview, en la que comentó que:
‘El verdadero peligro es que la gente pueda llegar a ser feliz bajo el nuevo régimen.
Aldous Huxley (Inglaterra, 26 de julio de 1894 – EUA, 22 de noviembre de 1963) (…) advirtió sobre el peligro del control social, de la maquinaria de la publicidad y de la persuasión inconsciente.
(…) Esta especie de dictadura del futuro será muy diferente de las dictaduras del pasado con las que nos hemos familiarizado (…) lo que creo que pasará en el futuro es que los dictadores descubrirán que con las armas se puede hacer todo, menos sentarse encima. Si quieres conservar el poder indefinidamente, has de contar con el consentimiento de los dominados. Y eso lo con seguirán, en parte, mediante las drogas (en referencia a su novela ‘Un mundo feliz’, de 1932) y, en parte, mediante nuevas técnicas de propaganda. Lo harán esquivando la parte racional del ser humano y apelando directamente a su subconsciente, a sus emociones más profundas e, incluso, a su fisiología, hasta el punto de conseguir que quieran su propia esclavitud. Este es el peligro, que la gente pueda llegar a ser, en cierta manera, feliz bajo el nuevo régimen. Es decir, feliz en situaciones en las que no debería serlo’.
(Catorze.cat, 20 de enero del 2026)
Y en estas estamos, con un gobierno soporífero como el de Salvador Illa (155), que todo él ya es la pura droga anestesiante de la ciudadanía. Y lo grave, es que esa ciudadanía prefiera vivir adormecida, y sumisa, incluso ante el nuevo imperialismo de Trump, ante el ‘Zeitenwende’ (cambio de era), como lo denominó el canciller alemán, Olaf Scholz.
Por todo eso, deberíamos recordar la famosa frase: ‘Todos los hombres mueren, pero no todos realmente viven’, expresada por el héroe William Wallace (Escocia 1270 – ahorcado, arrastrado y descuartizado en 1305, por los ingleses) (*) a su ejército escocés, antes de enfrentarse a las tropas inglesas, a las que venció en la batalla de Stirling (1297).
(*) (interpretado por Mel Gibson, en la película ‘Braveheart’, dirigida en 1995, por el mismo actor citado)
Por todo lo expuesto, es nuestra responsabilidad seguir aceptando el sermón adoctrinante y desmovilizador actual, y no vivir con plenos derechos ciudadanos o, asumir nuestra responsabilidad, replanteándonos las siguientes preguntas de Milan Kundera, que reproduje en mi escrito de ayer:
Y Kundera se preguntó: ¿en verdad no sabían?, ¿o solo aparentaban no saber? y llegó a la conclusión de que la cuestión fundamental no es si sabían o no sabían, si no, si ¿es inocente un hombre cuando no sabe?, ¿un idiota que ocupa el trono está libre de toda culpa sólo por ser idiota?, ¿qué acaso no es su responsabilidad saber? (…) pero los seguidores de Hitler, en su mayoría, en el juicio de Núremberg (nov. 1945 – oct. 1946) optaron por hacer un ‘disclaimer’ (término anglosajón que representa una declaración de elusión o limitación de responsabilidad) para librarse de la culpa, para lavarse las manos (…) pero ¿nadie se sintió culpable en todos los años?, ¿ni siquiera un poquito culpable?, ¿no tenían por qué hacerlo?’.
En definitiva, que hasta que no nos independicemos, debemos gritar: ‘¿Piove?, ¡porco governo!’, (¿llueve?, puto gobierno), ‘¿No piove?, ¡porco governo!’, por lo que, ‘llueva o no llueva ¡puto gobierno!’, pues siempre nos acaban robando y estafando.