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Política de destrucción mutua asegurada: 1+1 = 0

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El físico y matemático John von Neumann (Neumann János Lajos, 1903 – 1957) describió la situación en la cual, el uso de armamento nuclear por uno de los dos bandos opuestos en la guerra fría (1947 – 1991) podría resultar la completa destrucción de ambos (atacante y defensor); y a esa política de la disuasión, la denominó, asimismo con la fórmula ‘1+1 = 0’. Pues bien, me parece que podemos aplicar esa teoría al reino español, viendo que el PP y el PSOE, comulgan en preservar los ejes básicos del régimen del 78 y, en consecuencia, defender el bipartidismo, que tan bien les ha ido. Y, claro, la consecuencia de la suma de esos partidos es la destrucción total de la democracia, como intento explicar.

Estos días vamos viendo que la tramposa e incompleta desclasificación de los documentos del golpe de estado del 23 de febrero de 1981, en realidad, ha sido una jugada para blanquear al rey emérito, como se desprende de todos los medios de comunicación estatales y locales.

Y así, vemos que, de nuevo, el tahúr Pedro Sánchez, ha vuelto a estafar a la ciudadanía, exhibiendo, con grandes pompas, su medida desclasificadora, cuando, en realidad, al estar todos despistados con esa medida, por detrás, estaba sacando un nuevo conejo de su chistera, el blanqueamiento del ¿emérito?

El PP, y también el PSOE, mediante todos sus tentáculos mediáticos, han centrado el debate en el regreso del ¿emérito? Juan Carlos I, utilizando, incluso, supuestos argumentos humanitarios, apuntando su edad de 88 años, y la complejidad institucional que comportaría su fallecimiento en el exilio. 

A tal fin, con el blanqueamiento de su imagen el día del mencionado golpe frustrado, pretenden facilitar su regreso; pero, ‘olvidando’ que Juan Carlos I se exilió voluntariamente a la dictadura del emirato de Dubái, al desvelarse su corrupción, enriquecimiento y ocultación de su patrimonio al fisco español. No se autoexilió por sus acciones del 23-F; prueba de esto es que ha vuelto cuando ha querido, para participar en regatas, pues, ‘oportunamente’ hace años que ya se consideró prescrito su delito de fraude fiscal. 

Pero todo es igual, el estado ya ha lanzado el señuelo, y todos hemos picado, pues apenas se discute y plantea la parcialidad intencionada de la mencionada desclasificación; y, claro, tampoco se discute el verdadero sentido de haber tenido esa documentación secreta durante 45 años, pues, visto lo visto, casi todo es alfalfa ya conocida y, en definitiva, esa documentación facilitada, no pone en peligro la seguridad nacional, ni su protección, ni nada en absoluto; por lo que, incluso, sería procedente denunciar a todos los gobiernos de estos 45 años a la justicia, por haber efectuado un claro abuso de poder. Pero, con la INjusticia española, es evidente que esas potenciales denuncias no tendrían ningún recorrido; como no lo tendría denunciar la actual desclasificación.  

La única nota ‘coherente’ la ha dado hoy la casa real, que ha señalado que la condición que ponen al regreso del rey emérito es que traspase a España su domicilio fiscal, reconozca todo su patrimonio en el extranjero, clarifique sus fuentes de ingreso y, finalmente, tribute según las leyes españolas.

En este contexto, me parece evidente que, institucionalmente, interesa el regreso del mal denominado emérito; pero, particularmente, la empresa familiar que es la corona prioriza perseverar su gran negocio, basado en la bragueta real. Un nuevo ejemplo de que la casa real va a la suya, como siempre, y se autoconsidera por encima de todos y, también, del bien y del mal.

Y también van a la suya el PP y el PSOE, es decir, el PPSOE, pues, ante el riesgo de que en las elecciones generales previstas para el 2027, el partido de extrema derecha (VOX) pueda romper el tradicional bipartidismo, están lanzando la idea de que dichas elecciones y su consecuente legislatura, tengan un aire constituyente, para potenciar y garantizar la mayoría nacional, española, claro.

Y, en esa línea, como muy acertadamente señala Jordi Cabré, en su artículo titulado ‘Tentaciones constituyentes’, publicado ayer (26/02) en elnacional.cat, esa mayoría PP+PSOE, redundaría, lógicamente, en una recentralización de determinados servicios, hasta ahora traspasados a los respectivos gobiernos autonómicos, y, como no, en la potenciación del castellano, en detrimento de todas las otras lenguas oficiales. 

Así, ante el riesgo de que Vox pueda, en su momento, limitar la democracia (ilegalizando partidos, dificultando las cuotas de representación parlamentaria, etc.), deciden ponerse la venda antes de la herida, y aplicar esas limitaciones ellos mismos, los autoconsiderados partidos sistémicos y constitucionalistas, los únicos que se han repartido el poder, tras largos períodos de gobernanza.

Cabré apunta que ese espíritu ‘reformista’ del PP+PSOE, sería un ‘colosal engaño (…), una trampa muy evidente, el enésimo autogol demasiado insoportable’ para los partidos nacionalistas españoles (Junts, ERC, PNV, EH Bildu, etc.), que perderían su valor de bisagra, por lo que serían irrelevantes.

Por todo lo expuesto, la tramposa desclasificación y el irregular blanqueo mencionado, junto a las informaciones demoscópicas que evidencian una progresiva reducción de la relevancia del PP + PSOE, forman un caldo de cultivo, que puede llevarnos a la citada legislatura constituyente, aunque, formalmente, ambos partidos se critiquen a matar, para fomentar la carnaza, y tapar los posibles acuerdos subterráneos que puedan alcanzar este año.

En definitiva, que, volviendo a Neumann, me parece evidente que estamos en un momento de destrucción masiva asegurada de la pseudo-democracia que tenemos, así que la suma PP+PSOE resultará, como postula la doctrina del citado científico, que: 1 + 1 = 0, en el caso español, 0 democracia.

Y todo eso pasará, ante nuestro pasotismo. 

Por todo ello, o despertamos y nos volvemos a motivar para salir de las fauces y del abrazo de esos dos osos o, paulatinamente, tendremos un futuro nacional más insignificante, si cabe, e, incluso, masoquistamente, votado por nosotros, el autogol mencionado por Cabré.