Según Aristóteles, el principio es un tipo de límite, pero no todo límite es un principio.

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La noción de ‘situación límite’ fue introducida por el psiquiatra Karl Jaspers (1883 – 1969) en su libro de ‘Filosofía’ (1919), designando así a las situaciones que el ser humano no puede cambiar, anular o dominar de manera habitual como el destino, la muerte, la vejez, la lucha, la culpa, el sufrimiento, la desconfianza, el miedo…
Todos ponemos nuestros límites (con nosotros mismos y con los otros), nuestras líneas rojas que no queremos traspasar y que no aceptamos que los otros traspasen.
Ahora bien, sabemos que nuestros límites, y los que acordamos colectivamente, son relativos y vulnerables; incluso los límites que oficializamos legalmente, vemos que a menudo son violentados.
Un ejemplo en ese sentido, lo tenemos en el art. 55 (título II, cap. I) de l’Estatut de Catalunya, en la versión vigente (aprobada, tras el debido recorte del tribunal constitucional), que dice:
- El Parlament representa el pueblo de Catalunya.
- El Parlament ejerce la potestad legislativa, aprueba los presupuestos de la Generalitat y controla e impulsa la acción política y de gobierno. Es la sede en la que se expresa preferentemente el pluralismo y se hace público el debate político.
- El Parlament es inviolable.
Pero, a pesar de la firmeza y voluntad de esos principios, vemos que en absoluto son límites, ya que frecuentemente son violentados, por las diferentes fuerzas del estado español: impidiendo el nombramiento del presidente, supresión del acta de diputado, prohibición de tratar temas como la independencia, la corona, etc. Así, en realidad, esos principios legales, apenas tienen validez y consistencia.
Es preciso destacar que si bien fuerzas del estado son las culpables de esas violaciones, en numerosos casos, nuestros propios representantes actúan de ‘brazo tonto de la ley’, y colaboran (por temor, por querer quedar bien o, peor, si cabe, por rivalidades e intereses partidistas)
En ese sentido, ayer tuvimos una muestra más, la enésima, quitándole el acta de diputada a la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y, así, tenemos un:
‘Parlament incapaz, indigno, que se ha vuelto a poner en evidencia (…) La retirada del escaño a Laura Borràs, como antes el de Pau Juvillà, es el certificado visible de la inutilidad de la cámara catalana para representarnos a los catalanes’ (Vicent Partal, 1 de junio)
Y en ese caso, la cámara del Parlament ni siquiera ha esperado la llegada de un requerimiento de la junta electoral central para ejecutar la retirada del escaño en cuestión.
Siguiendo con Partal, ‘la condena de Laura Borràs, por un delito de prevaricación y falsedad documental (…) es un clarísimo caso de lawfare, pues todos sabemos que, si Borràs no fuera independentista, dirigente de Junts y presidenta del Parlament, este juicio nunca se habría llevado a término (…) y se habría solucionado por la vía administrativa.
‘A pesar de eso, los otros dos partidos independentistas, ERC y CUP, han sido cómplices, por interés partidista, del aparato represivo español. (…) La batalla por la hegemonía electoral dentro del independentismo ha llevado, sobre todo a ERC, a perpetrar una serie de actos indecentes, incoherentes con aquello que representa el independentismo (…) (Partal)
Todos recordamos que las religiones abrahámicas contemplan las figuras de Adán y Eva; y según el Génesis, podían comer los frutos de todos los árboles, excepto el de la ciencia del bien y del mal; y, finalmente, acabaron comiendo el fruto prohibido.
Siguiendo con ese símil, es de común conocimiento, que ese árbol prohibido es la independencia, así, para los unionistas españoles, su ciencia del bien y del mal, es preservar la unidad de su sacrosanta España y de la corona borbónica. Esos son los frutos que tenemos prohibido transgredir.
Y, por eso, todos los que el 1 de Octubre del 2017, participamos en nuestro referéndum, traspasamos esos límites, hemos sido reprimidos, y, los que ocupaban puestos relevantes, más, para que la condena sea ejemplar y nos deje a todos atemorizados.
Y, claro, Laura Borràs es el perfecto ejemplo de esa represión.
Y volviendo al Génesis, en el vers. 2.16-17, Dios prohíbe a Adán comer del citado árbol; y después, vers. 19, formó a la mujer. Y ésta, como sabemos de esta leyenda, fue tentada y convenció a Adán. Y éste, según el vers. 3.12, intentó excusarse ante Dios, diciendo: ‘la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí’.
Siguiendo con el paralelismo, vemos que ERC y la CUP han hecho como Adán, pues, realmente, fue a él a quién se le había dado la instrucción. Como en nuestro caso, los que pasaron por la cárcel, tras el juicio farsa, ‘seguramente’ aceptaron la prohibición de ciertas ‘formas y acciones’, a cambio de obtener el indulto parcial y retroactivo. Por eso, todos ellos (ERC y Junts) se doblegaron. Pero, claro, Laura Borràs es un verso libre, sin esos límites. Y esa es la diferencia que los sometidos y doblegados no le perdonan, y el estado, mucho menos, claro.
Como vemos, los límites aceptados por ERC y gran parte de Junts, son castrantes y castradores del movimiento independentismo; pero no son nuestros principios, nuestro conjunto de normas y valores que nos deben orientar y regular nuestro camino hacia nuestra Ítaca. Por eso, el estado español sigue con su implacable martillo ejecutor, como vimos ayer con la confirmación de la sentencia a Dani Gallardo Herczog, un activista condenado a cuatro años de prisión.
Así, el reino español, va actuando no con la gota malaya, si no con la bota malaya (el instrumento de tortura consistente en unas botas de hierro que se iban haciendo pequeñas, rompiendo los huesos del torturado); de ese modo, nos quieren tener a todos aterrorizados.
Pero claro, por más que el estado tenga el martillo, le falta el yunque, como bien sabía Alejandro Magno, pues el martillo era su caballería y el yunque era su falange, la infantería.
En un escrito del pasado mes de enero, titulado ‘Caótica situación actual española’ comenté ampliamente los movimientos sectarios del ‘yunke’ y del ‘7NN’, con sus vínculos españoles, y vemos que, así como no se puede aplaudir con una sola mano, el estado español, con su martillo, necesita los partidos unionistas, a modo de yunque, en todos los sentidos.
Y una pieza fundamental de ese yunque fue Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos, que afortunadamente, tras el batacazo en las pasadas elecciones, ayer comunicó que abandonaba la política oficial.
Esa fue una gran noticia, y a ‘enemigo que huye, puente de plata’, como dice el refrán atribuido a Gonzalo Fernández de Córdoba (1453 – 1515); así que, buen viento …, pues Arrimadas y su partido representan el anticatalanismo más radical. Y siguiendo con el refranero, ‘las ratas son las primeras en abandonar el barco’.
Partal, en su editorial mencionada, citó la siguiente frase de la filósofa rusa Alissa Zinóvievna Rozenbàum (conocida como Ayn Rand, 1905 – 1982): ‘Puedes esconder la realidad, pero no podrás evitar las consecuencias de esconder la realidad’, y la relacionó con la cobardía de los diputados catalanes, pero que yo también la aplico a Inés Arrimadas y a todos los unionistas; que pueden creer que nos han derrotado, pero los independentistas somos resilientes.
La citada Ayn Rand, defendió el egoísmo racional, el individualismo y el capitalismo, y rechazaba el socialismo, el altruismo y la religión.
Y vemos que esa filósofa tenía razón, pues en esta época actual impera el egoísmo, el individualismo y el capitalismo.
Un claro ejemplo de esa forma de actuar la tenemos con Pedro Sánchez que, ayer, en una cumbre de jefes de estado en Moldavia, relanzó la idea de establecer una línea ferroviaria que atraviese toda Europa, de Norte a Sur; en 2010 la UE ya había planteado la conexión ferroviaria desde Almería hasta Zahony (frontera de Hungría y Ucrania). Pues bien, ayer, el narcisista Pedro Sánchez, como he dicho, replanteó esa idea, denominándola: ‘corredor Mediterráneo’.
Y eso, además de su prepotencia y de su ignorancia, es un gran insulto a nuestra inteligencia, ya que, desde hace décadas, los catalanes sufrimos un enorme déficit en las inversiones estructurales, y reclamando el verdadero corredor Mediterráneo (que ellos hacen pasar por Madrid).
Además, si los gobiernos españoles son incapaces de gestionar la red de cercanías catalana, ¿cómo van a proyectar a nivel europeo? Pero vemos que no se cortan ni un pelo, pues la ministra de transportes, Raquel Sanz (que tiene el récord de haber sido recusada por tres cámaras: parlament, congreso y senado), dice que será una prioridad de la presidencia española (semestral rotatoria): ‘impulsar un transporte sostenible centrado en las personas’.
Los usuarios de la red ferroviaria de cercanías catalana, que sufren averías y retrasos a diario, no deben ser personas, ya que nunca se han preocupado por ellos, por ser catalanes, claro.
Pero, ahora estamos en campaña electoral y todos muestran sus mejores caras de vendedores de humo, y todos hacen grandes promesas; pero ya no nos engañan más, lo han hecho durante muchísimo tiempo, demasiado.
Y sabemos que, desgraciadamente, en muchos casos las mentiras y los engaños triunfan, incluso la Biblia nos muestra algunos engaños como ejemplares, por ejemplo, con la historia de Jacob y Esaú en el momento de la muerte de su padre Isaac; y en ese momento, para conseguir la bendición paterna reconociendo la primogenitura, Rebeca (Génesis 27:5-7), madre de ambos y queriendo favorecer a Jacob (que era el segundo hijo), le dijo que fingiera ser Esaú, que se vistiera como él y se cubriese los brazos con piel de cordero, pues Esaú, el primogénito era más peludo); y ese ardid fue suficiente para engañar al padre, Isaac, que concedió su preferencia como jefe del clan, a Jacob.
Todo son engaños, estamos rodeados de apariencias, como comenté en mi escrito de ayer, pues, en el fondo, la historia del Génesis con esa apariencia realmente tapa la realidad, que Esaú había tomado dos esposas hititas, es decir, locales, violando la orden de Abraham de no tomar mujeres cananeas.
Así, con tantos engaños, nos pueden esconder la realidad, siguiendo con Ayn Rand, pero no sus consecuencias; y así vemos que las consecuencias de los engaños para esconder la realidad, ya sea por parte del estado español, como de buena parte de nuestros políticos, les pueden servir un cierto tiempo, pero no más.
A este respecto, es didáctica la lectura de la siguiente fábula de Esopo (620 a.C. – 564 a.C.):
‘La vieja y el médico
Una anciana, que estaba enferma de la vista, llamó a un médico con la promesa de pagarle si la curaba, pero no hacerlo en caso de que no fuera así. El médico, pues, empezó el tratamiento.
Cada día visitaba a la anciana y le ponía un ungüento en los ojos, y, mientras ella no podía ver a causa del ungüento, él le robaba alguno de los enseres de la casa.
La anciana notaba que sus pertenencias disminuían hasta el punto de que, cuando al final del tratamiento estuvo curada, no le quedaba nada.
El médico, entonces, exigió el pago prometido porque la anciana pudiera ver bien y llamó a testigos del trato, pero la anciana le replicó: Ahora no puedo ver nada, puesto que, incluso cuando mis ojos estaban enfermos, veía muchas de mis cosas en casa, y ahora, en cambio, cuando dices que puedo ver, no veo ninguna en absoluto’
(https://www.anayainfaltilyjuvenil.com)
Por eso debemos tener presente que: ‘La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad: solo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio: solo el amor puede hacer eso’ (Martin Luther King, 1929 – 1968)