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El proverbio de Immanuel Kant (1724 – 1804) que he tomado como título del presente escrito: ‘Sapiens commutare potest, stultus numquam’ (el sabio puede cambiar de opinión, el necio, nunca’, viene como anillo al dedo, al oír las declaraciones de ayer del personaje José María Aznar que, en su conjunto, son una nueva muestra de su estulticia (necedad, tontería, estupidez, sandez, imbecilidad, etc.), como expongo a continuación.
En sus declaraciones, el citado Aznar dijo que:
‘(…) en España hay un grave problema con el proceso migratorio, que antes no ocurría; y es que antes la migración era principalmente hispanoamericana, una inmigración que no plantea sustanciales problemas de integración, porque viene a trabajar y por razones históricas, culturales y religiosas. Mientras que la inmigración musulmana, es un problema serio, porque tiende a no integrarse, no quiere integrarse en la sociedad a la que viene ni asumir sus leyes, sino que la sociedad a la que viene reconozca sus leyes’ (…) ‘hay que diferenciar entre la sociedad plural y una sociedad multicultural; en la primera, de la que es partidario, implica que la ley es igual para todos, mientras que en el segundo caso, la ley es diferente en función del origen’. ‘Yo soy partidario de las sociedades plurales, que se respetan las leyes, se controlan las fronteras, y se anima la integración legal que contribuye al crecimiento del país’. ‘Pero la situación actual en España impide hablar sobre cómo abordar el fenómeno de la inmigración’. ‘La inmigración no es sustitutiva de la crisis demográfica que vive el mundo occidental, aunque puede ser paliativa’.
(…) Y después de comentar las palabras de Óscar López (ministro de transformación digital y de función pública), condenando que algunos jueces ‘atienden la llamada’ de Aznar (con relación a la condena del fiscal general (García Ortiz), y que ‘creen de verdad que el estado está en riesgo y niegan la legitimidad del ejecutivo, Aznar contestó que: ‘No me gusta discutir con personas que no tienen el nivel intelectual adecuado para ocupar el cargo que ocupan’.
(…) y, finalmente, Aznar se ratificó en su ‘famoso’ mensaje ‘del que pueda hacer…’ (*), apelando a la ciudadanía, al concepto básico de convivencia, y a la responsabilidad ciudadana, ante la crítica situación en España, y ha dicho que ‘haga usted lo que pueda hacer en función de su responsabilidad’. ‘España vive una experiencia que no había vivido nunca: un gobierno populista, radical de izquierdas y antinacional’. ‘Un gobierno que no respeta las normas de intentar cambiar las instituciones desde dentro; el deterioro institucional es cada vez mayor, por no respetar las reglas de un estado de derecho, por ejemplo, cuestionando la sentencia del supremo en el caso del fiscal general, que de muestra que está en situaciones límite y esto es cuestionar la convivencia en un país y alertó que tiene consecuencias’. ‘Es un problema político, que se solucionará políticamente cuando vuelvan a haber elecciones Y auguró que todo irá a más. El gobierno confrontará la sociedad española, a una confrontación máxima, las próximas elecciones serán prácticamente de carácter constituyente. Cualquier inhibición en estas circunstancias es jugar a la ruleta rusa sobre el futuro del país’.
(Jordi Martin, elnacional.cat, 26 de noviembre del 2025)
(*) en referencia a sus declaraciones de noviembre del 2023 (en unas declaraciones a ABC), dando un mandato a toda la órbita conservadora: ‘el que pueda hablar, que hable; el que pueda (…) hacer, que haga; el que pueda aportar, que aporte; el que se pueda mover, que se mueva; el que pueda intentar… la inhibición no tiene hueco (…) todo depende de una cosa, de que la energía cívica de los españoles funciones (…) y citó una respuesta de Antonio Maura i Montaner (1853 – 1925) a Alfonso XIII: ’el destino de España está pendiente de que los españoles dejen de ser espectadores de su propia ruina.
Como opinan algunos demócratas, ‘el que pueda hacer que haga’, es toda una declaración de guerra incruenta y un llamamiento a un golpe de estado en su fase de autoría intelectual’; que su discípula Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la comunidad de Madrid) amplió diciendo que: ‘la guerra ideológica librada por la derecha estos siete años (apellidada para disimular como ‘cultural’) no entra en las dinámicas parlamentarias clásicas y admisibles de la confrontación gobierno-oposición’. Y eso, en definitiva, es un aval a un golpe de estado, ‘la aznarada’.
Pues bien, respecto a la inmigración musulmana, estoy parcialmente de acuerdo con sus declaraciones, ya que los inmigrantes deberían adaptarse a las leyes y costumbres occidentales y, por ejemplo, en defensa de la libertad e igualdad de la mujer, evitar el ‘burka’ (velo integral, con una rejilla para los ojos) y el ‘nicab’ (conjunto de velos que únicamente dejan ver los ojos), mientras que otras vestimentas femeninas podrían ser opcionales, como el ‘chador’ (prenda integral que deja ver el rostro), la ‘al amira’ (velo de dos piezas muy ajustado que cubre hasta los hombros, dejando ver el rostro), y el ‘hiyab común’ (velo que deja a la vista la parte frontal del pelo y rostro); propios de cada uno de los estados musulmanes.
A mi modo de ver, los argumentos religiosos, o la ‘voluntad’ de la mujer para llevarlos, no deberían prevalecer en Occidente, pues debería considerarse dentro de la estrategia ‘quid pro quo’, ya que los teóricos beneficios de libertad e igualdad de nuestra sociedad, deberían ‘compensar’ los mencionados sacrificios de adaptación y asimilación.
Como dice el refrán popular, ‘allá donde fueres, haz lo que vieres’, que tiene su origen en la expresión latina ‘cum Romae fueritis, Romano vivite more’ (cuando a Roma fueres, como romano vivieres), pronunciada por primera vez por el obispo Ambrosius Mediolanensis (de Milán), 339 – 397. Pues es evidente que, si viajamos a los países musulmanes, deberemos vestir, comportarnos y comer/beber, respetando sus leyes, si no queremos sufrir represalias. Por lo tanto, políticamente debería haber una correspondencia en la permisibilidad entre las diferentes sociedades / culturas, y si el marco es muy estricto en los países musulmanes, en Occidente, deberíamos ser igual de restrictivos para mantener nuestras costumbres y leyes, y también nuestro idioma.
Ahora bien, las declaraciones de Aznar tienen un evidente aire racista y supremacista, ya que él va más lejos, y acabaría prohibiendo, totalmente, la inmigración de los colectivos musulmanes.
En cuanto al resto de declaraciones, y a su mantra ‘el que pueda…’, inicialmente (2023) dirigido a los responsables de las instituciones, y que ahora ha ampliado a toda la ciudadanía de la ‘órbita conservadora’, como he comentado en diferentes escritos, es una clara incitación a un golpe de estado, pues su mensaje del 2023, después de hacer referencia al hacer, aportar, hablar, etc., acabó diciendo ‘el que pueda intentar…’, y esos puntos suspensivos fueron y son muy expresivos, ya que hay silencios ensordecedores (un claro oxímoron).
Y en ese contexto, los independentistas catalanes, reactivamente, también deberíamos hacer, pensar, aportar, etc., pero, siempre, de forma pacífica y democrática, como ha sido nuestro movimiento en las últimas décadas; pero deberíamos seguir una forma más proactiva, pues no hemos conseguido nuestro objetivo.
Y, asimismo, la represión del estado continúa, como nos recordará el comprometido activista Albert Forcades (vecino del barrio de Sants (Barcelona) de 67 años y socio de la ANC), ya que esta tarde nos visitará a Meridiana Resisteix, para explicarnos el proceso judicial que afronta a raíz de los hechos ocurridos el pasado 23 de junio en Montserrat, por la visita de los reyes a la abadía.
Es preciso recordar que, para mostrar su desacuerdo a esa visita, centenares de activistas se concentraron en la plaza de les Creus (cruces); y Albert fue identificado y acusado de agresión a los mossos d’esquadra, una acusación que siempre ha negado, explicando que, en el momento de la carga policial, él se agachó para ayudar a un compañero de 81 años que había caído. En aquel instante un mosso le quitó la ‘estelada’, que llevaba en una caña, con la que, según un cabo de los mossos, le había agredido en la oreja, en todo caso, según Albert, el mosso, al estirarle, podría haber golpeado, él mismo, al cabo que estaba detrás suyo. El mosso, según explicó Albert a Vilaweb, al acudir al centro sanitario, recibió un tratamiento sintomático y la alta domiciliaria. Y por esa acusación de agresión, de atentar a la autoridad, está acusado de prisión de 1 a 4 años, pues la palabra policial tiene más valor que la de un ciudadano, ‘gracias’ a la ley mordaza, que Pedro Sánchez se había comprometido a derogar. Pero todo sigue igual de ‘atado y bien atado’, pues el pasado 6 de noviembre tuvo que personarse a la sede judicial, y ahora, Albert está pendiente del fallo final.
Lucius Anneus Séneca (4 a.C. – 65) ya escribió que ‘imperare sibi máximum imperium est’ (gobernarse a uno mismo es el mayor poder), y si bien el filósofo se refería al nivel personal, me parece que podemos extrapolar ese mensaje a nivel social, de país, es decir, a Catalunya. Y este mensaje no debemos olvidarlo, está claro.